Inconsistencia dramática

Otrora futbolista, jugó como portero para los Potros del Atlante, las Águilas del América y la Selección Mexicana en la década de los 1970 ...
Lunes 20 de marzo de 2006
Urge un llamado a los directivos del futbol mexicano para rescatar a nuestro balompié de la alarmante irregularidad en la que está sumergido. Lamentablemente, semana a semana se vive una inconsistencia dramática.
Jornadas dobles, como la que acabamos de vivir dan un ejemplo muy sustancial de lo anterior.
Un Atlante que es capaz de gana de visitante a Morelia y cae unos días después en su casa con el Atlas.
Ni que decir de Necaxa, que repuntaba, al menos eso se veía cuando venció al América, pero luego se derrumbó al hilvanar descalabros con San Luis y Veracruz, este último parece mejorar tras la llegada de Vucetich y liga 6 juegos sin caer.
Tigres no se salva. A media semana sacó un valioso empate en casa del superlíder y el sábado cayó en el Volcán con Monarcas, que había perdido en el Morelos con Atlante a media semana.
El caso de Chivas no es diferente. Con todo y la victoria sobre Cruz Azul, que venía de golear al Santos.
Nada justifica el cese de Westerhof. Es una decisión precipitada, muy a doc con lo que sucede en el futbol mexicano. Qué lejos quedó del proyecto que se había trazado en Guadalajara.
Lo mismo que pasó con Pumas, que en una misma semana, gana a Morelia, empata con Atlas en el Jalisco y cierra la jornada doble con una derrota en casa ante Tecos, que acumulaba seis derrotas seguidas y que mantuvo a Acevedo en el banquillo de manera extraña, pues su directiva suele ser muy acelerada en la toma de decisiones. De su lado, Acevedo aprovechó la irregularidad de los equipos para conseguir una victoria que lo mantiene en el cargo.
América no es diferente. Pierde con San Luis 2-0, que fue el mejor equipo de todos, con tres triunfos que lo ponen a tres puntos de Dorados en la tabla porcentual, cuando era el equipo marcado para descender.
A final de cuentas el futbol mexicano cada vez asemeja más a un galimatías, y los directivos no hacen nada para cambiarle el rumbo.


