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Dossier Índigo | Ramón Alberto Garza

Periodista plural, ético y con sentido humano, Ramón Alberto Garza cuenta con más de treinta años de experiencia en medios de comunicacion ...





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Viernes 13 de marzo de 2009

La lealtad de Germán

A Germán Martínez se le llena la boca cuando habla de “panistas leales”.

Su más reciente affaire con la lealtad lo tuvo tras la renuncia de Luis Téllez. Dijo que estaba de plácemes, porque un panista leal como Juan Molinar era el nuevo secretario de Comunicaciones.

Pareciera como si la lealtad fuera una cualidad escasa en las filas del gabinete presidencial. Sólo así puede explicarse que se festeje tanto algo que debe ser natural, intrínseco, cuando se elige a alguien para ser y estar en el círculo cercano.

De ahí que si la lealtad es motivo de fiesta, es que es escasa. Y si es escasa, sólo puede ser porque no se conceda la persona  que se eligió, es decir, es un doble cara. O esa persona sirve a otros intereses ajenos, en cuyo caso es un traidor.

Creo, sin embargo,  que son muchos los panistas que desearían preguntarle al presidente del PAN a qué se refiere cuando invoca esa digna cualidad que enaltece a los hombres y mujeres que la honran.

¿Se referirá Germán a la lealtad a los principios fundacionales del PAN que él mismo le aprendió a Carlos Castillo Peraza y de los que hoy, en los hechos, reniega?

¿Puede el jefe supremo del panismo nacional definir como lealtad al ideario albiazul designar “por dedazo” a los candidatos a diputaciones o a gubernaturas, cuando las mayorías reclaman la elección interna?

¿Hay lealtad al amigo que te llamó a colaborar, cuando no cierras las negociaciones internas de tu exclusiva responsabilidad y tienes que usar el poder que da la oficina presidencial para ejercer presión sobre los precandidatos “rebeldes”?

¿Existe lealtad a tu partido cuando tu campaña para alcanzar la dirigencia estuvo fincada en criticarle al antecesor los vicios que hoy, sin darte cuenta, detentas?

No, Germán. Hace falta algo mucho más que estropicios verbales semanales de pantalla para ser el líder real, el jefe moral, del partido en el poder. Es necesario algo más que festejar la lealtad. Hay que practicarla. No desde la elección de prepa. Desde las verdaderas que ya están a la vuelta de la esquina.

DE LEALTADES

De acuerdo a Luis Téllez, nunca usó el nombre del Presidente en vano. Sólo daba instrucciones a los abogados para que ellos lo invocaran ante aquellos que sí lo podían emplear.

Dice que su enojo contra la Cofetel y Héctor Osuna tenía su origen en lo engañado que se sintió cuando le dijeron que ya le habían notificado algo que todavía no cumplía el procedimiento.
El también ex titular de Comunicaciones advierte que  el suyo no es un caso comparable al de Watergate. En el affaire estadounidense Nixon se grabó y grabó a los que pasaron por su despacho. A Téllez lo grabaron. Fue víctima, dice, no victimario.

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