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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Vuelve la ´guerra sucia´

Bajo reserva es elaborada con aportaciones de periodistas y colaboradores de EL UNIVERSAL previamente verificadas. ...





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PARA nadie es una novedad que una buena parte de la política electoral, en México y en todo el mundo, tiene que ver con la "guerra sucia", que no es otra cosa que la exhibición pública

Miércoles 15 de marzo de 2006

Vuelve la ´guerra sucia´

PARA nadie es una novedad que una buena parte de la política electoral, en México y en todo el mundo, tiene que ver con la "guerra sucia", que no es otra cosa que la exhibición pública de debilidades o secretos "innombrables" de los distintos adversarios políticos, con el fin de conseguir el descrédito de tal o cual contendiente. Esto ocurre de manera paralela a la contienda formal, en donde los candidatos suelen ofrecer su mejor cara, a pesar de que casi siempre son parte de las campañas de desprestigio.

La "guerra sucia" suele destruir, como fue el caso del precandidato presidencial del PRI, Arturo Montiel, a quien manos anónimas exhibieron, por decir lo menos, como un pillo de siete suelas. Otro caso reciente que hoy es conocido como el escándalo del góber precioso, y que -si no ocurre nada extraño en la Suprema Corte de Justicia de la Nación- seguramente perderá su empleo como huésped de Casa Puebla. Pero hay casos en los que la "guerra sucia" más que desprestigio produce una suerte de blindaje en torno al político que pretende ser desprestigiado.

Y ese es el caso de Cuauhtémoc Cárdenas, a quien en 1988 y en 1997 se intentó desprestigiar por todos los frentes, desde la aparición de presuntos o reales hermanos e hijos ilegítimos, hasta el escándalo de poseer una playa en Michoacán, y toda clase de negocios supuestamente ilegales. En los dos casos el pretendido desprestigio se tradujo en la "petrificación" de las preferencias electorales hacia Cárdenas, quien luego de un intenso ataque terminó blindado.

En la memoria de todos está fresca aún lo que fue una de las más burdas maniobras de la "guerra sucia", cuando aparecieron los videoescándalos que exhibían la corrupción del gobierno de López Obrador, como paso previo a lo que luego fue el escándalo del desafuero del hoy ex jefe de Gobierno. Lo que se esperaba terminara en el desprestigio de Andrés Manuel, en realidad se convirtió en un blindaje que a la vuelta de los meses tiene a AMLO como el más aventajado de los presidenciables.

Pero a tres meses de la elección presidencial nadie puede sentirse tranquilo, ya que existen muchos indicios de que no ha terminado la "guerra sucia" en torno a la contienda del próximo 2 de julio. En comederos políticos, corrillos y en cuarteles de campaña del PRI y el PAN, y hasta en grupos vinculados con el candidato López Obrador, se asegura que ha llegado el tiempo de la "guerra sucia", y que de ahora en adelante cualquier cosa puede suceder.

Las versiones más socorridas son dos, precisamente en torno a Andrés Manuel, y señalan que en cualquier momento se podrá hacer público un video en el que presuntamente aparecen saludadores y en amena charla nada menos que López Obrador y el empresario Carlos Ahumada, hoy en prisión, y un verdadero preso político del gobierno de AMLO. Según algunas versiones, dicho video muestra una estrecha relación entre el candidato presidencial y el empresario recluido en prisión. Lo interesante del asunto sería, si existe dicho video, que AMLO siempre negó conocer siquiera a Carlos Ahumada.

La segunda versión se refiere a la presunta existencia de un expediente que data de las mocedades de AMLO, en donde presuntamente una joven tabasqueña habría presentado una denuncia contra el joven Manuel Andrés López Obrador (MALO) -que es el nombre correcto del candidato presidencial del PRD, antes de que cambiara el orden de los nombres-, por el presunto delito de acoso sexual. Es necesario aclarar que ninguna de las dos versiones ha sido confirmada, y que sólo se trata de comentarios que se escuchan, como ya se dijo, en comederos políticos y en cuarteles de campaña de los más aventajados presidenciales.

Lo cierto es que se trate o no de especulaciones descabelladas en tiempos de la aventajada contienda presidencial, existe un marcado nerviosismo entre los cuarteles de campaña de Roberto Madrazo y Felipe Calderón. Y no es para menos, ya que la ventaja que muestra en las encuestas el candidato López Obrador lo ha convertido, en efecto, en el hombre a vencer. Más aún, en los días recientes se ha convertido en una constante la especie de que para el PAN y el PRI la posibilidad de remontar los 10 y 15 puntos porcentuales que separan a sus respectivos aspirantes presidenciales de López Obrador, depende exclusivamente de que se produzca "algo grande", "algo gordo", un gran escándalo en torno al "indestructible".

Pero sería un error suponer que en "la tienda de enfrente", entre los "hombres de AMLO" sólo hay ingenuos o hermanas de la caridad. Nada más alejado de la realidad. Baste recordar que López Obrador ha basado una gran parte de su trayectoria política en la "guerra sucia", que lo mismo desplegó contra el desaparecido Heberto Castillo, cuando AMLO pretendía la presidencia del PRD, que contra Rosario Robles, la ex jefa de Gobierno del DF que le ayudó como nadie a llegar como jefe de Gobierno, y a la que destruyó, primero, con el escándalo del supuesto exceso de gastos de imagen y publicidad -cuando era jefa de Gobierno-, y luego mediante la persecución cuando era presidenta del PRD, también por un supuesto gasto excesivo en la contienda federal de 2003.

¿Por qué AMLO combatió y destruyó a la señora Robles con los instrumentos de la "guerra sucia"? Por una razón que poco se ha dicho: porque era la preferida de Cárdenas para convertirse en candidata presidencial para 2006. AMLO destruyó a Robles, al grupo de Cárdenas, y con ello se apoderó de la campaña presidencial y del PRD todo. Y para ello se valió de la "guerra sucia" al interior de ese partido. Pero también hay una marcada tendencia a la "guerra sucia" de algunos de los "prohombres" de Andrés Manuel. El señor Federico Arreola se ha convertido en el artífice de esa "guerra sucia" que ha desplegado el equipo de AMLO.

Contra Felipe Calderón, al que apodó como "Fecal", al que insulta cada que se le antoja, y al que señaló como alcohólico. De esa "guerra sucia" no se han salvado periodistas críticos a AMLO. Apenas en horas recientes, Arreola entró en colisión con Óscar Mario Beteta, periodista crítico de López Obrador, al que Federico acusa, sin tener prueba alguna -en su reciente libro-, de ser artífice de la idea de que AMLO sólo sería detenido mediante la muerte. Tal despropósito no es más que la "guerra sucia" llevada al delirio.

¿Pero qué decir de Madrazo? Su fuerte es la "guerra sucia", la misma que empleó contra la señora Gordillo, la cual reaccionó con la misma receta. Luego combatió al Tucom mediante "guerra sucia", y lo mismo hizo con Arturo Montiel. En este último caso, la "guerra sucia" se le revirtió a Madrazo, quien en las pasadas elecciones padeció el desprestigio de Montiel, en votos que dejaron el PRI. Se le pasó la mano.

Y en el PAN no venden piñas. La candidatura presidencial de Felipe Calderón estuvo marcada por la "guerra sucia" que privilegiaba a Santiago Creel, al grado de que a la vuelta de los meses, le entregaron a Calderón, con la candidatura que ganó contra todos los pronósticos, un automóvil desvielado, sin llantas, con la marcha averiada y, sobre todo, sin gasolina. Y también en ese caso pagan las torpezas de usar la "guerra sucia" en casa. Al tiempo.

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