Lunes 13 de enero de 2003
Para Rocío y Andrés Manuel por su amor austero, intenso, eterno.
Días de trueno, interminables, impropios de un principio de año que se supone aletargado en el despertar de un nuevo comienzo. Días fallidos que aunque lo sabemos imposible tendrían que volver a escribirse. Así de abundante la carga de errores que, sin embargo, no son sólo de ahora sino de hace ya algún tiempo.
A partir del 27 de diciembre con la tristemente célebre toma del Chiquihuite comenzó sólo un nuevo capítulo de una historia que arranca hace más de cuatro años ya. Canal 40 , que surgió como una posibilidad nueva, fresca y gratificante en la polarizada oferta informativa de los medios de comunicación, nació también sin embargo con el estigma de una pésima administración empresarial y financiera a la que nunca le alcanzó el dinero ni siquiera para la puesta en marcha. Su concesionario y propietario Javier Moreno Valle acudió a Ricardo Salinas Pliego, el mayoritario de TV Azteca , para un rescate desesperado que sellaría su destino: ofreció la programación, operación y comercialización de su empresa a cambio de 25 millones de dólares para salvar su situación y revitalizar CNI-Canal 40 . La SCT de la administración zedillista autorizó el voluminoso convenio de 12 contratos entre particulares, pese a tratarse de una concesión sobre un bien público.
A pesar de todo el 40 se empezó a significar como una opción válida, sobre todo en los espacios periodísticos que le fueron reservados dada su limitada capacidad de producción. Encabezado por Ciro Gómez Leyva, desarrolló una alternativa noticiosa y de análisis que muy pronto se convirtió en una verdadera y muy válida opción para los habitantes del Valle de México y luego de otras latitudes al incorporar su señal a sistemas de cable y satelitales. No obstante, muy pronto hace un par de años un domingo por la noche Moreno Valle le dijo a Ciro en entrevista en el propio 40 : "Me equivoqué de socio". Unilateralmente dio por concluido el contrato y al día siguiente bajó el switch de la señal de Azteca y decidió continuar sólo con la programación.
Comenzó así un largo y farragoso litigio en el que ambas televisoras demandaron y contrademandaron ante jueces de aquí y de allá. Las dos alegaron tener la razón en el prolongado litigio mercantil. Canal 40 aduciendo irregularidades y TV Azteca reclamando la validez de los contratos y la devolución de los 25 millones de dólares invertidos en CNI. Cabe destacar que en los dos primeros años del gobierno "del cambio" no hubo autoridad alguna que interviniese para dirimir la disputa en los términos de ley y en función de una interpretación justa de los convenios de los que la SCT tiene copias, además de información abundante. El problema se dejó crecer sin importarle a nadie las consecuencias. Como Chiapas, como Atenco, como el campo: aquí no pasa nada.
Pero el estallido vino el 27 de diciembre anterior. Por sus purititas pistolas TV Azteca decidió hacerse justicia por propia mano y se hizo de las instalaciones de transmisión del 40 en el Chiquihuite en una acción tan arbitraria como indefendible. El gobierno tardo y perezoso requirió de 12 largos días para hacerse cargo de la situación. Convocó a un arreglo con plazo de 72 horas mediante discutible amenaza de requisa que luego resultaría un fracaso monumental por la radicalización de las partes. Ni dinero ni voluntad para el avenimiento. Ambos volvieron a bajarse el switch mutuamente.
El resultado es que el gobierno optó por la figura jurídica del aseguramiento para quedarse en custodia de la señal del 40 y ha dado un plazo de 10 días a las partes para que documenten sus dichos y argumentos a fin de dictar la resolución que corresponda.
Está claro que el primer perjudicado es CNI porque no tiene su señal al aire. Sin embargo, en opinión de verdaderos expertos como Javier Lozano, aunque el aseguramiento es menos malo que la requisa de cualquier manera implica un margayate jurídico que a nadie conviene. Según el exsubsecretario de Comunicaciones y Transportes, lo procedente es que la SCT volviera al origen del conflicto: aclarar el oficio que emitió esa secretaría sobre los 12 contratos firmados entre Televisión Azteca y CNI. A propósito, existe un documento firmado por el entonces director general de Sistemas de Radio y Televisión de SCT, Federico González Luna Bueno, el 13 de julio de 2000 (oficio 119203/0711/2000) en que textualmente dice que "se aprueban los contratos 12 celebrados con el propósito de optimizar el funcionamiento de la emisora". Sin embargo, al día siguiente, 14 de julio, Moreno Valle envió una carta a TV Azteca afirmando que la SCT no había autorizado los contratos. El domingo 16 dijo "me equivoqué de socio". Y el lunes 17 desconectó la señal de Azteca . Pero conservó hasta ahora los 25 millones de dólares que le adelantaron por esos mismos contratos.
Sin embargo, recordar estos hechos ahora es pecado mortal. Todo se centra en la a todas luces condenable toma del Chiquihuite. Pero ha faltado, me parece, una distinción muy clara de tres vías paralelas en todo este conflicto: la estrictamente periodística, que habría que preservar a toda costa y que es el proyecto informativo de Canal 40 , el cual debe seguir siendo una contribución aportante y enriquecedora para el tránsito democrático en este país; la otra es un asunto de dineros, cuyo destino debe ser aclarado y que nada tiene que ver con los esfuerzos noticiosos muy loables de 400 empleados de Canal 40 quienes, por cierto, una y otra vez han visto pospuestos sus ingresos por una administración por lo menos cuestionable. En la vía tercera será necesaria una investigación confiable y justiciera en ambos casos de "robo de fluido electromagnético"; igual el 16 de julio del 2000 que el 27 de diciembre de 2002.
Aclarar esta historia es indispensable para la salud de la nación. Sobre todo en un año en que se trata de renovar nuestro compromiso con la democracia y demostrar y demostrarnos que lo del 2 de julio del 2000 no fue flor de un día sino siembra para el futuro.
Mientras tanto, todos perdemos: - En primer lugar la audiencia, que tiene derecho a alternativas en información y análisis.
- CNI - Canal 40 , porque corre el riesgo de extinción y como empresa echar por la borda un proyecto que tal vez no se merece.
- TV Azteca , porque ve severamente afectado el único patrimonio verdaderamente indispensable para cualquier medio de comunicación: su credibilidad.
- Pierde el gobierno de Vicente Fox porque su indecisión da lugar a la sospecha y su inacción a la anarquía.
- Pierde el país en su conjunto porque de cualquier manera envía señales de vuelta a un pasado que ya no es aceptable.
- Finalmente, pierden la cordura, la inteligencia, los amigos. Todos quienes intervenimos en una campal de descalificaciones mutuas que no admite sensatez, ni memoria ni equilibrio. Estás conmigo o estás contra mí. Estás con ellos o estás contra ellos.
Días en que dan ganas de mandar este oficio al carajo. Aunque luego, a la mañana siguiente, sepas que tienes que empezar de nuevo, ejerciéndolo. Dándote el único lujo indispensable: decir lo que estás pensando.
Aunque a nadie le guste.


