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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Guanajuato: gobierno y medios en guerra

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Martes 10 de junio de 2008

Guanajuato: gobierno y medios en guerra

Algo anda mal, si no es que muy mal, cuando un gobierno estatal como el de Guanajuato —cuyo jefe es Juan Manuel Oliva, militante del PAN vinculado al Yunque— declaró una guerra abierta contra los medios de comunicación regionales, algunos de ellos víctimas de un grosero boicot publicitario y el cierre de elementales canales informativos.

De suyo cuestionable —porque la defensa de la libertad de expresión fue una de las banderas fundacionales de Acción Nacional en las muchas décadas como fuerza opositora—, la peculiar torpeza con la que Oliva y sus colaboradores manejan una crisis mediática va mucho más allá que una vulgar pelea entre el poder y los medios.

En realidad, es una crisis política, de gobierno e identidad partidista, que ha escalado peldaños hasta colocarse como una poderosa señal del agotamiento de los gobiernos azules en el Bajío y, por si fuera poco, de una guerra empresarial que envía señales de que en ese bastión azul también estarían hartos de los gobiernos del PAN. Y por eso los también peculiares capitanes de empresa guanajuatenses parecen dispuestos a promover el regreso del PRI.

Pero contra lo que muchos suponen, en la casa presidencial de Los Pinos y en la sede partidista de la colonia Del Valle —claro, en la ciudad de México— ven con lupa el “tiradero” que han provocado en Guanajuato el ex reportero Juan Manuel Oliva y su secretario de Gobierno, Gerardo Mosqueda, verdaderos políticos lumpen del establo azul que, si tuvieran el cuidado de leer diarios, debieran saber y entender que el pasado viernes el presidente Calderón lanzó un ultimátum a quienes —como Oliva y Mosqueda— ponen en riesgo el proyecto de los azules en 2009 y 2012.

¿Pero qué hay en el fondo, en la guerra declarada por un gobierno timorato, “chiquilín”, a grupos empresariales y mediáticos, y que actúa no igual, sino peor que los autoritarios gobiernos del PRI?

Es mucho lo que hay de fondo. Pero se equivocan quienes creen que sólo se trata de un grupo de gorilas que por instinto reprimen y cancelan libertades básicas, como las de prensa y expresión. Sí existe un gobierno represor, pero también empresarios ambiciosos. Pero la guerra empezó hace casi un año, cuando los directores de dos de los más influyentes diarios locales, a.m. de León y Correo, de la capital de Guanajuato fueron insultados —literalmente les mentó la madre— por el intolerante Gerardo Mosqueda, secretario de Gobierno.

El enojo de Mosqueda se desató a causa de las críticas severas a un gobierno cuasi fascista, que hace agua por todos los flancos y —que hasta tiene a su “Martita”— es manejado bajo cuerda por un solo hombre: él mismo; mientras, que el candoroso Juan Manuel Oliva sigue creyendo que tiene posibilidades de ganar la candidatura presidencial por el PAN, rumbo a 2012. De ese tamaño están las cosas.

Al insulto a los editores de a.m. y Correo, siguió un escándalo en el que intervino la CNDH, que recomendó al gobierno y a sus gorilas una disculpa que nunca llegó. En cambio, lo que sí existió fue un intento de negociación —porque en el fondo, como casi siempre, hay gato encerrado—. En tanto que el diario a.m. lanzó un contundente trabajo periodístico contra la derecha del Yunque. El gobierno de Oliva no sólo fue exhibido como incapaz, conflictivo, autoritario, nada democrático y emparentado con el fascismo, sino también como una gestión conducida por tontos.

Y es que frente a las críticas, severas pero bien sustentadas —sobre todo por sus vínculos con el Yunque—, el gobernador Oliva estalló y en respuesta ordenó suspender todos los patrocinios oficiales y cancelar la información para el diario a.m. Error y horror graves, porque le dieron a los dueños del diario a.m. —y en charola— la peor de las imágenes que se pueden exhibir de un mandatario estatal; mostraron su perfil autoritario, nada democrático, y pariente de lo más rancio del PRI que siempre dijo combatir el PAN. Es decir, el diario a.m. logró exhibir al de Juan Manuel Oliva como un gobierno peor que el peor del PRI.

Pero no se ha respondido la interrogante básica. ¿Qué existe detrás de esa severa presión y crítica del diario a.m. hacia el gobierno de Oliva? Sin duda que la punta de la madeja tiene que ver con la represión de un gobierno y el ataque a la libertad de expresión. Sí, pero también hay negocios. ¿Cómo? Sí, Enrique Gómez Orozco, director de a.m. es también parte de un poderoso grupo económico que se gestó —paradojas del poder— a partir de componendas con el viejo PRI.

Y hoy el a.m. no está ajeno. Resulta que el grupo de los Gómez —desarrolladores inmobiliarios, entre muchos otros negocios— estableció una alianza con el terrateniente Luis García Padilla para impulsar el desarrollo inmobiliario de 300 hectáreas para crear el fraccionamiento La Primavera. Pero había un pequeño detalle: que el uso del suelo de las 300 hectáreas no lo permite.

Los Gómez cabildearon desde los tiempos del gobierno de Romero Hicks —quien les jugó el dedo en la boca—, pero cuando intentaron presionar al nuevo gobernador, más que una respuesta política recibieron una reacción clasista, que según los Gómez es de odio.

Pero existe mucho más de fondo. El PAN en Guanajuato ha quedado en manos del Yunque, del lumpen de los azules, y eso los ha llevado a choques con no pocos de los grupos locales del dinero, al grado de que en una reciente visita de la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes, a León, Guanajuato, los dueños del dinero le pidieron un PRI competitivo y capaz de depurar no sólo al PAN sino de restablecer los equilibrios del poder.

Y es que con todo el poder, el PAN de Oliva es peor que el peor de los gobiernos del viejo PRI en Guanajuato. Se va tejiendo ese entramado que terminará con el regreso del PRI al poder presidencial. Al tiempo.

En el camino

Por cierto, un lector ocioso nos envía el dato de que la diputada Ruth Zavaleta realiza una maestría en la UNAM. ¿Y qué creen? Sí, sus notas son de excelencia.

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