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Estrictamente personal | Raymundo Riva Palacio

E-utopía



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Miércoles 09 de mayo de 2007

E-utopía

Seúl es una capital con venas de fibra óptica y esqueleto ´high tech´, desde donde se está lanzando la revolución digital al mundo

SEÚL.- Hace escasos 40 años, Seúl era una ciudad de inmigrantes que vivían en casas de cartón y apestaba a ajo y a nabo. Las mujeres vestían de camisa blanca y falda negra, muchas de ellas con pañoletas sobre la cabeza, y los hombres usaban homogéneamente el negro. Recién acababa de salir Corea del Sur de una guerra de tres años que partió al país, devastando su capital el tres veces más fuerte ejército del norte. El ingreso nacional per cápita anual era de 80 dólares, y su desarrollo equiparable al de los países más pobres de África. Hoy tiene un per cápita de 17 mil dólares -casi el doble que México-, una economía que creció 4.2% anual en plena crisis, y para compensar que jamás participó de la revolución industrial, está iniciando desde aquí la revolución digital.

Seúl es la utopía cibernética de cualquiera, cuna de la transformación del espacio. Los nombres con lo cual dan sentido a su misión parecen de la ciencia ficción. Hay Nespot Zones y PC Rooms, y 4-G y U-Books. Tiene una Ciudad Digital Multimedia en una zona de 7 mil departamentos dentro de Seúl donde se está construyendo una cibercultura a lo largo de una avenida digital, enfocada a la industria del entretenimiento, que para 2009 contará con un centro para el desarrollo de tecnología de punta y tres complejos de infraestructura tecnológica.

La conectividad es la clave de todo. Por ejemplo Nespot Zone, un mundo que no existe en el espacio físico y que, sin embargo, afecta profundamente el comportamiento de esta sociedad que ya tiene los pies en el futuro. Nespot Zone, que existe desde 2002, es un servicio de internet inalámbrico de banda ancha que tiene 800 mil puntos de acceso en todo el país -9 mil de ellos en Seúl-, llamados hotspots, y 1.2 millones de usuarios que pagan unos tres dólares por hora o 13 al día. Corea del Sur es el cuarto país más avanzado en penetración de banda ancha dentro de la OCDE, detrás de Dinamarca, Holanda e Islandia. Estados Unidos ocupa el lugar 16 de los 30 miembros, y México se encuentra en el último lugar.

Con 75% de los 43 millones de coreanos con acceso a banda ancha en internet -es el país de mayor penetración del mundo en banda ancha-, existe el estímulo para el desarrollo cibernético. Samsung, la empresa coreana líder mundial en semiconductores (como la memoria flash), está probando un prototipo en el que invirtió 100 millones de dólares y puso a trabajar a 170 ingenieros. El resultado fue su "4-G", la cuarta generación de conexión inalámbrica capaz de transmitir un gigabite -mil millones de bites de información por segundo-, que permitirá, por ejemplo, transmitir El Quijote en unos seis segundos. Y KTF, la segunda empresa en telefonía móvil, lanzó un servicio de libros electrónicos, U-book, que permite leer libros en todo tipo de plataforma digital, que revolucionará el ya sacudido mercado editorial.

La digitalización en la vida cotidiana ha cambiado significativamente los patrones de comportamiento y consumo. En Seúl, prácticamente todas las compras en tiendas de consumo se realizan por internet. En las áreas más remotas del país, los campesinos están colocando sus productos en el mercado cibernético, eliminando a los intermediarios y mejorando sus ingresos. "Pero sin la reacción de la gente esto no sería posible", dice Inhak Hwang, director de Investigación Corporativa del Instituto de Investigación Económica de Corea. "En 1995 se decía que para averiguar si un dispositivo digital era exitoso, tenía que probarse en Europa del norte. Hoy, el mercado coreano es el laboratorio de pruebas". Tiene razón.

Por las venas de Seúl corre una masiva infraestructura de comunicaciones. Hay 108 suscriptores de teléfonos por cada 100 habitantes, el triple de la media mundial, y 5 mil 106 usuarios de internet por cada 10 mil habitantes, cuando el promedio en el mundo es de 820. El 99% de los niños y jóvenes entre 10 y 19 años usan internet, así como 98% de quienes están en los 20, y 96% de quienes se encuentran en los 30. Casi siete de cada 10 cuarenteros también navegan por de la red. La conectividad está en todos lados, en cualquier punto de la calle,S en los hospitales, las escuelas, el metro, terminales de autobuses y ferrocarriles. Hay internet gratuito en bibliotecas y hoteles, y costos bajos en los 25 mil cibercafés de esta capital de 11 millones de habitantes, que aquí se llaman PC Rooms. Existen 400 periódicos que sólo se difunden por la red con millones de usuarios, y un portal sólo para programas de televisión que tiene 360 mil suscriptores. Tener acceso a internet, inalámbrico y con banda ancha, cuesta menos de la mitad de lo que sale en México.

Seúl es una de las llamadas "ciudades globales" que emergieron como resultado de la revolución de las telecomunicaciones, y aunque el sector privado comenzó a invertir en ese sector en contra de la opinión del gobierno, el éxito que tuvieron lo hizo modificar la postura e invertir en proyectos como el KII (el acrónimo en inglés de Infraestructura de Información de Corea) y Cyber21, a fin de crear una infraestructura de telecomunicaciones avanzada y transformar los lugares urbanos en ciudades digitales. La creciente conectividad también ha garantizado diversos flujos de comunicación de ideas, circulación de mano de obra y promoción de nuevos negocios de una manera como no se había visto antes. Nuevas formas de movilización veloz y efectiva, social y política, han venido surgiendo.

En el Campeonato Mundial de Futbol en 2002, a través de la red se dio una masiva movilización a favor del equipo coreano que terminó en un inesperado cuarto lugar. Más adelante se organizó una campaña de velas prendidas en contra de la militarización estadounidense en el Medio Oriente, y en las elecciones presidenciales en diciembre de 2002, cuando las encuestas preveían que el presidente Roh Moo-hyun iba a perder, los ciberciudadanos se movilizaron y en la gélida mañana de la elección enviaron un millón de correos electrónicos por internet y a través de teléfonos celulares urgiendo salir a votar, con lo cual se dio un revés al curso de los comicios y el presidente se reeligió con una ventaja de 2.3%.

La vida política, el comercio, lo cotidiano, la vida entera en Corea, y de manera sobresaliente en Seúl, ha girado radicalmente. El brinco fue monumental. De una sociedad rural muerta de hambre a una sociedad digital que está cambiando aceleradamente su forma de relacionarse, de interactuar, de comportarse, de agregarse y de movilizarse. Hoy es la cuna de la transformación del espacio, y Seúl es la síntesis de un país que ha mostrado cómo sí puede evolucionar positivamente una sociedad, y el espejo para aquellos que sólo se han dedicado a ver pasar oportunidades. ¿Por qué suena tanto el nombre de México? ¿Qué sucedió en México en el mismo periodo durante el cual Corea del Sur saltó al futuro? Muchas cosas, cierto. Por ejemplo, perder el tiempo.

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