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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Aborto y política

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

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Martes 29 de mayo de 2007

Aborto y política

El asunto fue utilizado por la extrema derecha del PAN que busca tomar el control del Consejo Nacional

Quienes se sorprenden de que la Procuraduría General de la República y hasta la Comisión Nacional de Derechos Humanos promuevan una acción de inconstitucionalidad -ante la Suprema Corte de Justicia- contra la despenalización del aborto en el Distrito Federal parecen olvidar que esa reforma significó un elevado costo político para la derecha y los extremistas de esa tendencia, y que por eso, por razones políticas y hasta de imagen, no quitarán el dedo del renglón.

Es decir, que por lo menos en el caso del gobierno panista de Felipe Calderón -no sabemos si también en el de la CNDH-, el recurso que pide a la Corte validar si la despenalización del aborto es o no constitucional no es más que una estratagema política, un "juego de espejos" detonado por los estrategas del Presidente, para calmar las "buenas conciencias" del panismo "duro" y de poderosos sectores de la jerarquía católica mexicana, que juntos cuestionaron la pasividad del gobierno de Calderón frente a la ley que considera como aborto la interrupción del embarazo luego de las primeras 12 semanas de gestación.

Por eso, antes de caer en el juego de la esquizofrenia declarativa, vale la pena recordar que desde el momento en que un sector del PRD del DF se montó en la reforma para despenalizar el aborto, el primer círculo del gobierno de Calderón evaluó el asunto, lo consideró como "una batalla perdida" y decidió mantenerse con un bajo perfil sobre el tema. Y no es que los huéspedes de la casa presidencial hayan apoyado la despenalización del aborto. No, lo cierto es que decidieron actuar con sentido político más que ideológico.

Entre los diputados del PAN a la Asamblea Legislativa ocurrió algo parecido. Salvo los legisladores locales pertenecientes al núcleo duro -los de extrema derecha-, el resto del grupo parlamentario aceptó un acuerdo político frente a una reforma que -ellos mismos reconocieron- "es el menor de los males frente al problema del aborto".

En pocas palabras, que estuvieron de acuerdo en la reforma legislativa, pero sin exhibir públicamente su postura, porque para el panismo es "políticamente incorrecto" pronunciarse a favor de una ley de esa naturaleza.

Pero al interior del PAN, de la Iglesia católica y de los grupos de extrema derecha, siguió presente el problema ideológico y hasta doctrinario que significa para esos grupos el tema del aborto -y sobre todo el conflicto que le significa a un gobierno de derecha como el de Felipe Calderón-, por lo que mientras los "duros" pretenden cobrarle la factura al gobierno federal, en el primer círculo del poder se decidió por una respuesta política.

Todos saben que por distintos caminos el PAN del Distrito Federal, sus legisladores locales, el PAN nacional y sus representaciones federales intentaron sin suerte una controversia constitucional. Bueno, llegaron incluso a presionar a la Comisión de Derechos Humanos del DF, cuyo ombudsman local analizó el reclamo de inconstitucionalidad de la despenalización del aborto para decidir que no es procedente.

Entonces el asunto se convirtió en una herramienta política que empezaron a esgrimir -al interior del PAN- los grupos de extrema derecha que pretenden alcanzar el control en el Consejo Nacional de ese partido, y que se renovará el próximo fin de semana. Se echó a caminar la versión de que el de Felipe Calderón es un gobierno que aceptó la despenalización del aborto y que los "felipistas" lo "palomearon" en la Asamblea Legislativa. Es decir, que el "sambenito" del aborto fue utilizado como instrumento político en la peculiar guerra al interior de Acción Nacional.

La "grilla" escaló también entre sectores de la Iglesia católica --que para su causa pretendieron involucrar a la Santa Sede, no sólo en el escándalo de la excomunión-, quienes no aceptaron la supuesta o real pasividad del gobierno federal en ese tema. Para la derecha panista, y para la Iglesia católica, el gobierno de Calderón no hizo lo suficiente para impedir la reforma, lo que fue visto por muchos como una debilidad inaceptable de un gobierno de derecha, como el de Calderón.

No sabemos si se trató de carriles paralelos, lo cierto es que luego que la CNDH decidió presentar un recurso de inconstitucionalidad, la PGR -como instancia del gobierno federal- también presentó el mismo recurso -y aquí cabe la posible casualidad del tiempo perentorio para presentar el recurso- pero con fines y objetivos distintos.

En el gobierno federal saben que es muy difícil que la Corte falle a favor de la inconstitucionalidad de la despenalización del aborto. Pero lo importante para el primer círculo del poder presidencial es la reacción política y el impacto mediático.

Calderón podrá acudir al Consejo Nacional del PAN, el próximo fin de semana, con un conflicto desactivado, el del aborto, y de ahí viajará a Roma, en donde visitará a Benedicto XVI, en donde tampoco tendrá problemas con ese tema. Por cierto, sobre el asunto tampoco existe pugna con el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard. Y es que se trata de política, y nada más.

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