La propuesta de Slim

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, políti ...
Más de Macario SchettinoJueves 25 de marzo de 2004
El empresario propone modificar ligeramente lo que estamos haciendo, para que tenga mejores resultados. Con toda claridad menciona su preocupación de que, de no hacerlo, el giro será de 180 grados y todo se irá a la basura
No hay peor sordo que el que no quiere oír, dice nuestro refrán. Y tiene razón. Carlos Slim, el empresario más exitoso de México y América Latina, a juzgar por su posición en la lista de multimillonarios de Forbes, insiste, cada vez que tiene un foro, en modificar la dirección de la política económica de nuestro país.
En todas esas ocasiones, el ingeniero Slim reitera que la globalización es un hecho, que el desarrollo tecnológico es fundamental, que la estabilidad financiera es el punto de partida y, a pesar de todo ello, muchos siguen leyendo en sus discursos otra cosa.
En su presentación de esta semana, titulada "Crecimiento con empleo o populismo", Slim reitera que si no somos capaces de darle un giro leve a la política económica, entonces estaremos en riesgo de un cambio abrupto, de 180 grados dice él, para regresar al populismo, que Slim considera el peor camino que está disponible.
Una vez más, el empresario insiste en que la globalización es un hecho, y además apunta "la globalización no tiene realmente ninguna influencia en ese sentido".
Sentido de la culpabilidad, se refiere. Dice inmediatamente: "Se piensa que la globalización provoca desempleo, que la globalización provoca crisis en pobreza de la gente, cuando en realidad las ventajas para los países en desarrollo de la globalización es... que llevan a producir sus cosas a los países donde es más barato, más productivo, y más rentable la producción y van a dar empleo en lugares donde normalmente son países en desarrollo o subdesarrollados".
Tomo las frases de la versión estenográfica de la plática, y por ello la sintaxis no es la más adecuada.
Carlos Slim despliega en su conferencia una visión totalmente distinta de los globalifóbicos, o de quienes son decididamente contrarios al neoliberalismo. Esto es lo que, en mi opinión, no entienden los que no quieren entender.
Le pasa, a Carlos Slim, algo parecido a lo que le ocurrió a Stiglitz. Como usted recuerda, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y antiguo jefe de asesores económicos de Clinton, escribió hace unos años un libro llamado Globalization and its discomptempts, que se tradujo como "El malestar de la globalización".
En ese libro, Stiglitz critica muy duramente al FMI por el papel jugado en las crisis asiáticas de fines de los 90. Acá en México, el libro y el autor han sido citados, con toda frecuencia, como argumentos en contra del FMI y la globalización.
Citados, pero no leídos, o no entendidos que es lo mismo. Al inicio de su tercer capítulo, Stiglitz sostiene que las políticas del FMI frente a América Latina han sido las más correctas, y que el problema ha sido extenderlas a otras regiones.
Es decir, el premio Nobel de Economía sostiene que la aplicación del Consenso de Washington, o el neoliberalismo, era algo necesario en América Latina. Dice que el problema ha sido trasladar esas ideas a otras partes que requieren de otra medicina.
Sin embargo, sus lectores mexicanos, que no lo leen, lo citan para criticar al neoliberalismo.
Lo mismo ocurre con Slim. El empresario propone modificar ligeramente lo que estamos haciendo, para que tenga mejores resultados. Con toda claridad menciona su preocupación de que, de no hacerlo, el giro será de 180 grados y todo se irá a la basura. No importa. Sus lectores, que no lo leen, lo citan para criticar al neoliberalismo.
Le cito la propuesta de Slim: 1) actualizar el modelo económico (no cambiarlo, modificarlo ni olvidarlo); 2) eliminar la contingencia laboral (las pensiones); 3) impulsar al sector interno de la economía; 4) una reforma fiscal simple, eficaz y competitiva.
Pero el sordo no oye, compone. Y los componedores sacan de aquí que hay que olvidarse de la globalización, que ésta causa pobreza y desempleo, que hay inestabilidad financiera, o cualquier otro absurdo.
Creo que es irresponsable actuar así, creo que Slim, o Stiglitz, proponen ideas muy interesantes, que hay que escuchar. No se vale cambiarles el sentido, sobre todo cuando ni siquiera se entiende.
Director de investigación, Tec de Monterrey, campus Ciudad de México.
mschetti@itesm.mx


