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En la Línea | Félix Fuentes



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Domingo 06 de mayo de 2001

Félix Fuentes

Plan emergente frente a fracasos con EZLN, IVA y economía
Habló Fox con Bush de energía; dura batida contra evasores.


Han transcurrido cinco meses de frustraciones para el pueblo y el régimen foxista. Cayó a menos cero la negociación con "Marcos", estalló un grito nacional contra el IVA, el Congreso postergó la reforma fiscal, crece el desempleo, la inflación es atornillada mediante los "cortos" y algunos miembros del gabinete presidencial son blanco de sátiras y desprecio. Por esa avalancha de calamidades, Vicente Fox hizo un viaje relámpago a Washington para entrevistarse por tercera vez en dos meses y medio con su homólogo de EU, George W. Bush y allá anunció un "plan emergente" que consistirá en un nuevo recorte al gasto público, venta de paraestatales y un "combate frontal" a corrupción, contrabando y evasión fiscal.

En poco tiempo se le vino el mundo encima al actual régimen y se repitió la historia de Ernesto Zedillo, de acudir a la Casa Blanca en demanda de auxilio. Y otra vez hablaron Fox y Bush de la política energética, en la cual tiene la mira puesta el mandatario estadounidense.

Los éxitos de Vicente Fox en campaña se tornaron en fracasos por obvios motivos: las promesas estuvieron alejadas de la realidad nacional. Ni podía ser resuelto el caso de Chiapas en 15 minutos, ni es factible el crecimiento económico en 7%, ni con los milagros de la Virgen de Guadalupe será reducido el Índice Nacional de Precios a 3%. Tampoco es factible devolver el IVA a los más pobres.

Si el jefe del Ejecutivo se percata de cuanto sucede en México y en su gobierno proceden ajustes al "gabinetazo" y establecer una comunicación efectiva con la ciudadanía, de menos discursos e informes confiables. La gente dejó de creer en realizaciones fantásticas.

Por las prisas se perdió la posibilidad de un acuerdo con los "zapatistas" armados. Un político habría dicho a "Marcos", por ejemplo: tú podrás salir de Chiapas y tu caravana recibirá todas las garantías, si te quitas el pasamontañas.

En vez de eso se otorgó al encapuchado cuanto exigió: retroceso de las Fuerzas Armadas, desmantelamiento de cuarteles y retenes, libertad de presos, custodia de la marcha motorizada, discursos en la tribuna de la Cámara de Diputados, etcétera. Nada exigió a cambio el gobierno. La "negociación" se redujo a una serie de regalos.

La tercera "señal" exigida por "Marcos", la Ley sobre Derechos y Cultura Indígenas, no podía ser cumplida porque el presidente Fox ni controla ni puede imponerse a un Congreso de fracciones enfrentadas y con fines políticos distintos.

Los legisladores en general, en particular los del Senado, estudiaron a fondo el mamotreto de la Cocopa y de entrada rechazaron la pretensión de los encapuchados de recibir en propiedad territorios y recursos naturales.

Ese es el punto toral: hidrocarburos, minerales y agua corresponden a la nación, no a grupos y menos a quienes se resisten a dar la cara. Sorprende que esto lo apoye el PRD, partido presumiblemente de izquierda y defensor de la integridad territorial frente a asechanzas extranjeras.

Por situarse en la contracorriente, los perredistas olvidan que el EZLN es producto de la Teología de la Liberación, encabezada en México por el obispo Samuel Ruiz y los catequistas del Centro "Fray Bartolomé de las Casas".

Ideologías aparte, los senadores estuvieron en lo justo al defender intereses básicos de la República. ¿O sus detractores pretenden que el petróleo del sureste, el uranio y cuanto exista en esa zona pase a poder de gente extraña, no identificada?

Respecto de la autonomía indígena, de gobernarse mediante municipios propios y leyes distintas a las que nos rigen, mal habrían hecho los senadores, de permitirlo. Cuantos habitamos en este territorio hemos de sujetarnos a los señalamientos de la Carta Magna. Se cambió de ella lo procedente, precisamente en reconocimiento de los derechos de 10 millones de indígenas, no de un grupo.

Repetimos algo que pasan por alto los perredistas e invocan los acuerdos de Larráinzar. Esos documentos fueron firmados por individuos sin capacidad legal, por ocultarse dentro de las capuchas. Además se convino, en todo caso, que debían ser enviados al Congreso para su legislación y así sucedió.



