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Necrologías nacionales | Víctor Jesús Martínez

La cabeza de Pancho Villa

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    Viernes 31 de octubre de 2008

    df@eluniversal.com.mx

    Con dos oportunas extras cocinadas a toda prisa el 6 de febrero de 1926, El Correo de Parral ganó la primicia sobre la decapitación del cadáver de Francisco Villa, que reposaba en la fosa 632 de la novena sección del cementerio de esa ciudad chihuahuense.

    Según El Correo, durante la madrugada "varios hombres cavaron la fosa que guarda el cadáver del célebre guerrillero; sacaron a ras de tierra los despojos mortales y cortaron el cráneo, huyendo después con él y dejando al descubierto su obra".  Además, se encontró un mensaje que declaraba que la cabeza había sido cortada por 5 mil dólares y enviada a Estados Unidos en venganza por el ataque perpetrado por Villa a Columbus en 1916.

    En 1959, La Prensa publicó declaraciones del sargento retirado Roberto Cárdenas Aviña, a quien se le ordenó en 1926 vigilar una de las cuatro esquinas del cementerio mientras se realizaba la operación. Aseguró que la cabeza fue cercenada por órdenes del general Francisco R. Durazo, comandante en ese tiempo del 11 batallón de infantería acantonado en Parral.

    De acuerdo con Cárdenas, el cadáver fue exhumado por el capitán José Elpidio Garcilazo, el sargento yaqui Lino Pava y el soldado José Martínez, y la cabeza fue cercenada por el doctor Ernesto Quiroz, todos dirigidos por un coronel apodado El Chololo, y ordenada a éste por Durazo y el general Arnulfo R. Gómez, quien a su vez fue enviado por el presidente Plutarco Elías Calles. La misión fue asignada mediante una porra (sorteo) entre generales.

    El entonces coronel Durazo pase ó ofreciéndola al mejor postor, para lo cual cruzó varias veces la frontera. Nadie quería pagar los 50 mil pesos que exigía. La historia más creíble sobre el paradero final de la cabeza es que terminó en Estados Unidos, malbaratada. En la actualidad, sigue pasando de mano en mano.

    En las hipótesis en torno a los autores intelectuales aparecen Tomás Gameros, gobernador de Chihuahua en 1926; grupos clandestinos que vengaron el ataque a Columbus; la esposa del magnate del periodismo William Randolph Hearst; un siquiatra multimillonario y necrofílico; el dueño de un espectáculo trashumante de freaks ; Álvaro Obregón, para cobrarse su brazo cercenado en Celaya.

    En la actualidad, un tal Woodrow Brennenan, anticuario de Nichols, Georgia, ha intentado convencer al gobierno mexicano de que posee la cabeza luego de haberla comprado a los herederos del artista neoyorquino Ivanoe Whitted. Ofrece devolverla sólo si recibe una generosa compensación. El cráneo de marras tiene varias perforaciones a pesar de que ninguna de las 13 balas que mataron a Villa en 1923, hizo blanco arriba del cuello.

    Todos los participantes en la decapitación murieron poco después. Los soldados fueron asesinados en riñas de alcohol pendenciero, mientras que el doctor Quiroz falleció por una herida que se hizo en el curso de la exhumación, la cual se infectó y derivó en una gangrena. Décadas más tarde, el ex dorado Francisco Rangel Cervo afirmó haber visto el cráneo en el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York. Poco después fue remplazado por "la testa de un fenómeno".

    Mañana: La mano de Obregón



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