Israel produce buenos vinos con técnicas francesas

Inició su labor como periodista hace doce años en la revista Actual, donde aún colabora. A lo largo de su carrera, ha entrevistado a persona ...
Domingo 26 de noviembre de 2006
La semana pasada no terminé de contarles sobre el reciente viaje que realicé a Israel, así que continúo desde donde me quedé: la zona vitivinícola del Monte Carmelo. Como les comentaba, en este lugar se producen vinos con técnicas francesas desde fines del siglo XIX, cuando Edmond de Rothschild mandó plantar en la región cepas de sus viñedos en Francia.
Sin embargo, en la zona se han producido vinos desde épocas del imperio Otomano, y quizá por ello el nombre de Monte Carmelo es el que más se asocia con los vinos de esta región del planeta. Hoy, sin embargo, existen cerca de 600 hectáreas de viñedos en la región de Galilea, siendo los mejores los del valle de Kedesh (en la frontera con Líbano) y los del área de Merom Hagalil. En el Golán también existen viñedos, donde se producen, desde los años 70, vinos con técnicas de California.
En Galilea tuvimos oportunidad de visitar las bodegas Dalton, cuyos viñedos, situados a menos de un kilómetro de la frontera con Líbano, fueron bombardeados durante el conflicto de Israel con aquel país. Pese a ello, su propietario, Alex Haruni, se resistió a que el conflicto, que estalló cuando estaba por comenzar la vendimia, interrumpiera su trabajo.
Ya planeaba adquirir cascos y chalecos antibalas, para que sus empleados pudieran vendimiar con cierta protección, cuando se pactó un alto al fuego. El caso es que hoy, se producen en Israel cerca de 30 millones de botellas al año, una cantidad sorprendente si se tiene en cuenta que el país es aproximadamente del tamaño del estado de Hidalgo.
Cambiando de tema, quisiera compartir con ustedes algunos datos que llamaron mi atención durante nuestra visita a Jerusalén y sus alrededores, y que olvidé mencionar la semana pasada. En el Museo Histórico del Holocausto (Yad Vashem), nos sorprendió enterarnos, entre muchas otras cosas, que el tristemente célebre documental que capturó los horrores del campo de exterminio de Bergen-Belsen, y que ha dado la vuelta al mundo, fue filmado por el mismísimo Alfred Hitchcock, entonces miembro del ejército británico.
Asimismo, que en los jardines del museo existen árboles plantados en honor de los cerca de "22 mil justos" (personas de otras religiones que ayudaron a los judíos durante la persecución nazi), entre ellos, Oscar Schindler, quien fuera inmortalizado por Steven Spielberg en una película.
Hablando de árboles, ¿sabían que buena parte de los bosques de Israel, han sido donados por particulares? Los israelíes tienen la costumbre de mandar sembrar uno o más árboles, en honor de sus seres queridos, lo que me pareció una idea fabulosa. Por cierto, en el Parque de las Naciones, a las afueras de Jerusalén, existe el bosque Benito Juárez donado, en parte, por la comunidad judía de nuestro país.
También en Jerusalén, pero en la Universidad Hebrea, nos encontramos con el edificio México, que alberga la Facultad de Ciencias Sociales, y que, según dicen, fue mandado construir por el padre de Silvio y Mauricio Berger. Además. les cuento que en los alrededores de la basílica de la Anunciación, en Nazaret, existe una larga galería con imágenes de vírgenes de distintos países. En el recorrido nos sorprendió no ver entre ellas a la Virgen de Guadalupe.
Pero, menuda sorpresa nos llevamos al entrar en la basílica y encontrarnos con una enorme imagen de la Patrona de México , pintada por el artista José García Ocejo. Por cierto, en Nazaret, donde existe la mayor colonia árabe en Israel, sus habitantes parecen haber encontrado el secreto para una feliz convivencia: cuando un musulmán gana la alcaldía, el vicepresidente debe, forzozamente ser cristiano, y viceversa.
Dos fueron los lugares cuya belleza me dejaron sin aliento, de la misma forma en que lo hicieran hace algunos años las barrancas del Cobre (Chihuahua), el desierto del Néguev, visto desde la tumba de David Ben Gurión (el primer primer ministro que tuvo Israel y una figura emblemática en aquel país), ubicada a corta distancia de la ciudad de Beer Sheva; así como la espectacular vista de 360 grados desde Masada, una fortaleza construida en tiempos bíblicos en lo alto de un peñón, desde la que pueden admirarse, tanto el desierto de Judea, como el Mar Muerto. Por estos dos sitios valió la pena el viaje.
Cerca de ahí está Qumran, donde fueron encontrados los Rollos del Mar Muerto, así como el parque nacional Ein-Gedi, donde tiene su sede la Sociedad para la Protección de la Naturaleza de Israel. Éste cuenta con un pequeño hotel, un jardín botánico, un spa (con las mejores aguas sulfatosas del país), y un kibbutz (especie de comuna rural), con palmeras datileras e invernaderos donde se cultivan hortalizas. Aquí realizan investigaciones y excursiones por el desierto de Judea, y por el Mar Muerto, que cada día es más visitado por sus propiedades curativas en el tratamiento de diversas enfermedades, en especial de la piel.
Como dato curioso, el Mar Muerto es tres veces más grande que el mar de Galilea (también llamado Kinneret), el depósito de agua dulce más grande de Israel. No nos queda más espacio para seguirles contando de éste interesantísimo país, que bien vale la pena visitar. Hasta la próxima semana.


