Otro saqueo… ¿habrá sanción?

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...
Más de Ricardo Alemán¿Tampoco conoceremos a las empresas depredadoras?
Martes 14 de octubre de 2008
Ya sabemos que hoy, como en 1982, no sólo “nos saquearon”, sino que “nos volvieron a saquear”.
Pero lo que reclama la sociedad toda, la opinión pública, es más que la mera anécdota memoriosa. Entre indignación y frustración, el colectivo demanda que los Poderes de la Unión; el presidente Calderón, el Congreso y la Corte investiguen y sancionen a responsables del depredador e inmoral saqueo que vivió el dinero público, 10% de las reservas mexicanas de dólares; la fabulosa suma de 9 mil millones de dólares.
Los expertos le llaman “ataque especulativo” contra el peso, pero los “de a pie” le llaman robo, saqueo, asalto inmoral del dinero público. Y nadie sabe bien a bien quiénes son los responsables —los saqueadores del dinero público, a pesar de que Agustín Carstens dijo que un grupo de empresas orquestaron un ataque contra el peso—, pero lo que todos saben es que ese nuevo saqueo no puede pasar como si nada hubiera ocurrido.
¿Quiénes, desde la empresa privada mexicana, desde las poderosas corporaciones globales asentadas en México, desde la Banca y la Bolsa, enseñaron el rostro depredador? ¿Y quiénes desde el gobierno de Calderón, desde el Banco de México, desde la Secretaría de Hacienda, abrieron la puerta para la depredación que para no pocos es insultante e inmoral? ¿O es que ninguna empresa, ninguna institución, ninguna dependencia cometió errores?
Dicen, desde el presidente Calderón, el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, y el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, que “para eso son las reservas”. ¿En serio son para eso? ¿Y por qué no se usan las reservas para un fondo de desempleo, para rescatar a los desempleados en mora con algún crédito?
Si Agustín Carstens sabe qué tiburones empresariales se lanzaron contra las reservas mexicanas, se llevaron 10% de los casi 90 mil millones de reservas. Se sabe de algunas: Cemex, Comercial Mexicana, Grupo Saltillo y Alfa. ¿Por qué no exhibe al resto de esas empresas depredadoras? Más aún, conocedores apartidistas insisten en que al abrir la puerta de las reservas para sostener al peso, se lanzó un apetitoso anzuelo para la especulación. ¿Qué no fue un error abrir la cartera de las reservas mexicanas, cuando en el mundo lo que buscaban con desesperación eran precisamente dólares?
En efecto, el saqueo no fue del tamaño de los registrados en 1982 y 1994, pero son muchas las preguntas que aún no se han respondido desde el gobierno de Felipe Calderón. Y pareciera que no sólo sigue vivo el saqueo, sino que se ha convertido en premonición del saqueo de las arcas públicas provocado entre febrero y septiembre de 1982.
Y es que todo indica que en octubre de 2008 regresamos a septiembre de 1982. Pero la diferencia es que hace 26 años, José López Portillo reconoció el saqueo. Por eso en su sexto informe decretó la nacionalización de la banca, porque, según dijo, los bancos estimularon desde las ventanillas el saqueo a las arcas nacionales.
“Ya nos saquearon, México no se ha acabado, ¡no nos volverán a saquear!”, gritó en su sexto informe de gobierno, ante el Congreso, luego de la debacle del peso, que de febrero a diciembre pasó de 26.80 pesos por dólar a 96.50 pesos por dólar.
En diciembre de 1982, López Portillo dijo que desde los bancos, “con inquina y mala fe se estimuló el saqueo de nuestro patrimonio”. El banquero Agustín Legorreta, de Banamex, se desmayó cuando reconoció la devaluación. Pero el saqueo llegó a niveles de escándalo, ya que entre el momento de decidir la nacionalización de la banca y su anuncio, los llamados sacadólares vaciaron las reservas nacionales. Se habló en su momento de una pérdida de 20 mil millones de pesos. Todo eso pasó entre febrero y septiembre de 1982.
La historia se repitió en diciembre de 1994, con el llamado “error de diciembre”, en los primeros días del gobierno de Ernesto Zedillo, en donde la llamada crisis de los tesobonos llevó al gobierno mexicano al saqueo de sus reservas y a la declaración de insolvencia de pagos. La crisis llevó al gobierno de Zedillo a hipotecar la producción de petróleo para conseguir un crédito de 50 mil millones de dólares del gobierno de Clinton. Los contribuyentes pagaron “los platos rotos” vía el Fobaproa. ¿Hasta cuándo?
EN EL CAMINO
Sí, un escándalo el Hummer-Gordillo —con la publicidad gratuita a la armadora— que rompe vestiduras. ¿Cuántos gremios hacen lo mismo? La diferencia es la “cara dura” de Elba Esther. Ejemplo del doble discurso, el de Tonatiuh Bravo, del PRD, jefe de la Comisión de Educación, alfil de la UdeG, grosero monopolio de educación superior.
Ni pizca de vergüenza.


