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Mirada al mundo | Paul Krugman

Cuidado médico ahora

Premio Nobel de Economía 2008, considerado entre los economistas más destacados del mundo. Autor de más de 18 libros y columnista estrella d ...





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Martes 03 de febrero de 2009

El mundo entero está en recesión. No obstante, EU es el único país rico en el que la catástrofe económica derivará en una catástrofe del servicio de salud en la que millones de personas perderán, junto con el empleo, su seguro médico y, por lo tanto, el acceso a un cuidado esencial

Esto me lleva a formular una pregunta: ¿por qué la administración de Obama no ha hablado, al menos hasta ahora, de una de las promesas clave que hizo el presidente durante el último año de su campaña: la de garantizar el cuidado médico a todos los estadounidenses?

Hablemos sobre la magnitud del inminente desastre en el que se verá el cuidado médico.

Casi todos los pronósticos económicos, incluyendo el de los mismos economistas de la administración de Obama, indican que tendremos un periodo con un alto índice de desempleo. Y una tasa alta de desempleo se traduce en un brusco incremento en el número de estadounidenses que no contarán con seguro médico.

Luego de que la economía se desplomara a principios de esta década, 5 millones de personas se unieron a las filas de los no asegurados, y eso ocurrió durante el punto máximo de la tasa de desempleo en ese entonces, ubicado en 6.3%. Esta vez, la administración de Obama menciona que incluso con su plan de estímulo económico el índice de desempleo llegará a 8% y que permanecerá por arriba de 6% hasta 2012. Muchos pronósticos independientes son todavía más pesimistas. ¿Por qué entonces no se está hablando más sobre cómo garantizar el acceso al cuidado médico? Ahora bien, es probable que quienes nos preocupamos por este tema estemos haciendo demasiadas interpretaciones sobre el silencio de la administración. Pero permítanme abordar los tres argumentos que, según yo, está escuchando Obama para evitar sacar adelante el tema del cuidado médico y explicar porqué están equivocados.

Primero, algunas personas afirman que extender el acceso al cuidado médico sería demasiado costoso en este momento, dada la enorme cantidad de dinero que estamos tratando de gastar en rescatar la economía. No obstante, investigaciones patrocinadas por el organismo Commonwealth Fund muestran que la cobertura universal con un plan similar al de las propuestas de campaña de Obama añadirían “sólo” cerca de 104 mil millones de dólares al gasto federal en 2010, lo que no es, por supuesto, una suma pequeña pero tampoco estratosférica comparada, digamos, con los recortes fiscales del plan de estímulo de Obama.

Es verdad que el costo del cuidado médico universal será un gasto continuo y que repercutirá en el futuro. Pero eso siempre ha sido así y Obama afirmó que su plan sobre el cuidado médico era asequible. Los gastos temporales de su plan de estímulo no deberían cambiar ese cálculo.

Segundo, algunas personas del círculo de Obama podrían afirmar que, ante las crisis económica, la reforma al sistema de salud no es actualmente una prioridad. No obstante, ayudar a las familias a adquirir un seguro médico como parte de un plan de cobertura universal sería al menos igual de efectivo, como medio para impulsar la economía, que las deducciones fiscales, las cuales constituyen aproximadamente una tercera parte del plan de estímulo y tendría el beneficio extra de ayudar de manera directa a las familias a superar la crisis, y a terminar con una de las principales fuentes de ansiedad de los estadounidenses hoy en día.

Y para terminar —y esta es, sospecho, la verdadera razón del silencio de la administración con respecto al cuidado médico— existe el argumento político de que es un mal momento para luchar por la reforma al sistema de salud debido a que la atención del país está enfocada en la crisis económica. Pero si la historia nos ha enseñado algo es que, precisamente, este argumento es erróneo.

No me crean demasiado. Rahm Emanuel, jefe de Gabinete de la Casa Blanca, declaró: “Lo que menos queremos es que una crisis sea en vano”. Efectivamente. FDR pudo instaurar el sistema de seguridad social debido en parte a que la Gran Depresión puso de manifiesto la necesidad de contar con una red de seguridad social más fuerte. Y la crisis actual representa una verdadera oportunidad para arreglar los enormes huecos que sigue teniendo esa red de seguridad, especialmente respecto al cuidado médico.

Y Obama, de verdad, no quiere repetir los errores de Bill Clinton, cuyo plan de salud fracasó a nivel político debido, en parte, a que actuó con demasiada lentitud: para cuando su administración estuvo lista para presentar la ley, la economía se estaba recuperando de una recesión y el sentimiento de urgencia se había debilitado.

Una cosa más. Mientras los estadounidenses ven cómo los banqueros obtienen grandes rescates y los ciudadanos comunes sufren, se ha ido acumulando una gran rabia en la población.

Estoy de acuerdo con los funcionarios de la administración que afirman que estos rescates financieros son necesarios (aunque tengo problemas con ello en lo concreto). Pero también estoy de acuerdo con Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Casa Blanca, quien afirma que, como una cuestión de necesidad política y justicia social, la ayuda a los bancos tiene que estar vinculada al fortalecimiento de la red de seguridad social, de modo que los estadounidenses puedan ver que el gobierno está preparado para ayudar a quien lo necesite y no sólo a los ricos y poderosos.

La conclusión es que no es momento para permitir que las promesas de campaña en torno al cuidado médico sean olvidadas discretamente. Por el contrario, es momento de luchar en cuerpo y alma por el cuidado médico universal. ¡Cuidado médico ahora! (Traducción: Gabriela Cornejo)



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