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Esquina Baja | Paco Ignacio Taibo I

Los villancicos

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Nace el villancico en el siglo XV y va saltando, como un ciempiés, de país a país y pasa por encima del océano, y un día es el heredero del visir árabe quien lo canta y otra vez es un cuadro polifónico quien se reúne a cantar los villancicos en un trance de amorosa santidad

Jueves 29 de diciembre de 2005

Los villancicos

Estamos en plena época de villancicos y esta palabra se pierde dentro de las más profundas y gozosas tradiciones cristianas.

Nace el villancico en el siglo XV y va saltando, como un ciempiés, de país a país y pasa por encima del océano, y un día es el heredero del visir árabe quien lo canta y otra vez es un cuadro polifónico quien se reúne a cantar los villancicos en un trance de amorosa santidad.

Con el paso de los años y los años ya no sabemos de dónde viene la palabra, y en muchos países se canta sin entender lo que se canta.

Los católicos cantan por alabar y repiten lo que cantaron sus tatarabuelos porque el solo sonido de las voces y las solas imágenes que se evocan nos trasladan a un mundo de arcángeles, del cual los cantores tienen pocas noticias.

Resulta singular que un hombre como Lope de Vega, de una vida salpicada de aventuras galantes y de lo que un católico típico llamaría mal comportamiento, sea el autor de muchos villancicos que se entonan sin saber de dónde nacen y cómo nacen.

Las típicas canciones de Navidad que ahora conocemos están tocadas por una santidad discutible desde el punto de vista católico sentimental. Son villancicos que nacieron protestantes y que atienden más a glorificar las campanas que a evocar los ángeles del cielo.

En oriente, por cierto, nació la hoy popularísima Noche de Paz que parece reunir la nieve y la polifonía, olvidándose en ocasiones de lo que esta manera de cantar significaba en un principio.

En estos tiempos en los que la paz es tan vulnerada en todas partes, esta canción no tiene sino el significado de un tiempo perdido.

Algunos villancicos que hoy cantan los armoniosos grupos entonan sin saberlo versos que corresponden al mundo galante que llegó a España desde Italia y que aquí se quedó escondido entre los cantos al Niño Dios.

La Virgen se está peinando

entre cortina y cortina

los cabellos son de oro

y el peine de plata fina.

Y es que las tradiciones más genuinas se tiñen, también, con otras modas y otras imágenes, y avanzan por los caminos de la tradición de tal modo que, en ocasiones, nada tienen que ver con su espíritu original.

El mundo de habla española canta desde la Tierra de Fuego hasta la tierra de nieve, pero la mayor parte de la gente no sabe lo que significa ni por dónde viene rodando el villancico.

Palabra esta que bien puede significar jolgorio, alegría, campana sobre campana o en último extremo pachanga fenomenal.

Así es la vida. Cuando Francisco de Asís mandó modelar una serie de figuritas para poblar un supuesto portal de Belén no sabía que estaba dando vida a una tradición que ahora recorre todo el mundo.



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