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Cinecrítica | Tomás Pérez Turrent

`Búsqueda desesperada` es acción, intriga y suspenso


Se trata del décimo largometraje que dirige David Mamet. Memorables entre sus películas son Heist (2001), una cinta llena de humor con Gene Hackman en el papel de un ladrón veterano que transa a todos sus compinches; The Winslow boy ...

Viernes 11 de noviembre de 2005

`Búsqueda desesperada` es acción, intriga y suspenso


Se trata del décimo largometraje que dirige David Mamet. Memorables entre sus películas son Heist (2001), una cinta llena de humor con Gene Hackman en el papel de un ladrón veterano que transa a todos sus compinches; The Winslow boy (El honor de los Winslow , 1999), basada en una obra de teatro de Terence Rattigan y ubicada en la Inglaterra de principios del siglo 20 muy diferente a los thrillers habituales de Mamet; The spanish prisoner (La trampa , 1997), ingeniosa película acerca de una estafa muy sofisticada; y House of games (Juego de emociones , 1987), su debut como director.

Pero Mamet no es simplemente un director de cine. Es un prolífico escritor de guiones cinematográficos (escribió casi todos los de las películas que ha dirigido), de obras para televisión, para el teatro, y hasta por lo menos una novela. Su obra siempre destaca por su inteligencia, su agilidad mental y sobre todo por los diálogos. Tiene un oído muy fino para captar cómo habla la gente realmente y hacer que sus personajes hablen con igual autenticidad.

Sin embargo, en Búsqueda desesperada los diálogos son estilizados, parcos, a tono con la rapidez de la acción. ¡En este caso sí se puede decir que la acción habla más que mil palabras! Robert Scott (Val Kilmer) es un agente muy especial, con licencia para matar. Es una máquina de destrucción que sigue órdenes ciegamente, además de dar asesoría en cursos de entrenamiento y de supervivencia diseñados para producir más especímenes como él.

Su nueva asignación es rescatar a la hija del presidente de EU, raptada por una banda de traficantes de blancas, que aparentemente no sabe a quién han agarrado.

Scott mata, maltrata o simplemente golpea a quien se cruce en su camino en su afán por resolver el caso. Poco a poco se da cuenta de que se trata de mucho más que un simple secuestro. Finalmente, se entera de que los hombres del presidente son tan sucios como los secuestradores, tan criminales como los traficantes y aún más despiadados que los maleantes mismos.

Para proteger no tanto al presidente mismo sino a la figura presidencial, sus "manejadores" o los asesores más cercanos al presidente son capaces hasta de sacrificar a su hija, con tal de no destapar un escándalo, sobre todo estando a punto de arrancar la campaña para la reelección.

Viendo esto, el agente Scott deja de ser una máquina pagada para actuar, no para pensar. Precisamente es cuando empieza a pensar y a actuar con autonomía, y decide rescatar a la damisela en apuros, aunque los hombres del presidente ya la hayan desechado. Sigue la pista hasta Dubai y debe enfrentar tanto a la banda de traficantes como a la banda gubernamental.

Cumple con su objetivo, aunque a costa de decenas de vidas, incluyendo quien sea que ofrezca trabajar con él. Evidentemente, Scott es un agente que trabaja mejor solo. ¡Todos sus compañeros terminan muertos! Esta es una película que trae ecos. Hay alusiones a The lady vanishes (La dama desaparece , 1938) de Alfred Hitchcock: la hija del presidente deja una pista dibujando una figura en la ventana, igual que la señorita Froy en el tren. También hay algo de similitud con Wag the dog (escrita por David Mamet) en donde los "manejadores" del presidente inventan una guerra para distraer la atención pública de la voracidad sexual presidencial.

¿Existe un final feliz? Es un final abierto, tómenlo como quieran.

Val Kilmer da una actuación inolvidable como Scott, el hombre fuerte, de pocas palabras y mucha acción, pasando por un momento transicional en su vida. Y luego están Derek Luke, su leal pareja, y William H. Macy, Ed O`Neill y David Paymer como un siniestro trío gubernamental lleno de amenaza y maldad.

Quizá Búsqueda desesperada no es de lo mejor de Mamet (la acción rápida, los diálogos crípticos sacrifican la comprensión a favor de la estilización), pero de todas maneras es refrescante ver una cinta inteligente hecha por alguien que piensa que el espectador también lo sea.



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