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Medios de por medio | Elvira García

Ricardo Salinas y la concesión de TV Azteca



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Con Talina Fernández, en su incurable dolor.

Televisión Azteca anda mal, cada día peor. Y al señor Ricardo Salinas Pliego seguramente ya no lo calienta ni el hermoso sol de esta primavera, pues no sólo las acciones de su empresa, radicad...

Martes 03 de mayo de 2005

Ricardo Salinas y la concesión de TV Azteca


Con Talina Fernández, en su incurable dolor.

Televisión Azteca anda mal, cada día peor. Y al señor Ricardo Salinas Pliego seguramente ya no lo calienta ni el hermoso sol de esta primavera, pues no sólo las acciones de su empresa, radicadas en las bolsas de valores de México y Nueva York siguen cayendo, también la ética, la credibilidad de sus noticiarios y de sus conductores va en carrera descendente.

Si la Secretaría de Comunicaciones y Transportes estuviese dispuesta a leer y hacer cumplir la Ley Federal de Radio y Televisión, no es lejana la posiblidad de que la concesión que el gobierno otorgó a Salinas Pliego y socios sea revocada por incumplimiento con esa ley que, en su artículo 37, fracción III, dice: "Los permisos para el funcionamiento de estaciones de radio y televisión, podrían ser revocados al transmitir anuncios comerciales o asuntos ajenos a aquellos para los que se concedió el permiso". Agreguemos que, según la ley, cuando una concesión se revoca, el concesionario "no podrá solicitar otra nueva dentro de un plazo de uno a 5 años, según la gravedad de la causa".

Y, sin duda, existe "gravedad de la causa". Desde hace 10 años, Ricardo Benjamín Salinas Pliego ha utilizado la pantalla de Televisión Azteca y aquí reproduzco parte del artículo 2 de la Ley Federal de Radio y Televisión para fines personales, empresariales, ajenos a "la difusón de noticias, ideas e imágenes, como vehículos de información y expresión". Salinas Pliego se ha valido de la concesión para ejercer poder y presión política de la manera más burda, ofensiva y hasta cursi. La primera vez que lo hizo fue en el caso del asesinato de Francisco Stanley. Enarboló ridícula y peligrosamente la defensa de un hombre cuyo historial era bastante oscuro. Las ligas de Stanley con el narcotráfico venían de atrás, de sus años en Televisa. Televisa, conocedora de tal historia, se cuidó de involucrarse. Pero el señor Salinas Pliego actuó con prepotencia y como chivo en cristalería; rompió con las formas éticas de un medio de comunicación y acusó, acusó, acusó. Señaló a las autoridades capitalinas en ese tiempo Cuauhtémoc Cárdenas y despotricó contra la seguridad. Poco a poco, la realidad se impuso. Las huellas de la presencia del narcotráfico en el caso Stanley, y una posible vinculación de esa red al interior de la televisora, forzaron a Salinas a replegarse. Meses después, curiosamente, don Ricardo creó la fundación Vive sin Drogas.

El siguiente mal paso del señor Salinas fue la toma ilegal y violenta de instalaciones y antena de transmisión que el Canal 40 tiene en el Cerro del Chiquihuite. De nueva cuenta, el dueño de las empresas Elektra y Banco Azteca, utilizó su concesión para fines ajenos a los consagrados en la leyes de Radio y Televisión y de Telecomunicaciones. Salinas Pliego usó a sus conductores para que, durante los noticiarios, acusaran, hicieran amarillismo, propalaran información tendenciosa contra Javier Moreno Valle y el Canal 40, información que tenía como fin único llevar agua al molino de los dineros del titular de la concesión, don Ricardo Salinas. Ni la inicial ayuda del gobierno hizo posible que el dueño de TV Azteca lograra quedarse con la señal y la concesión del 40, cosa que habría sido absolutamente contra la ley.

Hoy, cuando todavía no finiquita sus rivalidades profesionales y financieras con Moreno Valle, ya otro conflicto está acabando con la credibilidad de su empresa de comunicación. Se trata de la demanda penal contra Salinas Pliego por uso indebido de información. Este delito, que le imputa la Procuraduría Fiscal de la Federación, se castiga con cárcel. Con esto, se confirma que, de nueva cuenta, el concesionario ha usado sus canales 7 y 13 para defender sus negocios, atacando a Francisco Gil, secretario de Hacienda, al acusarlo de haber querido impedir la transmisión de un programa especial dedicado al Fobaproa; la información, por cierto, no aportó datos que no se hubiesen ventilado en los diarios, hace tiempo.

Pero lo que hay detrás de ese reportaje es, otra vez, el uso faccioso de la pantalla en un intento por evitar la acción de la justicia mexicana y estadounidense por el delito que cometieron Salinas Pliego y su socio Saba, al vender y recomprar la deuda de su propia empresa, Unefón. Esta es, pues, la tercera ocasión en que Ricardo Salinas usa como escudo personal de poder y protección una vía pública de comunicación. ¿Qué esperan las secretarías de Gobernación y Comunicaciones y Transportes para cancelarle la concesión?



Por si no se enteró...


La Escuela Normal Superior de México ve amenazada la existencia de las carreras de Pedagogía y Psicología Educativa. Los argumentos de la SEP son tan endebles y ofensivos que resultan increíbles. Seguiremos informando... Los días 4, 5 y 6 de mayo será el tercer Encuentro Internacional de la Radio. Invitan: La Red Nacional de Radiodifusoras Educativas y Culturales y Radio Nederland, de Holanda...

Periodista.

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