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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Marcelo, al infierno

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

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Lunes 30 de abril de 2007

Marcelo, al infierno

La Iglesia le hace el ´caldo gordo´ a Ebrard, lo cual incrementa su popularidad y lo legitima como un político de izquierda

Cancelada desde Roma la concesión a ese paradero temporal que era el limbo, el alma del señor Marcelo Ebrard seguramente tiene reservado su pasaporte directo al infierno. Por lo menos es lo que de manera pública -como si se tratara de una campaña promocional- dictó la arquidiócesis primada sobre el jefe de Gobierno del Distrito Federal, al que decidió excomulgar, junto con los diputados que aprobaron la despenalización del aborto. De manera literal, el señor Norberto Rivera mandó al infierno a Marcelo Ebrard.

Y todo porque el señor Ebrard cumplió la responsabilidad de su cargo -en tanto la Jefatura de Gobierno capitalina es una institución del Estado-, al promulgar la citada reforma, que se ha convertido en el golpe más severo que haya recibido la Iglesia católica mexicana desde los tiempos del gobierno de Carlos Salinas, cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas con el Vaticano y se reglamentaron los cultos religiosos. Gobierno al que, por cierto, pertenecía Marcelo Ebrard.

El vocero del arzobispado y "cuello de ganso" del cardenal Norberto Rivera, el señor Hugo Valdemar Romero, dijo que el jefe de Gobierno del DF "puso en peligro su alma y la salvación eterna" al firmar la ley que despenaliza el aborto, y calificó a Ebrard como "un político que juega a ser dictadorzuelo... defeño pontífice que se siente con el derecho imperial de obligar a los cristianos a rendirle adoración al César y a comer la carne inmolada a los ídolos". En pocas palabras, que el cardenal Norberto Rivera ordenó excomulgar a Marcelo Ebrard, a quien pretenden emparentar con el mismísimo diablo.

Y no sabemos si es que en la jerarquía de la Iglesia católica le saben algo al señor Ebrard -alianzas perversas con el diablo-, si es que no han entendido nada respecto de la derrota política y social que significó para la arquidiócesis primada la llamada despenalización del aborto, o si de plano el señor Norberto Rivera se ha convertido en un promotor gratuito e involuntario de la imagen del jefe de Gobierno, al que no sólo le hacen el "caldo gordo" para incrementar su popularidad, al que legitiman como un político de izquierda -cuando de izquierdista no tiene nada-, y al que colocan en el centro del debate, cuando la discusión no está ahí -en mandar al infierno a Ebrard-, sino en torno a una generalizada y muy severa crisis en la Iglesia católica.

En realidad la Arquidiócesis Primada de México está cosechando lo que sembró a lo largo de todo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la capital del país, con cuya jefatura el cardenal Norberto Rivera estableció una rentable alianza que en su momento detuvo los intentos por regular las sociedades de convivencia y la despenalización del aborto, a cambio de predios regalados y de apoyos políticos. En pocas palabras, el cardenal primado le brindó todo el apoyo de la jerarquía católica al jefe de Gobierno y candidato presidencial, y a cambio no sólo recibió la seguridad de que no prosperarían ni la Ley de Sociedades de Convivencia, ni la despenalización del aborto, sino que el gobierno le entregó un predio cercano a la basílica de Guadalupe.

¿Pero qué pasó después? Todos lo saben. El señor López Obrador perdió las elecciones presidenciales, pero en el Distrito Federal resultó ganancioso un sector del PRD enfrentado al señor Obrador -en el terreno legislativo ganaron Los Chuchos-, mientras que el nuevo gobernador de la capital, el señor Marcelo Ebrard, hace todo por desmarcarse de su antecesor, y está empeñado en crear su propia imagen como gobernante emparentado a la izquierda, porque sólo de esa manera tendrá posibilidades de buscar un lugar para 2012.

Es decir, una buena parte de la mayoría de votos que alcanzaron el PRD, Los Chuchos, y Marcelo Ebrard en el Distrito Federal, en realidad fueron a favor de López Obrador, y movidos como resultado de esa alianza con la arquidiócesis primada -que en los previos a la jornada del 2 de julio de 2006 prácticamente llamó a votar por el PRD-, y que a la vuelta de los meses, y frente al nuevo escenario de poder de ese partido, dejó al señor Norberto Rivera, literalmente, "colgado de la brocha".

Hoy, los señores Norberto Rivera y Hugo Valdemar Romero mandan al diablo y al mismísimo infierno a los diputados del PRD a la Asamblea Legislativa, y al gobernante Marcelo Ebrard, cuando ayer, tanto Rivera como Valdemar -entre muchos otros-, llamaron a votar por el PRD para construir una mayoría que, a la vuelta del tiempo, hizo posible el voto a favor de la despenalización del aborto. Un cálculo político equivocado de la jerarquía católica en general, pero sobre todo del Distrito Federal, que no sólo le apostó a la victoria de AMLO, sino al cumplimiento de los acuerdos pactados. Pero el PRD, como queda claro, es mucho más que un líder.

Pero como los jerarcas católicos son incapaces de reconocer que su apuesta política resultó errada, siguen dando palos de ciego, y hoy parecen decididos a contribuir a la popularidad de Marcelo Ebrard, quien por cierto, de eso pide su diezmo.

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