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Serpientes y escaleras | Salvador García Soto

Saldos y tropiezos de la reforma electoral

Autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, Salvador García Soto es uno de los periodistas críticos con amplia presencia en los medios ...

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Al partido del sol azteca le costó ya un inicio de ruptura entre Nueva Izquierda y Andrés Manuel López Obrador

Jueves 06 de diciembre de 2007

Saldos y tropiezos de la reforma electoral

Una fractura expuesta en el esqueleto del PRD y la caída de todos los favoritos para ocupar la presidencia del IFE fueron los saldos que esta semana dejó el parto complicado de la reforma electoral. Porque mientras el veto fulminante a Jorge Alcocer hizo que el PRI decidiera tomar venganza y vetar también a las primeras opciones de panistas y perredistas —es decir, que el ministro Genaro Góngora y el ex consejero Mauricio Merino no pasaran—, al partido del sol azteca la reforma le costó ya un inicio de ruptura entre Nueva Izquierda y Andrés Manuel López Obrador.

La decisión de la mayoría de los legisladores federales del PRD, que literalmente “mandaron al diablo” a AMLO y su rechazo a la reforma electoral, ocasionó el retraso en la aprobación de los cambios al Cofipe que finalmente se consumaron ayer. El martes la tensión interna en el perredismo llegó a tal nivel, que los coordinadores parlamentarios de ese partido pidieron tiempo al PAN y al PRI para resolver el fuerte jaloneo con el CEN por la postura radical de Andrés Manuel.

Los Chuchos, con René Arce, Ruth Zavaleta y Carlos Navarrete, rechazaron la carta del tabasqueño que les pedía votar contra la reforma electoral por considerar un “agandaye” del PRI y del PAN la modificación a las coaliciones que afectó al PT y a Convergencia, sus aliados en la pasada elección presidencial.

Con el Frente Amplio Progresista prácticamente roto, el martes por la mañana las cúpulas de Nueva Izquierda definieron que no harían caso a la petición de AMLO y como opción para calmar a los aliados del FAP les ofrecieron la cláusula de la “vida eterna”, consistente en transferirles votos para asegurarles el registro, en caso de que no los alcancen solos.

Los compromisos que diputados y senadores del PRD habían hecho con el PRI y el PAN pesaron más que la recomendación de AMLO. En medio de los fuertes jaloneos y de la presión ejercida por López Obrador, hubo legisladores perredistas a los que se les escuchó expresar con vehemencia: “Al diablo con Andrés Manuel”.

El tema de las coaliciones fue la gota que derramó el vaso del descontento de AMLO por la reforma electoral. Desde que se aprobó la reforma constitucional, en septiembre pasado, el ex candidato presidencial había reclamado a las bancadas de su partido por aprobar la eliminación de programas y publicidad electoral y política. Con esa disposición, lo obligaron también a eliminar su programa televisivo en TV Azteca que se volvió ilegal con las nuevas disposiciones constitucionales.

Con la diferencia abierta de ayer, que dentro del PRD se ve como un principio de ruptura que se inscribe también en la disputa por la dirigencia nacional del partido, los lopezobradoristas tomaron casi como una “afrenta personal” la respuesta de Los Chuchos. Le quitan su programa, le quitan el FAP, le quitan el control sobre los grupos parlamentarios. Sólo falta que le quiten en marzo el control de la dirigencia nacional del partido.

El asunto puede trascender más allá del debate electoral y afectar los pactos que sellaron hace unas semanas Nueva Izquierda y las corrientes afines a López Obrador. De hecho, en las reuniones en las que Los Chuchos decidieron apoyar la reforma y desoír a AMLO, hubo voces que consideraron que la carta y el tono utilizado por López Obrador violaban totalmente esos pactos de no agresión. “Imagínense si en marzo nos ganan la dirigencia. Nos van a hacer papilla”, dijo en uno de los encuentros a puerta cerrada un líder de Nueva Izquierda.

El trasfondo de todo es la disputa por el control de partido, que aunque han querido civilizar y alejar los fantasmas rupturistas, hoy vuelve a una ruta de coalición. De aquí a marzo es probable que las dos alas del PRD se toleren y duerman en recámaras separadas, para guardar las apariencias. Pero si las cosas siguen por la ruta que van es muy probable que en marzo venga el divorcio y la consecuente separación de bienes.

NOTAS INDISCRETAS… El otro saldo que esta semana dejó la complicada negociación electoral fue el reacomodo total en los nombres que se perfilan para el IFE. Tras el golpe que le dieron al bajar sin consideraciones al polémico Jorge Alcocer, los negociadores del PRI comandados por Manlio Fabio Beltrones tomaron una decisión: van a vetar también a las primeras propuestas del PRD y el PAN, con lo que los nombres perfilados hasta ahora quedan superados. “Si tu me tiraste al mío, yo tiro a los tuyos y reabrimos la negociación”, parece ser la lógica priísta que echa por tierra todos lo retratos hablados que hasta ahora se habían hecho para la presidencia del IFE. Ni el ministro Genaro Góngora Pimentel ni los ex consejeros Mauricio Merino y Jaime Cárdenas, a los que el PRI ubica como “promotores de injustas sanciones” contra ellos, tienen ya ninguna posibilidad. Y ante la caída de los favoritos se fortalecen otros nombres que no estaban como primera opción, como pueden ser Lorenzo Córdova, Ezra Shabot y hasta Fernando Serrano Migallón. En todo caso la negociación apenas comienza y no hay todavía nada seguro… A propósito del ministro Góngora, si llegara a superar el veto del PRI y resultara electo para el IFE, ¿cómo piensa explicar su renuncia a la Corte? Porque el artículo 98 de la Constitución dice claramente que “las renuncias de los ministros de la Suprema Corte de Justicia solamente procederán por causas graves; serán sometidas al Ejecutivo y, si éste las acepta, las enviará para su aprobación al Senado”. ¿Buscar un lugar en el IFE sería una “causa grave” para justificar la renuncia o el ministro pensaba violar la Constitución? A la estrategia de gobierno de Marcelo Ebrard se le pueden criticar muchas cosas; pero no su absoluta eficacia. Ayer, cuando rindió su primer informe, entre becas a jóvenes estudiantes que votarán por primera vez en 2012, pistas de hielo, ayudas para desempleados, playas artificiales y demás acciones espectaculares y populares de su administración, el jefe de Gobierno apenas si tocó de refilón problemas de fondo en la ciudad, como la inseguridad, las obras urgentes de drenaje profundo y la contaminación ambiental. Pero eso sí, la fiesta fue en grande y el evento lucidor en el Teatro de la Ciudad. En medio del festejo estaban los 10 años de administraciones perredistas en la capital del país y las encuestas recientes que hablan de una popularidad de Ebrard que empieza a subir como la espuma navideña que se lanza en la flamante pista de patinaje instalada en el Zócalo. Sólo que aquella espuma es artificial y más bien ilusoria. ¿La popularidad de Marcelo será más real y duradera? Se detienen los dados. Tocó Serpiente.

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