Domingo 13 de enero de 2002
Como todos los años, desde hace 176, con oportunidad ha hecho su aparición el Calendario del más antiguo Galván (México, Antigua Librería de Murguía, 2001) para ilustrarnos y advertirnos de los 12 meses que se avecinan, en este caso los correspondientes al año 2002.
La nueva edición del Galván consta de 232 páginas, fue impreso en septiembre y reproduce en su cubierta la portada facsimilar del Calendario Galván del año de 1902 , para que no olvidemos que su título ("del más antiguo Galván") no es solamente una frase más. Y es que hizo su aparición en 1826; fundado por don Mariano Galván Rivera. Desde entonces es una guía popular impresa sobre cultos, festividades, fenómenos astronómicos, indicadores, efemérides de los sucesos más notables y múltiples datos curiosos dignos de consignarse.
El 176 Calendario del más antiguo Galván para el año de 2002 se enorgullece de ser "el más antiguo de cuantos se publican en toda América", y entre la información que maneja nos informa que "en la actualidad se reconoce la existencia de 194 naciones en el planeta, repartidas en los 147 millones de kilómetros cuadrados de tierras disponibles"; que "de ese total, 52 países corresponden al continente africano; otros 37 son de América; 47 están en Asia; en tanto que a Europa le pertenecen 44 más"; finalmente, dice, "Oceanía cuenta con los 14 países restantes".
Otro dato útil de conocer es que "a pesar de que existen tantas naciones, sorprende conocer que los ocho países de mayor extensión territorial ocupan, sumando la superficie de todos ellos, la mitad de las tierras emergidas del planeta". En este contexto, el Galván nos levanta el ánimo: "la República mexicana alcanza el decimocuarto lugar en superficie del mundo, indicador de que contamos con una porción de territorio de primera importancia a nivel internacional". (Lo que no dice, pero que deja al juicio del lector, es qué hemos hecho con esa porción de primera.)
Según el Galván , en 2002 México tendrá 100 millones 424 mil habitantes, con lo que estará entre las 11 naciones más pobladas del mundo; pero seguirá muy lejos de China e India, cada una con más de mil millones de habitantes.
Hay muchos otros datos interesantes en el Galván del 2002 y un buen artículo sobre el calendario gregoriano que sería espléndido de no ser porque se les coló una herratota de lo más orrible , pues se atribuye la reforma del calendario juliano a Gregorio VIII (uno de los más efímeros y anodinos pontífices, en vez de a Gregorio XIII (1572-1585), que fue realmente quien la emprendió en el año de 1582.
Y ya que mencionamos el tema del calendario gregoriano, que es el que está en uso en la mayoría de los países, la aclaración nos lleva a las páginas del Diccionario de los Papas y Concilios (Barcelona, Editorial Ariel), obra ésta de no escasa relevancia, dirigida por Javier Paredes, con la colaboración de Maximiliano Barrio, Domingo Ramos-Lissón y Luis Suárez: cuatro historiadores y críticos españoles que abordan con seriedad y conocimiento el pasado y el presente eclesiásticos.
En este singular diccionario, Luis Suárez se ocupa de "Los Papas de la edad antigua y medieval"; Maximiliano Barrio, de "Los Papas de la edad moderna (1447-1799)"; Javier Paredes de "Los Papas de la edad contemporánea", y, finalmente, Domingo Ramos-Lissón, de "La historia de los concilios ecuménicos".
En resumen, un amplio panorama que además se completa con un glosario y una cronología del pontificado, cronología a través de la cual podemos saber que Gregorio XIII (el Papa que reformó el calendario "juliano", del emperador Julio César, y a quien se debe el "gregoriano") ocupó el solio pontificio del 13 de mayo de 1572 al 10 de abril de 1585 y tuvo por nombre Hugo Boncompagni. (El otro Gregorio, el VIII, al que erróneamente nos remite la nueva edición del Calendario Galván y que se llamó Alberto de Morra, fue uno de los más efímeros y anodinos pontífices, pues su reinado apenas duró 57 días; imagínense si hubiese podido emprender reforma alguna al calendario.)
Para saber esto y mucho más nos sirve el Diccionario de los Papas y Concilios .
Y para seguir con el tema de lo sagrado, diremos que la excelente revista de la Universidad Autónoma del Estado de México, La Colmena , que atinadamente dirige Virginia Aguirre Escamilla, dedica su número 30 a las religiones, tema de suyo complicado pero muy bien resuelto literaria, crítica y gráficamente.
"Tanto o más animal político y social ?explican los editores?, el ser humano es un animal religioso. Reflexionar sobre la idea de Dios que tiene el hombre de nuestros días, e incluso sobre el rechazo a una existencia suprema y decididamente bienhechora, ha impulsado a La Colmena a preparar el número que el lector tiene en sus manos."
Investigadores, estudiosos y artistas respondieron a la convocatoria, y esta entrega de una de las mejores revistas que publica una casa de estudios superiores es digna de colección, pues vienen ensayos de Lourdes Rensoli Laliga ("El siglo XXI: religiones, ecumenismo"), Mario Palou y Lourdes Rensoli ("Tesis sobre el sueño adámico"), Miguel Ángel Sobrino Ordóñez ("Entre la ausencia de Dios y la revancha de Dios"), Elvia Montes de Oca Navas ("La evangelización de la Nueva España"), Augusto Isla ("El claroscuro del mito guadalupano"), Miguel J. Hernández Madrid ("Los dilemas de Saulo en el mundo contemporáneo"), Germán Iván Martínez ("La presencia ignorada de Dios"), Hernán G. H. Taboada ("Para una definición del Islam"), Boris Emelianov y Mijail Malishev ("El pensamiento ruso reprimido") y Eugenio Núñez Ang ("La fascinación por el demonio").
Además, otros acercamientos críticos, creación literaria (Raúl Cáceres Carenzo, Enrique Villada, Javier España), reseñas de libros y el encarte "Pliego de Poesía" de Teófilo Espinosa Castañeda: "Dios y el vampiro".


