Miércoles 18 de julio de 2001
Comercializadoras de bandera extranjera habrían desviado azúcar "exportable"
La estrategia les habría significado millones de dólares en utilidad ilícita
Los arroceros nacionales, a dos años de desaparecer.
Vamos a conceder que Enrique Molina Sobrino no hizo ninguna "transa" con los recursos destinados a apoyar la labor de exportación del azúcar mexicana. Él, efectivamente, no fue quien desvió recursos originalmente orientados a facilitar la labor exportadora. Si no fue Molina Sobrino , entonces... ¿Quién fue? ¿Sabe Molina quién o quiénes fueron ? O... ¿Quiénes son ? Por supuesto que sabe, pero, al menos públicamente, no desea que este asunto sea ventilado por él.
Efectivamente. Hay en el ambiente empresarial una serie de, digamos, "movimientos estratégicos" para que las firmas le vean la cara a la cándida Lolita , le pongan el cuerno y ello signifique para los ejecutores cuantiosas ganancias. En otros terrenos hablando, eso se llama fraude fiscal , un fraude a la nación.
Quien quiera exportar azúcar, primero que nada, requiere de un comprador. Digamos que un intermediario se relaciona con Caze (en el ejemplo puede usted ubicar a otro productor del dulce, no tiene sólo que ser Molina Sobrino ) para la compra de azúcar. Al productor mexicano se le extiende un certificado de la venta del dulce con propósitos de exportación. El productor ignora si ese producto fue enviado fuera de las fronteras. Disfruta de los beneficios o estímulos para la exportación aunque el comprador del dulce en realidad no envía el azúcar a otro destino en el mundo.
Así es que resulta por demás probable, es más, nuestras fuentes dan por un hecho, que comercializadoras extranjeras hayan estructurado estrategias para comprar azúcar que supuestamente iba a ser enviada al extranjero y en realidad nunca salió del país . Filiales de extranjeras se dan de alta con la incauta de Lolita , compran azúcar, extienden certificados de exportación, cuentan con algún vista aduanal quien estampa una firma o coloca un sellito en algún papelito y el azúcar es inmediatamente trasladada a la Central de Abasto para su venta al mercado doméstico.
Según nuestra fuente, quienes ejercieron los certificados de depósito fueron compañías comercializadoras. Compraron el dulce a 100 pesos el bulto con miras a "exportarlo", pero recanalizaron el producto hacia el mercado interno vendiendo el bulto a 150 pesos, digamos. El precio en el mercado mexicano era de 200 pesos bulto. Gana el productor, gana el comercializador, y gana el mayorista del producto. Pierden, en este ejemplo, los consumidores, pero sobre todo pierde la cándida Lolita .
Calcule cuántos "bultitos" se pueden completar con 114 mil toneladas de azúcar . Suponga que se logran reunir 2 millones 280 mil "bultos" que ofrecen una ganancia de la maniobra de 50 pesos por unidad. Estamos hablando de 114 millones de pesos. Casi 11 millones de dolarucos. No suena mal.
Este asunto permitió no sólo a Caze vender la tonelada entre 200 y 230 dólares, sino a los intermediarios venderla a precio "competitivo" y obtener con ello cuantiosas ganancias tomando en cuenta que esa misma tonelada en el mercado interno tenía, por aquel entonces, un precio de entre 500 y 550 dólares la unidad.
¿Quedó claro?
Ya que estamos en el caso de Enrique Molina Sobrino una aclaración pertinente. El yate del azucarero fue comprado antes de los manejos turbios del dulce. La factura tiene fecha que señala que el empresario mexicano pagó 4 millones de dólares por un Esterel que recogió en algún puerto Italiano en el año 1989. Para mayor detalle, hemos podido investigar que el Esterel ni siquiera fue facturado a nombre del titular de Caze y actualmente, para mayores datos, se encuentra parado en Acapulquito. *** Si la señora Fox intenta ayudar a su esposo y contribuir a que este país sea uno que brinde mejores oportunidades al campo mexicano, tendrá que girar sencillas órdenes, al menos para los productores arroceros no fallezcan, porque mire... Según datos con que cuenta este columnista, el DIF compra arroz para sus múltiples actividades relacionadas con la alimentación a la niñez y a las familias mexicanas con menores oportunidades de sobrevivencia digna. Con tal de que el presupuesto sea beneficiado, debemos suponer, el DIF compra arroz estadounidense porque es más barato que el mexicano. Todo estaría bien si no fuera la realidad tan contundente como la que hoy promete aniquilar a los productores de arroz en México porque materialmente no pueden seguir compitiendo con un producto, el arroz gringo, que tiene toda clase de apoyo y subsidios directos e indirectos, razón por la cual es deliberadamente más barato que el arroz azteca. Tan injusta ha resultado la competencia entre ambos productos que los nacionales han solicitado la aplicación de barreras no arancelarias, situación de la que hablaremos más adelante en este espacio. El caso es que hoy los productores de arroz no piden subsidios, sino por lo menos que el gobierno federal les privilegie con la compra de su grano, cosa que a la fecha no sucede , según la información con que disponemos. Ojalá, distinguida primera dama, ex comunicadora, sea posible que entre tus primeras acciones gires la orden de que en México, dentro del DIF, la compra de arroz sea del producido por mexicanos en territorio mexicano y no arroz gringo producido por estadounidenses y que tanto daño ha causado a México. Mire usted... en 1988 el país importaba 0.21% del consumo interno y ahora, al final del 2000 se tuvo que importar 70% del consumo nacional. Para este año, por diversas circunstancias que pueden permanecer por siempre, ya tendremos que importar 85% de nuestro consumo. Los arroceros nacionales creen firmemente que a este paso para el 2003 habrá desaparecido la producción de arroz en México. ¿Vale o no la pena girar instrucciones para que en dependencias públicas se compre arroz nacional? Y por cierto, esto aplica también para los Ceresos y para la Secretaría de la Defensa Nacional . *** Acuso recibo de dos estudios, ambos relacionados con la decisión en cuanto a la próxima sede del aeropuerto alterno al de la ciudad de México. Uno de ellos, del que hablaremos la próxima columna, es un estudio presentado a empresarios hidalguenses quienes determinaran con qué recursos habrán de comprometerse para la sede en Tizayuca. El otro estudio, del que también hablaremos la próxima colaboración, habla del Proyecto Ambiental Nuevo Texcoco , que nos hizo llegar el doctor Héctor Luna de la Vega. Estamos pendientes y gracias por los aportes. *** .
Correo: etorreblanca@eudoramail.com


