Viernes 15 de junio de 2001
De cara a la muerte
En nuestro mundo actual los medios de comunicación están manipulando la información según sus conceptos y sus ideas, y no como verdaderamente es, es decir, no dicen las cosas según la realidad, sino las dicen basándose en sus conceptos y en sus ideas.
En este mundo tan falso e irreal, donde el pobre es cada vez más pobre, y el rico queda insatisfecho con su riqueza y desea cada vez más y más, resulta necesario reconsiderar nuestros valores éticos y reflexionar sobre el verdadero avance de la humanidad, y también de nuestras actitudes hacia la vida.
Todo lo que las religiones puedan decir acerca de lo que sucede después de la vida son especulaciones y nada más que eso. Exhorto a todo mi público lector de este modesto artículo a que no se deje llevar por un ilusorio "más allá" que profesa la doctrina cristiana, sino en un verdadero y certero "más acá"; es decir, no se dejen llevar por lo que puede ser, reflexionen realmente sobre su vida y cómo la están viviendo; dénle la cara a la vida y no se oculten en falsas esperanzas.
Irónicamente, lo único que tenemos seguro en esta vida es nuestra muerte, que es la cesación de la vida. También es una ironía que la muerte, siendo como dije, ha pasado a segundo término y que la gente no se da cuenta que cada día que pasa estamos más cerca de ella, y éste es un proceso que no podemos evitar.
Como dice la psicóloga y tanatóloga Isa Fonnegra de Jaramillo, en su libro De cara a la muerte , del cual he tomado el título de este artículo: "Como un niño que cuando aparecen en el cine las escenas de terror cierra fuertemente los ojos para no ver esa realidad que lo incomoda y prefiere erradicar de su experiencia lo muy temido o doloroso, muchos de nosotros una gran mayoría, me atrevería a decir aún cerramos los ojos ante la realidad de morir y optamos por jugar a ser inmortales. Así vivimos, y con frecuencia así morimos: con los ojos cerrados, inconscientes ante la realidad de la muerte. Por esta razón, acercarse a su misterio, descorrer el velo de ignorancia que la rodea, es un desafío que incomoda, que perturba, que inquieta."
La mayoría de las religiones y sistemas filosóficos del mundo piensan que existe un alma que transmigra, es inmutable y está asociada con la Gran Alma (Dios en el caso cristiano) que dirige el mundo y determina el comportamiento de las personas. Sin embargo, a mi parecer, el budismo es más objetivo y realista, ya que no apoya la creencia de que el espíritu de la persona que ha muerto habita en un estado temporal hasta que encuentra un lugar adecuado para su "reencarnación" (de hecho en el budismo ni siquiera hay espíritu, sólo un flujo incesante de energía).
Sin embargo, lo verdaderamente importante de la muerte no es saber qué sucede después de ella, sino estar preparados para ella. Estar preparados significa vivir plenamente la vida, ya que el arte del buen morir es también el arte del buen vivir.
Vivir plenamente significa estar atentos y disfrutar realmente cada momento de nuestra vida en tiempo presente, ya que solemos la mayoría de las veces estar en el pasado o en el futuro. No entendemos que el pasado ya pasó, y no podemos hacer nada al respecto; sin embargo, sí podemos mejorar nuestro futuro, pero no debemos hacerlo pensando: "¿Qué voy a hacer, qué va a pasar? ¿Existiré en el futuro? ¿Qué será de mí en el futuro?". Sino pesando "si quiero mejorar de algún modo en el futuro, tendré que comenzar conmigo mismo mejorando mi presente."
Hace unos momentos me levanté de mi asiento y observé una copiosa lluvia caer desde el cielo, y reflexioné: así es la existencia humana, como una gota de lluvia que nace de una nube y cae del cielo y desaparece, es decir, es efímera.
Usemos este pensamiento para reflexionar sobre el tema que ahora nos atañe, esto es, la muerte. Cierren un momento sus ojos y permítanse imaginar tendidos en su lecho de muerte y revisando, en el último momento, toda la vida. ¿Cómo desearían haber vivido? ¿Qué es lo que hubieran querido hacer? ¿Qué cualidades les habría gustado desarrollar?
"Nuestra vida es un proceso dinámico de transformación de energía, un flujo continuo, y cada uno de nosotros tiene el poder de determinar la dirección de su vida y vivirla en función de sus valores más profundos. Es por ello que, cuanto más despiertos y conscientes estamos, mayor será nuestra capacidad de observar con claridad y mayor será también nuestra capacidad de utilizar creativamente nuestra energía sin estar ciegamente atados al condicionamiento pasado. No es preciso esperar al momento de la muerte para reflexionar sobre el curso de nuestra vida puesto que ahora mismo podemos tomar conciencia... y despertar nuestra aspiración para... vivir nuestra vida del mejor modo posible." (Vipassana, J. Godstein y J. Kornfield, p. 208).
Les hablo acerca de este tema, pues Isa Fonnegra Jaramillo vendrá a la ciudad de México los días 26, 27, 28 y 29 de junio con motivo de presentar su libro De cara a la muerte editado por Andrés Bello, el próximo viernes 27 de junio a las 19 horas, en el auditorio Vázquez Raña del Hospital Ángeles del Pedregal, Camino a Santa Teresa 1055, colonia Héroes de Padierna.
Isa Fonnegra Jaramillo nació en Bogotá en 1945. Psicóloga clínica de la Universidad Javeriana, trabaja con pacientes adultos en su práctica privada desde 1970. En 1987 creó la fundación Omega, que presta cuidados paliativos a pacientes terminales y apoyo psicológico a dolientes. Recibió el Premio Nacional de Psicología en 1991. Es reconocida como pionera de la Tanatología el estudio de la muerte, el morir y el duelo en Colombia y América Latina.
Para la experta tanatóloga, esencialmente dos factores han contribuido al conocimiento de esta ciencia, o más propiamente dicho, al análisis y la reflexión, o por lo menos a ventilar públicamente dichas alternativas. En primer lugar, señala el derecho de los seres humanos a una muerte digna y, en segunda instancia, pero igualmente importante, la irrupción de la Bioética.
La Bioética, atribuida al bioquímico, médico y oncólogo Van Renselaer Potter, quien puso en circulación la palabra en uno de sus estudios, plantea que "la supervivencia del hombre dependerá de una ética basada en el conocimiento biológico." De ahí que ésta sea considerada la ciencia de la supervivencia.
Miembro de la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente, del Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos, la cual abogó por legislar el Testamento de vida en ese país, presta sus servicios profesionales a organizaciones diversas que atienden catástrofes, atentados terroristas y desgracias, tanto en Colombia como en otros países.
Fonnegra Jaramillo es coautora del libro Morir con dignidad: fundamentos del cuidado paliativo . Su estudio De cara a la muerte cuenta hasta el momento con 11 ediciones en su país.
Sin más por el momento, agradezco su tiempo por haber leído este artículo, lo que expresa un punto de vista nuevo y diferente sobre algo que debería ser discutido abiertamente, y no considerarse tabú, sino un tema que a todos nos concierne y que ciertamente es digno de estudio y atención.
¡Que todos los seres vivos disfruten de bienestar y sean felices!


