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Cuevario | José Luis Cuevas

Viajes de fin de año

Presentó su primera exposición individual a los 14 años de edad y presume de trabajar en su obra todos los días. Su acerbo incluye escultur ...





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Lunes 06 de diciembre de 2004

Viajes de fin de año


Literalmente este año se nos ha ido volando a Beatriz del Carmen y a mí. Llega diciembre y faltan pocos días para que el 2004 se acabe. Hoy, dentro de dos horas nos iremos al aeropuerto para tomar un avión que nos llevará a Tijuana primero, y después a Aguascalientes. Viajes cortos en esta ocasión. Sólo una petición hemos hecho a aquellos que nos han invitado: que no se nos transporte en Mexicana de Aviación. Después de nuestras experiencias anteriores, le hemos agarrado tirria a esta compañía. No más tolerancia a tantas majaderías que hemos recibido por parte de aquellos que laboran en esta empresa: pilotos, sobrecargos y empleados de tierra.

En Tijuana hay un proyecto muy atractivo: que para el año próximo organice la primera bienal, en esa ciudad, de arte latinoamericano. En Aguascalientes se me ofrece una casona donde se abriría un museo que lleve mi nombre. Algo así como una "sucursal" del Museo José Luis Cuevas de la ciudad de México. La idea la tuvo Alberto Lenz y se la propuso al gobernador entrante, quien la aceptó de inmediato.

Para principios del año próximo ya nos han llegado algunas invitaciones para exponer mis obras en diferentes ciudades. Empezaría con Buenos Aires para seguir después con una muestra en un museo de Los Ángeles que dirige Slatto, un buen amigo mío, que en ocasiones ya ha organizado exposiciones de mi trabajo.

Ayer y anteayer di conferencias que tuvieron muy buena presencia de público. La primera fue en la Unitec, donde fui muy bien recibido. Me acompañó en la mesa Arturo Córdoba, quien dirige Difusión Cultural de la universidad. Al terminar mi plática, todos los asistentes se pusieron de pie para ovacionarme. Me entregaron un diploma y una medalla de plata. A mi esposa le obsequiaron unas flores y un bellísimo objeto, también de plata.

La conferencia del día siguiente tuvo lugar en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de Xochimilco, donde además se presentó una exposición de mis obras. Llegué con el ánimo de defenderme en caso de que algunos alumnos cumplieran con la amenaza que habían hecho circular a través de volantes y pendones, de que sería duramente atacado. Fuera de la grosería de algunos estudiantes que abandonaban la sala ruidosamente y me dirigían miradas retadoras, no pasó nada grave. Lo que me resulta lamentable es que esta animadversión en algunos estudiantes hacia mi persona se deba a la influencia nefasta de algunos maestros, pintorsetes, mediocres que aprovechan la cátedra para destilar su bilis.

Recibo una carta de Conaculta en la que se me anuncia que el consejo, mediante el Programa Creadores en los Estados, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural y el Fondo Nacional, tiene el propósito de integrar una muestra plástica con obra de los artistas que han recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes.

Se dan los siguientes antecedentes: el 9 de abril de 1945, durante el régimen del presidente Manuel Ávila Camacho, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que establece el Premio Nacional de Ciencias y Artes; este galardón, en sus inicios se concedió únicamente a una persona, otorgándose en su primera emisión a Alfonso Reyes. Para el siguiente (1946), la distinción se otorgó a José Clemente Orozco. Debo decir que el premio se me entregó en 1982, siendo en aquel entonces el más joven receptor de ese reconocimiento.

Artista plástico



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