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La Telera | Roberto Rondero



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Lunes 13 de diciembre de 1999

Roberto Rondero

Veneración ilimitada


Quienes no pudieron unirse a los 7 millones de fieles católicos que se dieron cita en la Basílica de Guadalupe, la telera nuestra de cada día se sumó a las tradicionales mañanitas a la Virgen Morena, declarada por Juan Pablo II la Virgen de América, al cumplirse 468 años del milagro del Tepeyac.

Como ya es una tradición en México, el medio artístico se sumó a este acto de fe y Televisa preparó el especial "Fiesta a la Virgen de Guadalupe", bajo la producción de Miguel Angel Herros, desfilando por orden de aparición el imberbe Martín Rica, María Victoria, los Hermanos Silva, Queta Jiménez "La Prieta Linda", Juan Gabriel, Ana Bárbara, Eugenia León, Guadalupe Pineda, Aída Cuevas y cerró Lucero.

Pese a que Miguel Angel Herros había prometido que este programa no se convertiría en un show, la realización demostró todo lo contrario.

Incrustados entre los números musicales aparecieron unas burdas recreaciones del controvertido Juan Diego, al momento de producirse el milagro del Tepeyac, que resultaron de una pobreza de recursos creativos sublime.

Algo así como catecismo por televisión, lección para principiantes. Herros y sus reminiscencias de las pastorelas, versión Miguel Sabido.

Julieta Lujambio fue la conductora central, a la que se le cortaba la voz continuamente, igual que los lloriqueos de Michelle Vieth, quien, junto con Gabriela Goldsmith y Eugenia León estaban ataviadas de blanco pureza, mientras que Victoria Ruffo, de negro, leía veneraciones litúrgicas a la virgen.

Si en años anteriores Pedro Fernández y Lucero acapararon el especial del 12 de diciembre, en esta ocasión todo fue equilibrado, permitiéndole a los artistas con más años volver a cantarle a la Guadalupana, como María Victoria y "La Prieta Linda", quienes junto con Lola Beltrán formaron el trío infaltable a esta celebración.

El repertorio de cada artista fue debidamente seleccionado, sobresaliendo Eugenia León con "Vengo a ofrecer mi corazón", canción que ha interpretado como nadie Mercedes Sosa; Guadalupe Pineda, con "Amor eterno", y quien se llevó el programa fue Juan Gabriel, con una rítmica melodía que incluía ritmos de chacha-chá y que el cantautor con ojos llorosos llegó a bailar ante los aplausos de la nutrida concurrencia que abarrotaba el altar guadalupano. "La mujer que idolatro es la india más pura, se llama Guadalupe y es mi Virgen Morena".

El momento emotivo, la breve plegaria de Ana Bárbara por su sobrina gravemente enferma; lo surrealista: los luchadores, con todo y máscara, detrás de una compungida Julieta Lujambio; la voz del joven tenor Mauro Calderón haciendo dueto con la más elegante y propia de la noche: Aída Cuevas; el ausente obligado: el ex abad Guillermo Schulemburg.

A las 23:30: horas, TV Azteca le cantaba por tercera ocasión y muy a su manera "Las mañanitas" a la Guadalupana. Improvisación y una pobre realización fueron sus características. Contra el elenco de Televisa, aparecieron grabados previamente por aquello de los derechos Aranza, Gualberto Casto luciendo un innovador bisoñé electrónico, Perfiles anteproyecto de cantantes y El Tri.

Rosa María de Castro y Pablo Latapí hablaban sin ton ni son, mientras se escuchaba como fondo al elenco artístico de Televisa, al que ellos, por supuesto, jamás harían alusión. Mejor enviaban continuamente a ver aparentes reportajes guadalupanos, editados con estampitas como si fuera la clásica tarea escolar con todo y monografías. Hasta que llegó la misa, ambas televisoras enlazaron su señal. Milagro forzado.

El fervor y la fe por la guadalupana salió a relucir por todos los rincones del país, y por toda América. Es el símbolo de la unión y la esperanza. Contacto con La Telera: ronderos.df1.telmex.net.mx



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