Lunes 03 de febrero de 2003
EL GOBERNADOR Miguel Alemán fue muy categórico al afirmar hace unos días que "en Veracruz no hay nombres ni grupos de narcotraficantes", con lo que dejó las cosas muy en claro: o es un ingenuo a quien engañan sus colaboradores, o está diciendo mentiras. En cualquier caso, por evidencias que se siguen acumulando, el gobernador queda en entredicho y continúa exponiendo el desastre político que vive un Veracruz que no ceja su descomposición.
Alemán se ha estado defendiendo disparándole al mensajero y culpando a los medios de que tienen en marcha una campaña en contra de él. No es así. Documentos en poder de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada revelan que los cárteles del Golfo y de Juárez tienen penetrado el corazón del gobierno de Alemán, al tener en su nómina a diversos funcionarios públicos, incluido su protegido, el secretario de Seguridad Pública, Alejandro Montano, quien ha sido señalado en un informe secreto del FBI dado a conocer en enero como presunto contacto de narcos.
La nueva documentación es demoledora, pues involucra a otros jefes policiales veracruzanos y a personas relacionadas con el senador priísta Fidel Herrera. El documento crucial en la investigación del narcotráfico en Veracruz es la declaración ministerial de un testigo, Luis Ignacio Valdovinos, realizada el 3 de noviembre pasado desde el penal de Allende, donde se encuentra recluido.
Valdovinos declaró que entre los policías veracruzanos "que se encuentran organizados y que trabajan como grupo compacto prestando sus servicios para la organización criminal de Albino Quintero Meraz" figuran Montano y José Luis Sáenz Escalera, coordinador de la Policía Intermunicipal Veracruz-Boca del Río, quien se encuentra prófugo para eludir una orden de aprehensión girada en enero. Según Valdovinos, Sáenz Escalera "es el organizador de la distribución y autorización de los narcóticos en el estado de Veracruz", y cuenta con el apoyo de ocho jefes policiacos, cuyos nombres también menciona, quienes le dan "confidencialidad y seguridad" a su trabajo. De acuerdo con el testimonio, el subalterno de Alemán y Montano manejaba una red de artistas cubanos para espectáculos que ofrecían a funcionarios del gobierno de Veracruz en la discoteca porteña Kachimba, y se encargaba de distribuir entregas de medio kilo a un kilo de cocaína a domicilio y a las tienditas que se encargan de vender grapas. "Sáenz Escalera se ha encargado por tres años, e incluso cuando fue delegado de la PGR en Veracruz, de organizar a los elementos policiacos para que en contubernio con organizaciones criminales como son la de Albino Quintero Meraz y Vicente Carrillo Fuentes, puedan distribuir, almacenar diferentes narcóticos libremente por el estado", dijo Valdovinos, quien agregó que los cargamentos proceden de Colombia y llegan en avionetas que aterrizan en pistas clandestinas de Tlalixcoyan y Ciudad Alemán, y recibe protección del delegado de la PGR, Francisco Ávila Camberos.
Quintero Meraz está vinculado al cártel del Golfo que encabeza Osiel Cárdenas, mientras que Carrillo Fuentes es el jefe del cártel de Juárez. De acuerdo con el testimonio, sus pagos a los policías oscilaban entre los 5 mil y los 35 mil dólares, o en especie, como el regalo del rancho El Búfalo, en Guanajuato, de Quintero Meraz a Sáenz Escalera. Quintero ocupa un papel protagónico en el testimonio de Valdovinos, quien reveló que el narcotraficante pagó un "precio suficiente" por ser el dueño de la plaza en la cuenca del Papaloapan, pero no lo logró pues lo detuvo el Ejército en mayo del 2002. La plaza, añadió el testigo, la controla actualmente "Gilberto Lara Conde, hijo del señor Herminio Lara Gutiérrez, quien es compadre del senador Fidel Herrera". Valdovinos le dijo a los fiscales que él se vinculó a ese circuito cuando Alejandro Barradas Lagunes, a quien identificó como lavador de dinero de Quintero, compró un rancho junto al de él, y le platicaba cómo metían ahí contenedores de droga a través de una agencia aduanal que compró y utilizando la empresa de seguridad Kayro S.A. de C.V., que, indicó, es propiedad de Rafael Palomba Márquez, uno de los lugartenientes de Sáenz Escalera. Cuando se negó a prestar su rancho a cambio de 30 mil dólares como pista clandestina, declaró, una persona de nombre Rafael Cuenca lo denunció por robo, portación de arma, violaciones, secuestro y homicidio. Cuenca, precisó, es "secretario particular de Fidel Herrera Beltrán".
La declaración del testigo añade una prueba más al mosaico del narcotráfico en Veracruz. La prensa de aquel estado ha venido revelando las conexiones del narco con otros jefes policiacos a partir de documentos oficiales del FBI y de la DEA. Que las impugnaciones sean minimizadas por Alemán y su gobierno no resultará en que desaparezca el narcotráfico del estado y que el fenómeno contamine un ya de por sí agrio proceso electoral. Alemán debe actuar rápido y limpiar su casa policial, antes de que se lo haga el Ejército o la PGR, y demuestre una vez más que esto de gobernar, simplemente, no se le da.
r_rivapalacio@yahoo.com


