PRI: el colonizador

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...
Más de Ricardo AlemánMartes 22 de abril de 2008
Nadie puede descartar que regrese en 2012
Es ingenuo pedir acelerar la cultura democrática
Todos o casi todos los partidos políticos en México son exitosas colonias del PRI. Y esos colonizadores, en casi todos los casos, son los responsables del freno en la cultura democrática. El sistema de partidos es lo más parecido al reparto de bienes de una familia numerosa, a la muerte del patriarca.
El primero en ser colonizado fue el PAN, cuyo arribo al poder catalizó sus fracturas y terminó bajo el control absoluto del Presidente. Desapareció el viejo partido que desde la derecha impulsó la transición democrática y, de esa manera, los azules acabaron en el mismo lugar del viejo PRI: partido de Estado, figura que siempre criticaron.
En el caso de los azules en realidad se cumplió la tragedia anunciada por sus padres fundadores: “no perdamos el partido si ganamos el poder”. El PAN está en el poder y el partido está desaparecido. Pero no es nuevo que PAN y PRI se hermanaran desde 1989, ya que en la elección presidencial de 1988 empezó la debacle del PRI en el poder presidencial, pero al mismo tiempo arrancó el proceso de alternancia. El PAN se subió al cabús del PRI y desde esa posición arrebató la alternancia al PRD. En realidad en los últimos 19 años hemos vivido una suerte de cogobierno entre políticos y partidos de ambos bandos, azules y tricolores. Y nadie puede descartar que en 2012 el PRI pueda regresar por sus fueros.
Pero el fenómeno de la colonización del PAN por parte de los tricolores no fue exclusivo. También se dio en el PRD, otrora motor de la revolución democrática, partido que al cumplir sus primeros 19 años rebasó a su referente histórico, el PRI, al que dijo combatir para dar paso a la democracia y acabar con lo más cuestionable de la política-negocio. Pero de enemigos a muerte del PRI, los amarillos pasaron al papel de secuestradores del tricolor; de ahí terminaron por enamorarse de sus secuestradores. Y en el extremo, el PRD terminó por aceptar una peligrosa clonación.
Y es que el cochinero en que terminó la elección del nuevo jefe de los amarillos convirtió al PRD en partido chatarra. ¿Por qué chatarra? Porque acabó en mero depósito de los “fierros” viejos del PRI; la chatarra, pues. Y luego de todo lo que vimos en los meses previos, sobre todo luego del 16 de agosto pasado, son muchos los que están de acuerdo en que vivimos la muerte del PRD. Pero no es todo; una pregunta rebota en Monterrey 50: ¿Alguien puede sostener hoy que el PRD representa a la izquierda mexicana?
Después siguió el turno al desaparecido Partido Alternativa, hoy convertido en la representación socialdemócrata en México, pero que vivió su propio cochinero cuando estalló en mil pedazos aún sin aprender a caminar y sin dejar siquiera el pañal. Y si ese cochinero no le costó la vida a los otrora alternativos, todo indica que esa crisis dejó tocados a los sobrevivientes. El Partido Socialdemócrata es una de las más recientes franquicias con ese rentable tufo dizque de izquierda, pero si el PRD no resiste la “prueba del ácido izquierdista”, menos los muchachos de Alberto Begné.
El nuevo Partido Socialdemócrata (PS) —que es lo que quedó del otrora Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina— estaría llamado a ocupar uno de los espacios que en el mundo tienen más futuro, ya que es una doctrina equidistante entre los extremos de la derecha y la izquierda. Sin embargo, el proceso de autodestrucción que vivió desde su nacimiento lo ha condenado a que en julio de 2009 pueda perder todo lo ganado. En PS se aplica a plenitud el refranero popular: por sus hechos los conoceréis. Y los hechos muestran, sin lugar a dudas, la genética priísta de esa fuerza política.
Poco se puede decir contra la profunda genética priísta de otros dos minipartidos, cuyo tamaño se multiplica por el ruido que hace su nueva casa, ese intangible conocido como Frente Amplio Progresista. Por supuesto que nos referimos a los partidos Convergencia y del Trabajo. Hace no mucho, un sector de malquerientes del grupo conocido como Los Chuchos, intentó restarle crédito a ese grupo, al recordar su pasado como “partidos paraestatales”. Es decir, financiados desde el gobierno.
Pero resulta que uno de los compañeros de viaje del PRD en el FAP, el Partido del Trabajo, no sólo fue “partido paraestatal”, sino que fue creado por los hermanos Carlos y Raúl Salinas. El otro, el Partido Convergencia, es la empresa familiar de otro salinista puro, Dante Delgado, quien vivió sus momentos de gloria al lado de uno de los políticos más siniestros de los regímenes del PRI, Fernando Gutiérrez Barrios, y que cayó en desgracia con Ernesto Zedillo.
Pero la joya de la corona parece ser la más joven de las franquicias de ese selecto club de empresas familiares en que se ha convertido el sistema de partidos políticos en México. Hablamos del Partido Nueva Alianza, creado a imagen y semejanza del feudo de la profesora Elba Esther Gordillo en el magisterio, y que luego de alcanzar su registro se transformó en un botín de rica miel en donde la “abeja reina” pronto dejará un panal que sus herederas disputan con peculiar ferocidad, en medio de la danza de zánganos que van por lo suyo.
De toda la geometría que componen los partidos mexicanos con registro, acaso el más cuestionable, el más grosero por su total opacidad en el manejo de los dineros públicos y de las cuotas sindicales que lo nutren, es el Panal, un partido que se conduce como una familia, al capricho y al humor de la dueña, como si fuera una tienda de abarrotes. Partido político sin más ideología que la conveniencia con la que amanezca la abeja reina y que para mala fortuna de muchos tiene todo para sobrevivir, en tanto viva la reina del panal. Si el PRI vivió siete décadas en el poder, el Panal puede vivir otras tantas, del dinero de todos.
Es ingenuo, por eso, pedir que se acelere la cultura democrática, cuando vivimos una generación política colonizada por lo más cuestionable del PRI.
aleman2@prodigy.net


