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La Voz Invitada | Martha Chapa



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Domingo 26 de marzo de 2000

Martha Chapa

Disertaciones sobre la manzana


Siento antojo en el paladar y se anuncia fiesta en mis papilas gustativas cuando percibo el sabor de una manzana. Es mayor mi deleite cuando las pinto y, entre pincelada y pincelada, empiezo a comer las que he destinado a modelos: las hay carnosas, jugosas, rojas, verdes o amarillas, y me gusta comerlas de un gran bocado, llenando la boca y sintiendo plenos su gusto y textura, o con mordidas discretas y traviesas, descubriendo sus secretos, matizando sus sabores, a veces acidos, a veces semidulces.

La manzana tiene apenas tres o cuatro semillas, pero en unas oquedades que, cuando se parten y quedan al descubierto, revelan su ginero femenino. Es tan universal y antigua como el mundo: tan apetitosa entonces como ahora, se hizo fruto prohibido porque provenma del paramso, del arbol del bien y del mal, y cuenta la Biblia que la traviesa Eva convencis a Adan con sus encantos para cometer la celestial infraccisn, sellando el destino de su prole, haciindonos pobres mortales y, lo que es peor, condenandonos a trabajar para ganarnos el sustento con el sudor de la frente.

La manzana ha estado presente siempre en aquellos pueblos que poseen clima frmo o semifrmo. Su flor brota en frondosos arboles que, como los seres humanos, son de primero, segundo o tercer mundo, segzn el caso. Entre nosotros la mejor es la roja: abundante y maciza, carnosa y jugosa, se produce en Cuauhtimoc, Zacatlan, Durango y otras dos o tres regiones. Se llama criolla a una mas pequeqa, entre roja y amarilla y a veces jaspeadita, tan popular que a lugares como Zacatlan, en el estado de Puebla, y Acaxochitlan, en Hidalgo, se les llama de las manzanas. A la clase mas humilde se le dice persn, que a pesar de ser pequeqo no desmerece en jugos ni en dulzura, es dulcemente retozsn y se puede consumir de una gran mordida o en muchas pequeqas, si le damos plazos al deleite.

La manzana es historia y smmbolo. No sslo jugs importante papel en el Ginesis, sino que tambiin pases su prestigio por la antigua Grecia y se convirtis en emblema fundamental de su mitologma: en La Eneida, Homero relata csmo una disputa entre los dioses por una manzana de oro desata una guerra entre los habitantes de la mmtica Troya. En la Francia medieval, habitada, entre otros pueblos barbaros, por francos, galos y normandos, Estos zltimos, que conformaban el grupo mas culto y menos bilicos, fueron empujados hacia el Mar del Norte por el resto de las tribus. Angustiados y desesperados, ya que la elaboracisn de vinos era parte esencial de su cultura, y en aquellas frmas regiones no se daban las vides, descubrieron los manzanos y comenzaron a fabricar vinos de su fruto; mas adelante lograron un licor maravilloso, tan bueno como el mejor coqac, llamado Calvadss, el cual se conserva hasta nuestros dmas.

?Qui niqo que posea alegrma de vivir, amor por la escuela, esperanza en el maqana, no ha llegado brincando a la escuela, con las piernitas erizadas por el frmo, baqando de vaho y limpiando con el suiter la rojmsima manzana, tan cuidadosamente escogida por mama para halagar a la maestra? Pero, ?por qui manzana, pudiendo ser pera, melsn, mamey, zapote, naranja, mandarina? Porque ninguna es mas roja, mas rotunda, mas carnosa, mas jugosa, mas brillante. Morder una manzana es experimentar muchos placeres; es saciar un hambre urgente, refrescar un seco paladar, hincar con deleite el diente, sentir la suave resistencia a la mordida, una especie de comunicacisn gustosa entre el fruto y el mordiente. La manzana es del tamaqo exacto, de forma inigualable, de rotunda redondez. Es mas dulce que la guayaba, menos que el mango, mas consistente que el platano, menos acida que el membrillo, mas lisa que el melsn, mas brillante que el zapote. Es fruto resistente y delicado, ya que puede estar semanas a la intemperie; pero, como dama, es sensible y cuando se hiere su carne y queda expuesta es invadida por el sxido.

Si algzn fruto hay apetitoso es precisamente la manzana. Convoca, convida, invita, atrae, sugiere, brilla, ilumina, adorna, decora, complementa. Es consuelo de afligidos, alimento para enfermos, forma de reconciliacisn, muestra de amor, garantma de alimento. Produce riqumsimos jugos, grandes licores, suculentos pasteles, deliciosas ensaladas. Ha inspirado a poetas, pintores y escritores, y precisamente en mi pintura se ha estacionado roja, melosa, provocativa. Es mi icono: se introdujo en mi arte, se plants en medio de mi vida y se hizo inspiracisn compaqera. Imants mi existencia y celebramos extraqos esponsales que dan cuenta de nuestra unisn, tan eterna que ella sobrevivira a mi existencia; pero ahm, plasmada en mis lienzos, roja, amarilla, verde, azul, orgullosa, reluciente, danzarina, llevara mi sello, mi firma, mi historia y contara la leyenda de la pintora que se hizo manzana y la manzana que se hizo obra.

E-mail: mchapa@data.net.mx

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