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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Fauna y poder

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

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Domingo 08 de junio de 2008

Fauna y poder

PRD: “pericos amarillos”; PAN, “hormiga atómica”

PRI, “zorro” con muchas posibilidades de regresar

Más de uno de los muchos dirigentes partidistas, líderes políticos o aspirantes a puestos de elección popular —entre ellos los pretensos al 2012— debieran poner sus barbas a remojar o por lo menos mostrar un poco de preocupación sobre la percepción que tiene la sociedad respecto a sus partidos, sus acciones políticas y de una nada favorable imagen generalizada de que lo peor que le puede pasar a México lo sintetizan políticos, partidos y gobernantes.

Y es que la más reciente Encuesta Nacional 2008: Gobierno, Sociedad y Política, elaborada por el gabinete de Comunicación Estratégica (EL UNIVERSAL 06-06-08), coloca a líderes, aspirantes presidenciales, partidos y gobernantes, en situaciones de franca desconfianza frente a la sociedad en general, ante sus gobernados y los potenciales electores.

Al mismo tiempo, al introducir elementos como la zoología para identificar a esa peculiar fauna en la que se han convertido las distintas fuerzas políticas, los tres grandes partidos son vistos con un realismo sorprendente —el PRI es visto como un zorro astuto y oportunista, en tanto que al PAN se le identifica con una laboriosa hormiga—, lo que en todo caso convierte en caricatura su desempeño político cotidiano. Acaso a partir de esa nueva clasificación partidista y zoológica ahora podemos hablar de los “zorros tricolores”, en alusión al PRI, y de la “marabunta azul”, si no es que de la “hormiga atómica”, en alusión al PAN.

Al que peor le va en la apreciación ciudadana desde la lente de la zoología es al partido amarillo, al PRD, fuerza partidista dueña de esa cada vez más rentable franquicia de la mal llamada izquierda mexicana y a la que, sin embargo, la sociedad moteja —siempre según la encuesta—, con un pariente cercano a las chachalacas, con un perico o loro “que habla y habla sin saber de lo que habla”. El histórico “¡Cállate chachalaca!” —histórico, claro, por su poder autodestructivo y demoledor para la causa de su creador— terminó por ser el cuño que ahora identifica a esa izquierda parlanchina, ruidosa y nada propositiva.

PRD, dondequiera es loro

Acaso por eso valga la pena revisar en primer lugar al PRD —al que quizá desde ahora debamos motejar como partido amarillo y verde, o como “los pericos amarillos”— luego de la peculiar clasificación zoológica. Pero primero debemos interrogar sobre lo que está ocurriendo en el más importante bastión de la llamada izquierda mexicana, sobre todo a la luz de que precisamente en sus primeros años de vida el PRD se propuso —tercer Congreso que se llevó a cabo en Oaxtepec, Morelos, por allá de 1994— romper con la imagen de partido rijoso, peleonero, parlanchín, ruidoso y nada propositivo.

En ese año el pujante PRD conoció una encuesta que su dirigencia ordenó sobre la imagen que la sociedad en general tenía del nuevo partido que, debemos reconocerlo, en esos años era una verdadera alternativa de poder, frente a un todavía poderoso PRI y un partido azul en franco crecimiento. Bueno, pues a la vuelta de 15 años, el PRD es visto igual o peor que hace tres quinquenios. ¿Qué es lo que ha pasado?

Creemos —a riesgo de que muchos reaccionen furiosos con insultos como único argumento— que lo ocurrido con el otrora respetable partido “negro-amarillo”, que tenía en sus filas a buena parte de los mentes más lúcidas y reconocidas en la política, la historia, la sociología, la economía y muchas otras disciplinas, terminó en los simpáticos “pericos amarillos” porque nadie a su interior fue capaz de detener y revertir el proceso de lumpenización. Es decir, que fue asaltado por lo más chiquito, lumpen del viejo y el nuevo sistema político.

