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Agenda Alternativa | Javier Lozano



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Lunes 01 de septiembre de 2003

Crónica de un fracaso

La saliente legislatura tendrá un lugar en la historia. Lástima que sea por su incapacidad de lograr acuerdos, por su ingenuidad al formular reformas, por crear impuestos retrógrados y por dar el perfecto pretexto para el inmovilismo en el sector

(Primera parte) En el saldo de lo que podría denominarse como "la crónica de un fracaso", vimos de todo a lo largo de tres años de labor legislativa en lo relacionado con el sector de las telecomunicaciones. Ciertamente hubo algunos intentos loables por hacer cosas. Se formularon iniciativas diversas, hubo buena y mala fe, mentiras, traiciones, oportunismo, algo de valentía y congruencia y, después de todo, cero resultados.

Parte de quienes integraron esa LVIII legislatura quedará para incorporarse a la hoy naciente. Es decir, los senadores de la república permanecerán en sus curules y con su misma representatividad por tres años más.

La historia realmente comienza con la idea de que se requería una nueva ley de telecomunicaciones no obstante que la vigente data de 1995. Bueno, pues en medio de ese ánimo y soberbia fundacional que caracterizó a los primeros días de la presente administración gubernamental, se emprendió públicamente la intención de formular una reforma integral para el sector lo que llevo, en abril del 2001, a la conformación de una Conferencia Parlamentaria en Materia de Telecomunicaciones, la ya famosa CPT.

En ella se pretendió conjugar la representación de las tres principales fuerzas políticas del país (PAN, PRI y PRD), y a las dos cámaras legislativas. Cinco senadores, encabezados por Javier Corral y cinco diputados, liderados por Jesús Orozco , iniciaron algo que siempre señalamos como ambicioso y poco realista: generar una nueva ley de telecomunicaciones y presentarla en el periodo ordinario de septiembre-diciembre de ese mismo año.

El resultado de ese trabajo que pretendió, también, tender un puente con el Ejecutivo federal a través de la Subsecretaría de Comunicaciones, puede resumirse simplemente en un cúmulo de buenas intenciones, de trabajo bien pensado y organizado pero, hasta cierto punto, plagado de ingenuidad y mezquindad.

Decía que se trató de algo bien articulado pues comprendió reuniones con método, la asesoría de especialistas, un proceso de consulta pública con los principales actores del sector y una altísima participación de todo mundo para tratar de lograr la mejor de las reformas. Sí, nada más que el ejercicio terminó siendo como La Fontana di Trevi , donde todos arrojaron monedas pidiendo un deseo sin que éste jamás se cumpliera.

Fue una pena ver cómo transcurrían las semanas y los meses sin que aterrizara la esperada reforma. De hecho, la idea misma de hacer una nueva ley en lugar de simplemente modificar la existente parecía más un afán por pasar a la historia que un proyecto sensato y realista a la luz de los intereses económicos en juego y del contexto político nacional. En medio de ello el Ejecutivo prescindió del Presidente Nicolín en Cofetel para dar cabida al gerente Arredondo.

Fue así que, después de trabajar más de un año juntos como CPT, su mismísimo copresidente, el diputado Jesús Orozco , junto con otro legislador del PRD, el diputado Víctor Manuel Ochoa Camposeco , presentaron "su" propia iniciativa, la víspera de que concluyera el periodo de sesiones de marzo-abril del 2002. Fue una auténtico albazo cuyo contenido generó más dudas que respuestas. Bueno, el hecho mismo de que Ochoa Camposeco le haya entrado a suscribir y a defender en tribuna dicha iniciativa, cuando apenas tenía escasos 45 días como legislador y como integrante de la CPT, no habla más que de la improvisación e irresponsabilidad con que se comenzó a desviar el trabajo serio de la conferencia en aras de quién sabe qué intereses.

Más adelante, cuando se tenía más o menos acordado un anteproyecto entre el grueso de los integrantes de la CPT y la Subsecretaría de Comunicaciones, se decidió que el resto de los trabajos para "afinar" el documento se realizaran en una encerrona de legisladores en Sumiya. De ese encuentro morelense en el que se le practicó cirugía mayor al anteproyecto, derivó el desencuentro fatal entre los congresistas y el Subsecretario Álvarez Hoth . Bueno, con la SCT toda. Ya nada volvió a su lugar.

No hay que olvidar que en el camino hubo una serie de graves acusaciones y denuncias que se prohijaron entre el senador Javier Corral y el diputado Jesús Orozco quien, ya desde entonces, albergaba el anhelo de convertirse en gobernador de su natal Colima.

Y así, tal y como se veía venir, pasó lo pronosticado: ni cumplió con su papel de presidente de la Comisión de Comunicaciones, ni la de copresidente de la CPT pues al final no suscribió la iniciativa engendrada en ésta, ni alcanzó la candidatura de su partido (PRI), para la primera magistratura del estado y terminó entrando, por la puerta de atrás, al siempre generoso partido del sol azteca, donde pude importar madres la ideología mientras se tenga en frente a un candidato que medio pueda dar la pelea. Faltaba más. Bueno, pues tampoco se les hizo.

Orozco quedó en un lejano tercer lugar de la contienda electoral, regresó a la Comisión al igual que Alejandra Barrales quien, así, dio las gracias a Ochoa Camposeco como suplente de aquélla y que entró al quite cuando la guapa y talentosa legisladora aceptó la invitación para sumarse al gobierno de Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán. Orozco y Camposeco no habían logrado cuajar "su" iniciativa pero sí consiguieron su propósito último: clavar una zancadilla a la CPT a la que pertenecían y descarrilar el proceso.

Ya continuaré con esta triste crónica sobre la LVIII legislatura. Lo que viene es aún más intrincado y lamentable. Y también me referiré al Tercer Informe de gobierno del presidente Fox. A ver con qué nos sale.

* Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones, A.C.

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