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El que una compañía transnacional como Nextel, de inobjetable prestigio, haya tomado la atrevida decisión de denunciar a los servidores públicos de la Cofetel por negligencia en la atención de diversos asuntos de esa compañía no es cosa menor. No ...

Lunes 18 de julio de 2005

¡Vaya agenda!

Es el quinto y, prácticamente, último año real de gobierno. La agenda de la SCT está más que cargada. A los conflictos en diversas áreas de su competencia se suman denuncias y pendientes en el área de las telecomunicaciones

El que una compañía transnacional como Nextel, de inobjetable prestigio, haya tomado la atrevida decisión de denunciar a los servidores públicos de la Cofetel por negligencia en la atención de diversos asuntos de esa compañía no es cosa menor. No es la primera vez que algún concesionario recurre a esa vía para la atención de sus inconformidades, pero no recuerdo que haya habido un caso similar de la gravedad y magnitud del que ha interpuesto Nextel.

Básicamente, la queja ante el órgano interno de control de la Cofetel, dependiente de la Secretaría de la Función Pública, estriba en el hecho de que, a pesar de que, a decir de Nextel, se han satisfecho los requisitos legales para que esa empresa cuente con una concesión de servicio local, la misma no le ha sido otorgada. Hay otros dos temas que, vinculados con el anterior, no le permiten a Nextel interconectarse con las redes de telefonía móvil para el envío de mensajes (Telcel, Unefon, Iusacell y Movistar) o contar con su propia numeración.

Asimismo, se queja de que las referidas empresas, las cuales en realidad son sus competidoras de alguna manera, ofrecen ya servicios similares a Nextel, como lo es el push to talk, o lo que es lo mismo, la radiocomunicación de una sola vía. Y la verdad es que no hay razón para impedírselos pero, lo que reclama Nextel, es que a ella no le permitan operar como una verdadera telefónica. Y, para tal efecto, la denunciante ha ofrecido pagar la contraprestación correspondiente a la que, en su momento, erogaron las telefónicas móviles por las frecuencias del espectro, con el fin de no contar con privilegios competitivos.

Insisto. Quienes conocemos a Peter Foyo y a Gustavo Cantú, presidente y vicepresidente de Nextel, respectivamente, estamos asombrados por el paso que han dado. De ese tamaño ha de ser su desesperación. Y, lo peor, es que no son los únicos casos asfixiantes que tiene el órgano regulador. Algo, y pronto, debe hacer el secretario Pedro Cerisola, para remediar este nivel de ineficiencia e ineficacia de la Cofetel.



Comercializadoras

Al momento de escribir estas líneas es ya inminente la publicación del Reglamento para la Comercialización de Servicios de Larga Distancia y Larga Distancia Internacional.

Como se dijo en este espacio con oportunidad, el proyecto que traía la SCT, elaborado por la Cofetel, sería objeto de cualquier cantidad de impugnaciones legales. Para empezar, se refería a todos los mercados de las telecomunicaciones del país; luego, diferenciaba fechas de entrada en vigor para cada uno de ellos; obligaba a los concesionarios a ofrecer, sin más, sus capacidades, servicios y funciones a los revendedores y, por si algo faltara, exentaba artificialmente a la televisión de paga de la aplicación del Reglamento.

Afortunadamente y gracias a la oportuna intervención de la Comisión Federal de Competencia, de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria, de la Canieti, de diversas empresas del sector y de las opiniones editoriales de muchos, el nuevo Reglamento sólo se refiere a los servicios de larga distancia, con lo cual se cumple a cabalidad el compromiso asumido con el gobierno de Estados Unidos, derivado del pánel de controversias instalado en la OMC a instancias del vecino país.

De igual manera, en el ordenamiento presidencial ya no se establece la absurda obligación de exigir a los concesionarios que permitan la reventa de sus servicios, capacidades y funciones a cualquier hijo de vecino sino que, ahora, tendrá que ser mediante convenio casuístico. Como debió ser desde un principio. Bien por eso.



Bernie Ebbers

En su momento, fue temido y admirado. La inversión en México de WorldCom a través de Avantel llevaba como signo distintivo ese nombre y apellido. Cuidado con su enfado, nos decían.

Hoy, ese hombre ha sido condenado a 25 años de prisión por actuaciones fraudulentas cometidas en relación con la contabilidad de la empresa que presidía y que, nada más, implicaron un maquillaje de 11 mil millones de dólares en perjuicio de los accionistas y acreedores de la empresa. Tiene 63 años. Vaya escarmiento.



El ingeniero Meza

¿Se acuerda el lector de aquel caso del supuesto experto peruano interesado en los temas del sector de las telecomunicaciones en México y que se dedicó, por semanas, a hostigarnos a los que sobre la materia escribimos y cuya dirección de correo electrónico apareció en la mismísima Cofetel? Pues resulta que, además de la averiguación previa que se lleva en la PGR, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, mediante oficio del pasado 5 de julio y suscrito por el licenciado Raúl González Pérez, director general del Programa de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos, comunicó al autor de esta columna que "de la información recabada, y dada la naturaleza de los hechos por usted manifestados, esta institución consideró necesario contar con la opinión de personal especializado en el área de informática para resolver el caso planteado? En consecuencia, le comunico que el expediente de queja? se encuentra en integración?".

En pocas palabras, el caso va y dará mucho de qué hablar, incluso en el ámbito internacional.



Posdata

"Y quizá por eso se habla, por parte de algunos que carecen de información suficiente, de que este gobierno no ha hecho mucho, cuando yo les puedo decir que ha hecho mucho más que cualquier otro gobierno en la historia del país". (Vicente Fox Quesada, 11 de julio de 2005, Izamal, Yucatán).

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