Y entonces vimos que al tiempo que salieron de las filas amarillas las mentes brillantes, los académicos respetados, los políticos de talento —y como la capilaridad política y social, igual que en la física, es implacable—, esos espacios fueron llenados por el lumpen amarillo, que ya estaba en el partido pero que vio que era su oportunidad. Y entonces aparecieron los Noroña, los Bejarano, las Padierna, las Barrales, los Imaz… y decenas de lo más “chiquito” y limitado del PRD. Y casualmente —lo que es al mismo tiempo una pena y una vergüenza— es que esa fauna fue en la que “el movimiento soy yo” se apoyó para llevar adelante precisamente su “movimiento”.

¿Y quiénes son los que en los años recientes han protagonizado los grandes escándalos en el PRD? Pues esos mismos: los López Obrador, Bejarano, Ponce, Noroña, Padierna, Barrales, Imaz… y una larga causa de políticos lumpen que se sacaron la lotería y se convirtieron en dueños de una buena porción del PRD. Y bueno, “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hizo compadre”. Hoy el PRD ha sido reducido a sólo dos grandes grupos: el que todos motejan como Los Chuchos, y que también tiene mucha cola que le pisen, y el de los políticos lumpen, afines todos ellos a “el movimiento soy yo”.

Guerrero, la tragedia

Y decíamos que Los Chuchos también tienen mucha cola que les pisen porque, por ejemplo, son responsables de cuestionados gobiernos como el de Zeferino Torreblanca, en Guerrero, que según la misma encuesta es uno de los peor calificados, de los que la sociedad no le cree nada. Apenas el pasado viernes nos ocupamos de ese gobierno, que ha sido una ruina, y de los escenarios que se proponen para la sucesión municipal, de los próximos meses, y sexenal, en donde la diputada Ruth Zavaleta aparece con posibilidades reales de buscar el gobierno estatal.

¿Qué pasó en Guerrero? La misma lumpenización. Es decir, se inventó a un político muy menor, chiquilín, que ni siquiera era de izquierda, como alternativa al PRI. Y ante la sorpresa de todos y el hartazgo de las mayorías, el “invento” ganó. Pero a la vuelta de los años, el chiquilín está a punto de destruir no sólo al estado, sino al partido todo. Y ahora resulta que “los pericos amarillos” que tanto cuestionaron a gobiernos del PRI como los de Mario Marín en Puebla, el góber precioso, y al pillo Ulises Ruiz en Oaxaca —las dos lacras del PRI— también tienen a su góber precioso, a su “lacrita”.

¿La hormiga atómica?

¿El PAN es realmente símbolo de una laboriosa hormiga? Si creemos en la anterior definición, tenemos que creen también en ésta, ya que es parte de la misma encuesta. Pero debemos decir que está lejos de la realidad. ¿Por qué? Porque como veremos más adelante, los gobiernos del PAN están muy lejos de ser una copia de los diligentes y trabajadores insectos.

En el PAN, como en la mayoría de los partidos, de los gobiernos y los liderazgos, hay de todo: buenos y malos. Muy pocos de los primeros y muchos de los segundos. El PAN, en tanto partido político, en realidad se convirtió en una copia insultante del PRI. Es decir, hoy el PAN es lo mismo que casi siempre fue el PRI en los gobiernos federales del tricolor; el partido del gobierno, no el partido en el gobierno. Los panistas están lejos de ser una organización de laboriosos insectos. Acaso la definición zoológica sea una de esas expresiones ciudadanas creadas para mofarse de la política.

Zorro con piel de PRI

Con políticos como Manlio Fabio Beltrones a la cabeza del PRI —claro, no de manera formal, pero sí real—, es fácil entender la razón por la que una buena porción social considera a los tricolores como zorros; astutos, oportunistas, ladrones de gallinero… Pero en realidad el problema no está en el PRI, en su genética de siete décadas en el poder, tampoco en su tendencia colonizadora tanto en el continente perredista como en el panista; el problema parece estar en otros espacios.

