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Territorio Sonoro | Pablo Zacarías Gálvez

Otra vez, los conciertos de mil 800 pesos

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Alguien me dijo que venía Pearl Jam a México. Esa banda que, a muchos nos tuvo suplicándole a los santos del entretenimiento por más de una década que nos permitieran verlos en vivo, regresa a la ciudad de México. Los fans preparan su bolsa de dor...

Sábado 08 de octubre de 2005

Otra vez, los conciertos de mil 800 pesos


Alguien me dijo que venía Pearl Jam a México. Esa banda que, a muchos nos tuvo suplicándole a los santos del entretenimiento por más de una década que nos permitieran verlos en vivo, regresa a la ciudad de México. Los fans preparan su bolsa de dormir y algunos refrigerios para irse a formar al Mixup más cercano. Yo fui fan de Pearl Jam y no pienso ir al concierto.

En 2001 ahorré una lana y comprando mis boletos por Ticketmaster me fui a ver a Pearl Jam a Houston. Yo era un fan devoto de la banda que, como muchos, no aguantó las ganas y peregrinó al país del norte con el solo propósito de verlos tocar. Fue un momento muy emocionante ver a mi banda favorita, ¡además dos veces! Ya que, gracias a que costaban 35 dólares los boletos, pude asistir a los dos conciertos en aquella ciudad de Texas. Estuvieron excelentes y cuando volví a la escuela el lunes siguiente, porté con orgullo la clásica playera del evento.

Dos años y un disco más tarde, Pearl Jam decidió por fin visitar la Gran Tenochtitlán. Recuerdo aquel mito de que Pearl Jam no venía a México porque Ticketmaster quería vender los boletos muy caros y ellos no estaban de acuerdo. Dicha falacia hacía ver cool a la banda, como si fueran los enemigos del sistema.

Ciertamente era un mito. Los boletos de las giras de Pearl Jam en EU y Canadá se han vendido siempre por Ticketmaster, por otro lado, los boletos costaron mil 800 pesos, dándole eso sí la posibilidad a los jodidos de comprar boletos de 180 para la parte trasera del escenario. Claro que por nostalgia compré pases para dos de los conciertos. Boletos que después vendí, pues realmente no tenía ganas de ver a los fantasmas de una banda que había dejado de tener sentido.

Es 2005, la historia se repite (y los precios). Pearl Jam viene a México sin disco y sin chiste. Podría decir que estoy emocionado, podría decir que me siento feliz de verlos de nuevo, pero no es así. Me siento abandonado por una banda que era importante para mí me doy cuenta que son una empresa que vende música y nada más. Me siento ultrajado por la compañía promotora del concierto, por abusar de los fanáticos cobrando un precio insolente por los boletos. Me siento decepcionado del público mexicano por seguir pagando demasiado, cegados por un fanatismo histérico, sin protestar, incluso comprando lugares atrás del escenario sólo para "estar ahí".

Los precios nunca van a bajar si los seguimos pagando, al contrario, van a subir. Me da miedo imaginar el precio de los boletos para Radiohead si vienen algún día o para el próximo concierto de Paul McCartney.

Como dato curioso, el boleto para los dos días del Festival Coachella 2004 en California (con Radiohead, The Cure, Kraftwerk, etc.) costó 175 dólares... así es, costó menos que el boleto para ver a Pearl Jam aquí, en un país donde el poder adquisitivo es menor. Si quieres ver a Pearl Jam de cerca, es hora de que vayas vendiendo tu tele o un riñón. Si no te alcanza, puedes ver la bonita espalda de Eddie Vedder por 180 pesos (más cargos).

loquesea909@hotmail.com .

El autor es locutor de 3 a 4 PM, de lunes a viernes, en Ibero 90.9 Radio



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