Sábado 26 de febrero de 2000
?Quien habla solo, espera hablar con Dios un día...?
A. Machado
Mientras juega, cada ajedrecista entabla un diálogo consigo mismo. Se pregunta, anima y rebate sus ideas y las de su contrario. Es por ello, dicen, que la práctica del ajedrez nos enseña a pensar. Quien escucha la voz propia en el silencio se aleja del bullicio cotidiano y de las manidas necedades en los medios electrónicos. Comienza, quizá, a formarse una opinión propia.
El silencio de un torneo de ajedrez lo puntúan apenas el susurro de tablas o una taza temblorosa de café. Al neófito puede resultarle aburrido, pero el conocedor se deleita con el ritmo interno de las partidas, los rostros concentrados y la curva ascendente que estalla de pronto en su clímax y desenlace.
Aunque sea motivo de íntima vergüenza, todos hablamos solos. Si alguien lo niega, será que dirige sus cuerdas palabras al perro o a la escoba. Muy distinto resulta el soliloquio en público, manifestación que provoca asombro o terror, según se trate de una actuación relevante o un ex abrupto esquizoide. Cuando llega a presentarse en un torneo de ajedrez corresponde generalmente a un reclamo. Víctor Korchnoi, por ejemplo, ha cobrado fama de perdedor iracundo. Su más reciente ex abrupto consistió en gritarle al M.I. alemán, Matthias Roeder: ?¡Entiendes muy poco de ajedrez!?, luego de inclinar su rey frente a él. Si dicha partida se hubiese disputado por internet, Roeder no hubiera tenido que escuchar la ofensa.
Recientemente, el Club Garri Kaspárov organizó un torneo por la vía cibernética. Muchos se sorprendieron cuando el holandés Jeroen Piket alcanzó la final tras dejar en el camino a Yaser Seirawan, Alexander Morozevich y Peter Svidler. En tanto, Garri Kaspárov vencía a Michael Adams y se disponía a merendarse a su último cliente.
En la primera partida, Jeroen Piket cometió un error gravísimo. Fue entonces cuando descubrió que podía hacer algo vedado en el ajedrez habitual. Como a nadie molestaba si rompía el silencio, procedió a vociferar. En florido holandés se calificó de maleta, infeliz, perplejo y cuanto se le ocurrió. Lo más gracioso fue que, ventilada su rabia, le llegó una racha de buena suerte y consiguió el empate.
En la siguiente partida, Garri Kaspárov propuso un antiguo sacrificio de peón. Piket resistió estoicamente. Apurado de tiempo, Kaspárov se adentró en un final de supuestas ?tablas teóricas?, sólo que éstas, llevadas por el vaivén de las olas, se le escaparon de las manos. En Holanda, Piket seguía hablando solo, mas no para reprocharse, sino para dar rienda suelta a su júbilo.
J. Piket G. Kaspárov Apertura Inglesa, Internet, 2000 1. Cf3, Cf6 2. c4, c5 3. Cc3, d5 4. cd, Cd5 5. g3, Cc6 6. Ag2, Cc7 7. d3, e5 8. O-O, Ae7 9. Cd2, Ad7 10. Cc4, O-O Un sacrificio de peón que era muy popular hace una veintena de años. También puede jugarse 10. ..., f6 10. f4, b5 12. Ce3, ef 13. gf, Tb8 14. Ced5 con ligera ventaja blanca. A cambio del material las negras obtienen la pareja de alfiles y ciertas debilidades en el enroque blanco.
11. Ac6, Ac6 12. Ce5, Ae8 13. Db3, Af6 14. Cg4, Ad4 En 1986, Murray Chandler había resistido frente a Zoltan Ribli con 14. ..., Ac6 15. Cf6, Df6. El movimiento de Kaspárov ofrece un segundo peón (el de b7), pero Piket opta por la sensatez.
15. e3, Ac3 16. Dc3, El negro mantiene cierta compensación a causa del peón retrasado en d3. El holandés procede a reagrupar sus piezas en aras de consolidar la ventaja material.
