La ?derecha cristiana? de George Bush

Profesor titular de la FCPyS de la UNAM, escritor y periodista. Ha colaborado en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Ha escri ...
Martes 02 de mayo de 2006
En una biografía lúdica de George Bush, firmada por Molly Ivins, con la colaboración de Lou Dubose -The Short but Happy Political Life of George Bush - uno de los capítulos examina, con soltura, las creencias del Presidente. Dice, por ejemplo, que George Bush visitando a sus padres en la Casa Blanca tuvo una conversación con su madre sobre el delicado tema religioso. Le dijo a doña Bárbara, sin más, lo que sigue: "Madre, sólo los cristianos entrarán en el cielo".
Ante las prevenciones, más que razonables, de su madre insistió en que no había duda porque lo dice el Nuevo Testamento. Ante esa situación, la madre pidió que le comunicaran telefónicamente con Billy Graham (entonces famoso orador). Bush, ante la llamada, interrogó: "¿Madre, qué está haciendo?". Billy Graham, en el libro de Molly Ivins, contestó así: "Tengo que decirles a los dos que no jueguen a ser Dios. ¿Se creen ustedes Dios?".
Paul Krugman, en su columna del New York Times (3 de abril de 2006) replantea el problema de la Christian Right texana de Bush. Recupera las declaraciones del reverendo Jerry Fadwell que, "en el último mes", hizo la siguiente afirmación: "Los judíos no entrarán en el cielo hasta que no se conviertan al cristianismo". Al parecer no ha leído a Benedicto XVI, que defiende el diálogo con las otras dos religiones monoteístas (la hebrea y la islámica). Juan Pablo II, por su parte, en sus diálogos con André Frossard -Le Monde de Jean-Paul II, Fayard 1991-, que nunca fueron desmentidos, condena el antisemitismo inequívocamente. Formó parte del Concilio Vaticano II en el que se abandonaron condenas antiguas (alguna impensable como la responsabilidad del pueblo judío para siempre en la crucifixión de Cristo) y, por tanto, tenía bien presente ese pasado.
El papel que ha tenido, en el Partido Republicano, la Derecha Cristiana intransigente y su intolerancia sobre casi todos los problemas contemporáneos, permite medir, también, su responsabilidad en la incomprensión del Islam. El mismo reverendo, según Krugman, en su aparición en el programa televisivo "60 Minutos" señaló, sin más, que "Mahoma era un terrorista y un hombre violento".
Primero, cabe advertirle, que entre los Cinco Pilares del Islam, el centro de la fe musulmana, no existe la menor concesión a la violencia: el primero de los "pilares" (arkan en árabe) es la confesión de la fe (shahada); el segundo es la obligación de las oraciones diarias (calat); el tercero, el ayuno del Ramadán (cawm); el cuarto la limosna (obligación que reconoce que la riqueza es sólo de Dios y la limosna tiene una connotación de solidaridad) o zakat y el quinto es el peregrinaje a La Meca o hajj. La palabra djihad (la traducimos al español como yihad) ha terminado siendo el término de guerra santa. Cierto. No está entre los Cinco Pilares. A Mahoma le preguntó un día Aisa -que pasa por ser la esposa más querida- si la yihad, era la primera obligación de un musulmán. Mahoma contestó así: la primera yihad es la "lucha" o "esfuerzo" para llegar a Dios y la segunda significación era la guerra contra el infiel o en defensa del Islam.
Hemos olvidado, a su vez, que en el 1095, el papa Urbano II apeló a una cruzada para reconquistar Jerusalén (en manos entonces de turcos islámicos) y se mantuvo la hipótesis de la guerra santa. Se señaló que los que murieran en el camino o en combate les serían perdonados sus pecados y entrarían en el reino de los cielos.
Los "cruzados" (palabra terrible en el Oriente Medio porque las cruzadas duraron dos siglos) conquistaron Jerusalén en el 1099 y la masacre de musulmanes y judíos todavía estremece. El Santo Sepulcro no había sido profanado. Todo ello explica las causas por las cuales Bush nunca ha podido entender ni dialogar con otra civilización.
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