Estrenan campo de lujo con un partidazo de polo
Martes 30 de octubre de 2007
Tras el diluvio del jueves de la semana pasada (les digo, Tlaloc no da tregua), me preocupó mucho cómo iba a resultar el desayuno ofrecido en honor de Carolina Herrera hija.
Por cierto, a la joven le choca que le digan Carolina Adriana, para diferenciarla de su madre. En plena terraza del Marriot. Pero, a pesar de que el clima amenazaba con no colaborar mucho, mágicamente amanecimos con un cielo despejado y una vista impresionante del Bosque de Chapultepec, lo que permitió que disfrutáramos del evento.
Carolina lucía espléndida, como siempre, con un vestido en estampado de animal muy de moda en esta temporada. Las dos Adrianas de Antuñano, madre e hija, impecables; Mayate Gálvez, Claudia Aspe, Raquel Bessudo, quien ya me regañó amorosamente diciendo que me debo maquillar más. No pude evitar recordar la pregunta de mi hija Federica: Mamá, ¿tú no te maquillas porque piensas que así te ves bien o porque te da flojera? ¡Touché, mocosa de 8 años! La verdad es que es un poco por ambas.
Estuvieron también Loredana D’Allamico, con la familia; Pupa Prats, Dominique Berthelot, Christina Holzer, Gemma Liébanas, espléndida tras el nacimiento de su hijo Diego, hace 3 meses; Macarena Gutiérrez, Mónica Guerrero, Ana María Lavalle, Gaby, Laura y Luz María Guerrero, Vanny Guindi. Todas fuimos consentidas por Guy Bodart y Paty Abadi, directora de fragancias CH en México.
POLO EN EL RECIÉN INAUGURADO CAMPO EL MARQUÉS. Adelantito de la Ciudad de Querétaro, en el municipio de Coyotitos, El Marqués y los hermanos Mario y Miguel Calzada se aventaron —y digo literalmente— la tarea de tener listo, en menos de 9 meses, este precioso y nuevo campo que se estrenó con un partidazo de polo entre México (representado por Alejandro Alfie Gómez de Parada, Diego Solórzano; desde Monterrey, Diego Velarde y Óscar Garibay) y Estados Unidos.
Este equipo mexicano se está perfilando como la selección que nos representará en el próximo mundial de polo —a celebrarse en nuestro suelo en 2008— bajo la dirección y “coucheo” del experto, Roberto González Gracida.
A propósito, el entrenador me manifestó su inquietud por encontrar y desarrollar un centro de capacitación y práctica para nuestro equipo de polo. El equipo estadounidense, conformado por David Andras, Miguelito Torres (nacido en Argentina pero ciudadano estadounidense), Chris Nevins, quien ya ha venido a México en otras ocasiones y Joe Barry.
Fue un partido muy cerrado, pero la última jugada del equipo mexicano, con gran sincronía, definió la partida en favor de los locales con un marcador 9 a 6 con el toque de la campana del último chukker.
Aquí saludamos al Chamaco Herrera, veterano y gran figura del polo no sólo en México, sino mundialmente, Billy Steta, Rogelio Igartúa, actual presidente de la Federación Mexicana de Polo, mucha gente de Tecamac a quienes nos encontraríamos al día siguiente en la boda de Miguel y Denisse.
Yo hice mutis por la derecha después de las 10, ya que la fiesta pintaba para largo rato y yo quería irme a descansar.
“¿NO QUE NO TRONABAS, PISTOLITA?” Y es que así me decía mi querido primo, Miguel Gómez de Parada, así que, ahora que finalmente sentó cabeza con Denisse Gorocica, una mujer maravillosa ahora me toca a mi…
La boda de medio día se llevó a cabo en la hacienda propiedad de Carmen de la Mora, mamá de Miguel, allí en Hacienda Grande en Tequisquiapan, Querétaro. En su capilla nos reunimos más de 500 amigos y familiares de Dennise y Miguel.
La ceremonia fue preciosa: con un toque de cantos sevillanos y guitarras. Lo más conmovedor fue ver a la pareja de recién casados tomados de la mano, ya solitos, mientras unas mujeres locales le cantaban a capela una serenata de amor.
Primero pasamos al patio interior de la Hacienda, donde tuvimos un tentempie, para luego pasar al jardín trasero, rodeado de inmensos sauces, árbol típico de la zona.
Alfonso de Bustos, duque de Huete y mejor conocido como El Firu, estuvo a cargo del catering. Había dos grandes estaciones de servicio a las que los invitados pasaban a servirse gazpacho andaluz, crudités, chile en nogada de Aguascalientes, camarón al eneldo para seguir con muchas otras delicias toda la tarde.
Como era de esperarse, acudió mucha gente del mundo del polo, incluyendo a Óscar Garibay y su encantadora esposa, Beatriz Cortina quien, emocionada, me compartió la buena nueva de que espera su segundo bebé. Cristina del Río, a quien no había visto desde su divorcio de Álvaro Pastor. Siempre me da una pena terrible enterarme de que parejas tan jóvenes se separen. En fin.
Vi a Mayalen Elizondo, que sigue con la racha de galán nuevo cada semana. Más de una nos preguntamos la receta, porque siempre que me la encuentro la veo feliz y radiante.
Estuvo todo el clan Valenzuela Rionda: José Pedro y su esposa Melissa; Hugo, convencido de que lo suyo es la soltería; mi chompiras, Pablo y su adorada mamá, Conchis Rionda y Añu Cervantes, que no para de trabajar.
Mamá se dejó venir desde McAllen, sin decir agua va, y la pasó bomba con sus cuates de antaño: José y Lourdes Solórzano, Maricoles Gómez de Parada, quien me advirtió que me cambiaba los pañales en el kinder Tres Picos; y Lorenza de Prevoisin, su hermana, Susana Manterola, Gloria Verea, Rodrigo Amerlinck, Casilda García Pimentel y Samuel Solórzano, Ramón “La Tumba” Martín del Campo, Fernando y Casilda de Ovando, Cristina Pilgram, entre otros.
Ya de regreso en el coche me comentó entusiasmada: ¿Sabes, Kiki? Nunca pensé que podría volver a bailar….
De mi generación y queridos amigos: Roberto y la “otra Doña”, Erika González Gracida; Toncho Jáuregui, Tato y Ceci Olazábal, quienes no pararon de bailar, ya que la música estuvo de primera y prendió todo el ambiente de la boda. La tía Carmen de la Mora, guapérrima, con un traje sastre verde limón, sombrero a tono y joyas de familia…
Eso sí, nunca falta el mete patas y en este caso lo fue Cristina Rincón Gallardo. Me preguntó quién era mi amiga “la tapada”, refiriéndose a Ivis Guerra, quien estaba de visita en México. Cuál no sería la sorpresa de Cristina cuando Ivis fue y se presentó, diciéndole: “Mucho gusto. Entendí que usted estaba preguntando por mí” ¡Hubieran visto su cara! ¡No supo dónde meterse!, a ver si así la gente aprende a ser más prudente con sus comentarios… Que ni qué. Nunca falta uno; a veces hasta vienen en par.



