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Historias de reportero | Carlos Loret de Mola

“¡Es un pendejo!”

Carlos Loret de Mola nació en Mérida, Yucatán, México, en 1976. Tiene una licenciatura en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo ...

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    En una gira, colaboradores de Calderón bromearon: “A Santiago y a Andrés Manuel no nos los hemos podido quitar de encima”. Ya se quitaron a uno

    Martes 17 de junio de 2008


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    Se lo escuché decir a Felipe Calderón y a los integrantes de su equipo más cercano desde la precampaña, lo susurraban coordinadores parlamentarios y dirigentes de partidos, era la queja entre secretarios de Estado, gobernadores de las eras Fox y Calderón, líderes religiosos, sociales y analistas políticos.


     “¡Es un pendejo!” no con el tono de quien se siente agraviado por un manotazo del poder y recurre al insulto como venganza, sino de quien pone cara de “Este no tiene remedio” frente a la ruta de torpezas políticas de un hombre que parece haber abandonado la brillantez en su escritorio de respetado impulsor de la transición democrática desde la sociedad civil cuando se volvió el funcionario incapaz de conseguir una victoria en el juego de la política.


    ¿Qué ha hecho bien Santiago Creel desde que ganó la candidatura del PAN a la Jefatura de Gobierno en 1999? Perdió esa elección ante López Obrador, con todo y “fenómeno Fox” a su favor. Fue el errático secretario de Gobernación de Atenco, las no reformas foxistas, el desafuero, el rompimiento con Cuba, Oaxaca, el desorden en el gabinete, de los pleitos con los medios, los partidos, el Congreso. Le ganaron la candidatura del PAN a la Presidencia de la República, a pesar del flagrante apoyo de Los Pinos, y en el camino hizo de su vida personal un escándalo de revistas del corazón.


    Con este currículum, suena tenue que el motivo para correrlo  de la coordinación  en el Senado haya sido su falta de operación política en la reforma energética: el Presidente quería votar la privatización parcial que planteó para Pemex en 15 días, y Creel, en una de las suyas, amarró rápido…  una consulta y su “tercera vía” que garantizó la prolongación, al menos dos meses, de lo que para su jefe era prioridad inmediata. Suena más bien a gota que derramó el vaso.
    En una gira de Calderón a Quintana Roo, dos de los cinco colaboradores íntimos del Presidente bromearon entre sí: “A Santiago y a Andrés Manuel no nos los hemos podido quitar de encima desde la precampaña”.

    Ya se quitaron a uno, pero deberán tener cuidado, porque Creel guarda bien ordenado el archivo de los rencores y ha demostrado tener vidas políticas: perdió la jefatura de Gobierno y cayó en Gobernación, perdió la candidatura a la Presidencia y cayó en la presidencia del Senado, perdió la coordinación, pero está hasta arriba en las encuestas rumbo al 2012.
    Cuando lo eligieron los senadores panistas como su líder, en contra del favorito de Calderón, el Presidente citó a Creel y le regaló un ejemplar de su libro El hijo desobediente con una larga dedicatoria en donde le extendía la mano, ponía el pasado atrás y le pedía trabajar juntos… ¿Dónde habrá guardado Creel ese libro?

    SACIAMORBOS
    Al terminar aquella entrevista, López Obrador se levantó y mientras daba medio abrazo al conductor, le dijo en tono amable: “Estuvo muy buena”.



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