Sí, un eventual regreso del PRI a la mayoría en el Congreso y luego al poder presidencial, es culpa de “la marabunta” del PAN y de “los pericos amarillos” del PRD. Eso claro, por un lado. Y es que si hacemos una sola pregunta podemos responder la razón de esa culpa: ¿qué clase de gobiernos han hecho el PAN y el PRD en la más reciente década? Nadie puede decir que los gobiernos municipales, estatales y menos los federales de los amarillos o los azules han sido mejores o menos malos que los del PRI. En Guerrero, Zacatecas, Nayarit, Chiapas y hasta en el DF, el PRD ha detentado y ejercido gobiernos que son iguales a los del PRI, en el mejor de los casos, si no es que peores, como ahora se ve en Guerrero o Zacatecas.

Y en el caso del PAN sólo basta ver casos como los de Guanajuato, Querétaro, Jalisco… y por supuesto el de Vicente Fox a nivel federal. ¿Existe alguien que pueda decir que han sido mejores a los que en su momento llevó a cabo el PRI? En realidad se percibe una decepción generalizada por parte de sectores amplios de la sociedad, no sólo por la poca efectividad mostrada por la pluralidad partidista, sino por la llegada de una democracia electoral que nada tiene que ver con la democracia a secas. Por eso no son pocos los que en una amnesia preocupante piden el regreso del PRI, partido del que, indican encuestas, “todos saben que es corrupto… pero al menos es eficaz.

¿Por qué podría estar de vuelta el PRI? ¿Por qué la gente lo ve como un zorro, astuto, oportunista, pero con la mayor intención del voto y con el aspirante presidencial con mayor aceptación?

La primera interrogante ya quedó resuelta. El PRI podría estar de vuelta porque el PAN y el PRD no han demostrado que son mucho mejores, y que la propia pluralidad ha decepcionado, ya que la gente no ve mucha diferencia entre los nuevos gobiernos del PAN y del PRD y lo viejo, expresado por los viejos y los nuevos políticos del PRI.

Virreyes estatales

Todos sabemos que a la caída del viejo PRI, en julio de 2000, le siguió la mudanza del poder centralista a los gobernadores de las 32 entidades federativas. Es decir, que el poder que centralizaba el Presidente en los tiempos de su hegemonía de siete décadas, se trasladó a los gobernadores, que ahora mandan en los estados como les place, sin rendir cuentas a nadie.

Por eso es posible que aparezcan paradojas como la que vive el PRI en gobiernos tan disímbolos como Puebla, México y Oaxaca, por mencionar sólo tres casos. Es una paradoja que vive el PRI al tener, por un lado, al más aventajado precandidato presidencial de toda la contienda sucesoria, por mucho al más popular y carismático, y al mismo tiempo tiene en sus filas a los gobernadores más desprestigiados, como son Mario Marín, de Puebla, y Ulises Ruiz, de Oaxaca. ¿Por qué la gente ve a un PRI como un zorro, astuto, audaz, oportunista? Porque los Marín y los Ruiz son una minoría frente a los Peña Nieto, los Manlio Fabio Beltrones, las Beatriz Paredes.

Aparecen en el tricolor los dos extremos: el PRI que ya muy pocos quieren ver, como son los casos de Puebla y Oaxaca, y lo que otros llaman el nuevo PRI, con Enrique Peña Nieto, en torno al que se teje una red política, económica y de poder que lo perfila rumbo al 2012.

Perfiles rumbo al 2012

La encuesta nos ilustra en cuanto a los perfiles de los personajes, más allá de los partidos. El PRI tiene tres potenciales presidenciables: Enrique Peña Nieto, Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones, en ese orden. El PAN muestra como el más aventajado nada menos que a Santiago Creel, al que le sigue la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, y muy de cerca el cadáver político de Juan Camilo Mouriño. En el PRD aparecen, en ese orden, Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador y Lázaro Cárdenas Batel.

Pero cuando se miden sólo personalidades el puntero es Enrique Peña Nieto, con 41.9%, seguido por un lejano 17.2% de Marcelo Ebrard y 14% de Santiago Creel. Es decir, a casi cuatro años del 2012 prácticamente ha quedado rezagado AMLO de la contienda presidencial. Pero eso, claro, no es y acaso no será definitivo. Al tiempo.

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