16. ..., b6 17. f3, Ab5 18. Cf2, Dd7 19. e4, Ce6 20. Ae3, a5 Con una tenaza del tipo Maroczy.
21. Tad1, Tad8 22. Td2, Dc6 23. Tc1, Db7 24. a3, Cd4 25. Kg2, Tc8?
Según Piket, esta imprecisión le permitió romper el cerrojo. 26. Tb1, Tfd8 27. Ad4, Td4 28. b4, ab 29. ab, Dd7 30. bc, bc 31. Tbb2, h6 32. Ta2, Kh7 33. Ta5, Td8 34. Dc5, Ad3 35. Td3, Td3 36. Cd3, Dd3 El medio juego concluye en simplificaciones que permiten a las blancas conservar su peón. Sin embargo, mientras todos los peones se hallen en el mismo flanco Kaspárov tiene grandes posibilidades de tablas.
37. Ta2, Db3 38. Dc2, Dc2 39. Tc2, h5! Todo maestro sabe que la jugada h5 es fundamental para la defensa.
40. f4, g6 41. e5, Td3?!
Existen varios métodos defensivos, entre ellos el de ubicar el rey negro en h6 y la torre en d7. Al parecer, es de vital importancia dificultar el camino a g5 para el rey blanco.
42. Kh3, Te3 43. Kh4, Kg7?
Parecía mejor 43. ..., Rh6 44. Tc7, Te2 y si 45. h3, Te4 con la amenaza de g5 mate. Por ello, las blancas se hubiesen visto obligadas a seguir con 45. g4, hg 46. Rg4, Th2 47. Tf7, Te2 con probables tablas.
44. Kg5, Te1 45. Tc7, Te2 46. Te7, Ta2?!
El GM Roberto Álvarez propone resistir en la columna ?e? con 46. ..., Te3 47. f5, gf 48. Rf5, Te2 49. h4, Te3. Sin embargo, creo que 47. e6 decide, ya que 47. .., Te6 48. Te6, fe 49. h3, Rf7 50. Rh6, Rf6 51. g4, h4 52. g5, Rf5 53. Rg7, Rf4 54. Rg6, e5 55. Rf6, e4 56. g6, e3 57. g7, e2 58. g8=D, e1=D 59. Dg4, Re3 60.De6, Rf2 61. De1, Re1 62. Rg5, Re2 63. Rh4, Re3 64. Rg5 y el final de peones se gana. Ahora, el remate de Piket es muy preciso.
47. f5!, gf 48. e6, h4 49. Tf7, Kg8 50. Kf6, rinden Después de 50. ..., hg 51. hg, las negras no tienen defensa contra las amenazas e7 o Tg7 y Tg5.
En nuestra colaboración pasada, se omitió el movimiento 10. ..., Ch5 de las negras. Más grave fue lo sucedido en la transcripción de la partida Radjábov-Bu (?Los niños terribles?) del 29 de enero. Como señaló el lector Jerónimo Hernández, hubo demasiadas erratas. Las correciones son: 11. ..., bc 12.b3/ 26. ..., Rh7 /35. Tg7, Tg7 36. Dh3, Rg6 37. g4, Rf7 38. Dh5, Rf8 39. Af5, Ac5 40. Ad7, Ae3 41. Rg2, Td7 42. Dh6, Re7 43. Dg5, Re8 44. Dg8, Re7 45. f5, d4 46. g5, d3 47. f6, Rd6 48. f7, rinden. La combinación de Radjábov es a todas luces correcta. Por ejemplo, después del sacrificio 33. Ag7!, la réplica 33. ..., Tgg7 34. Th6!, Rg8 pierde a causa de 35. Dh4, Tg4 36. Th8, Rg7 37. Dh6 mate.
Se disputa en Cannes un duelo entre el ex campeón mundial Anatoli Kárpov y el prodigio francés de 17 años, Etienne Bacrot. Las dos partidas a tiempo reglamentario finalizaron tablas.


