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Agenda Alternativa | Javier Lozano*

Un rayo de esperanza



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Más allá de formalidades, lo que resulta penoso es que se nos ponga contra la pared en materia de telecomunicaciones, y que no exista una estrategia política y de comunicación para enfrentar el embate de nuestro vecino del norte.

El mítico páne...

Lunes 19 de abril de 2004

Un rayo de esperanza

Resulta que Estados Unidos nos pone en jaque cada vez que quiere en el tema de las telecomunicaciones, y que un jefe de gobierno violenta el estado de derecho a placer

Más allá de formalidades, lo que resulta penoso es que se nos ponga contra la pared en materia de telecomunicaciones, y que no exista una estrategia política y de comunicación para enfrentar el embate de nuestro vecino del norte.

El mítico pánel de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a petición de Estados Unidos por los supuestos incumplimientos en que México habría incurrido no fue otra cosa sino una de las muchas presiones a las que se le somete a un país cuando inicia procesos de apertura a la competencia.

Las razones que animaron la presentación de esa controversia, en algunas razones justas en su causa pero imprecisas en su aspecto legal, llevaron a la agencia comercial estadounidense (USTR) a un festejo desmedido sobre los alcances de la resolución del pánel, oficialmente definido como Grupo Especial.

Y es que aún falta que el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC tome conocimiento formal de dicho laudo para hacerlo suyo dentro de un término de 60 días, a menos de que cualquiera de las partes decida recurrir a la apelación del mismo, caso en el cual transcurrirían otros 60 a 90 días para que tal órgano formal adopte una posición definitiva.

¿Qué esperar de la decisión final del Órgano de Solución de Diferencias?

Pues nada, que simplemente recomiende a México que, en el ámbito de su régimen interno, tome las medidas necesarias para dar cabal cumplimiento a las obligaciones contraídas al amparo de la OMC (whatever it means).

Así, nada serio ocurrirá. La tarifa de liquidación, objeto de la disputa inicial, ha alcanzado ya niveles comparables con los de la relación Estados Unidos-Canadá.

El by-pass, por más prohibido que esté, seguirá creciendo gracias a los avances tecnológicos y a las ventajas comerciales que representa, de cara a barreras artificiales regulatorias de México para impedir su existencia.

La tarifa única de liquidación y el sistema de retorno proporcional seguramente desaparecerán en breve, a pesar de la absurda negligencia de quienes hoy conducen (?) los destinos de la Cofetel.

Y las comercializadoras de servicios de telecomunicaciones no nacerán en tanto no haya un reglamento que precise su existencia y régimen de operación, tanto para mexicanos como para los extranjeros.

Nada tampoco le pasará a Telmex con motivo del panel de solución de controversias. Y es que por más que la USTR se queje de ella, la empresa no es parte de la OMC pues sólo los gobiernos suscriben este tipo de convenciones. Así que, para decirlo en pocas palabras, en el tema ha habido mucho ruido y pocas nueces.

Ah, pero eso sí, qué buen ruido armaron del otro lado de la frontera y qué malitos salieron los nuestros para responder.



El cínico

Hay un personaje tropical, pintoresco, que ha abusado de la buena fe y/o de la ignorancia de la mayoría del pueblo al que gobierna, para seducirlo con un discurso que, en apariencia franco y sencillo, esconde un preocupante tono populista que amenaza con exponer la viabilidad de una de las más grandes ciudades del orbe con deuda impagable, con obras faraónicas inútiles y con actitudes del más rancio cuño.

Ese mismo hombre, que se dice encarnar a un brillante rayo de esperanza, que argumenta como su antecedente personal y político el haber emergido de un movimiento social acostumbrado a enfrentar al aparato del estado y que afirma, a los cuatro vientos, que no le intimidan las acciones políticas y legales que se tomen en su contra, ha rebasado el umbral que divide la lucha política propia de la convivencia de partidos distintos en el sitio donde residen los poderes federales, para llevar al extremo de la sedición lo que aparenta ser una mera arenga popular.

Este personaje hace de la desobediencia a la ley la expresión personal de quien cree tener la última palabra y se erige en paladín de la justicia y la democracia. De la desobediencia civil ha hecho un credo y del reto constante a la autoridades, de las acusaciones sin sustento, de la invención de fantasmas y conspiraciones ha labrado su martirio para encuerar, en madrugadora letanía, su verdadero cuerpo maltrecho, su esencia autoritaria y su brutal desprecio por el derecho.

No es sólo un problema de percepción. Cierto, hay quienes aborrecen a este vulgar individuo. No está ahí el problema. El asunto estriba en que quien ha jurado respetar y hacer respetar la Constitución y las leyes que de ella emanan, es el primero en mostrar lo fácil que resulta la violación sistemática de las mismas. Esconde la grotesca corrupción de su régimen en falsas teorías de la conspiración. Y piensa que su popularidad de mártir lo hará llegar a la Presidencia.

Este señor, en su afán por evidenciar la conspiración de la que es víctima en el caso de su exsecretario de finanzas, Gustavo Ponce, al revelar elementos de una averiguación previa, ha violado el artículo V del Acuerdo de Cooperación para el Intercambio de Información Financiera entre México y los Estados Unidos; el artículo 225 del Código Penal Federal; el artículo 4 de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública en el Distrito Federal, relacionados con los artículos 24 y 25 de la misma; así como el artículo 8 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos. El derecho, pues, y el Estado de derecho, en consecuencia, es cosa que al rayito de esperanza, simplemente, le valen madres.



Posdata

Hizo bien el Presidente Fox en no darle por su lado a este mitómano. Nomás faltaba.

*Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones, A.C.

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