El apresurado festejo

Realizadas las reformas constitucionales en la Cámara Alta, el presidente adelantó su beneplácito en estos términos: "Me obliga a hacer un reconocimiento al Senado; este tipo de acciones son las que permiten formar gran cohesión en la sociedad, pero además nos van a permitir avanzar con rapidez en el desarrollo de los pueblos y comunidades indígenas".

Cuando eso afirmó, el señor Fox ni había leído el texto aprobado y tampoco lo enteró alguno de sus colaboradores. Debió hacerlo el secretario de Gobernación, Santiago Creel, por ser responsable de la política interior y del trato con los otros poderes de la Unión.

Sin embargo, y como lo hemos señalado algunas veces, al Presidente le falta equipo, más aún, consejeros políticos. No destaca alguno con el toque fino de ese oficio.

Fue hasta la aprobación en la Cámara de Diputados de dichas reformas cuando se desató la furia perredista contra los 109 senadores que destrozaron el proyecto de la Cocopa. En San Lázaro votaron 386 legisladores 176 del PRI, 191 del PAN, 13 del Ecologista, tres del PSN, dos del PAS y uno de Convergencia Democrática por el texto enviado por el Senado. Se pronunciaron en contra 49 del PRD, cinco priístas de Oaxaca, cinco del PT y un independiente.

La sorpresa ocurrió en Los Pinos al saberse que el Consejo Nacional Indigenista y miembros de la Cocopa rechazaron las modificaciones a la Carta Magna. Según el "cocopo" Félix Castellanos, la ley indígena aprobada en el Congreso de la Unión "está naciendo muerta".

Todavía el sábado 28 de abril, en su programa "Fox en vivo, Fox contigo", el Presidente insistió que la aprobación del Congreso en materia de derechos y cultura indígenas "marca el término de lo que fue el conflicto armado". Es decir, el presidente Fox seguía desinformado y ya estaba más alejado del EZLN con la decisión del Congreso.

Hasta el lunes siguiente se conoció la postura de "Marcos", quien habló de "traición a los acuerdos de San Andrés" por la negativa al "disfrute de los recursos naturales" y el "derecho de asociación regional", entre otros. Según él, eso es una "ofensa a los pueblos indios y a la asociación civil nacional e internacional...". Ya se siente guerrillero del mundo.

La emprendió de nuevo contra Vicente Fox de quien, dijo, simuló como suya la iniciativa de la Cocopa. No simuló. El Presidente envió ese documento al Senado, sin leerlo, y tampoco lo hizo la Secretaría de Gobernación.

Al desconocer la reforma, "Marcos" retiró a su "correo", el "comandante Germán", de toda negociación y canceló la posibilidad de diálogo. Exigió, además, una nueva legislación hasta quedar como él la quiere.

En un comunicado a la prensa, el "sub" se lanzó contra los senadores Diego Fernández de Cevallos, Enrique Jackson, Manuel Bartlett y Jesús Ortega, catalogándolos dentro de la "maldita trinidad". Preguntó si no les importa la guerra de Chiapas. Luego se le contestó: ¿cuál guerra?



Ofensas a legisladores

Algunos senadores se ofendieron por la actitud del individuo de la pipa. El coordinador panista, Diego Fernández de Cevallos, habló con coraje: "Si Fox tiene más compromisos con el `subcomandante`, allá él y su gobierno". Agregó: "Tenemos que legislar no para Xóchitl, no para el presidente Fox ni para `Marcos`, sino para 100 millones de mexicanos".

Xóchitl, de apellido Gálvez, es la coordinadora para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y la enfrentaron con los medios informativos para decir que algunos de los conceptos, los de la Cocopa, "quedaron de lado". No fue así. Fueron cancelados.

Según ella, no podían estar equivocados tantos en cuanto a las exigencias del EZLN. Debió decir que no se equivocaron 495 de los 628 senadores y diputados al votar por cambios constitucionales, viendo el interés de la nación, no el particular del EZLN.

Si descontamos a 71 ausentes de los citados 628 legisladores, es claro que ni 10% de ellos se pronunció por los reclamos del encapuchado.

Voces aisladas del PRD, entre ellas la de Martí Batres, esperan que el presidente Fox declare el veto contra esa mayoría aplastante.

La respuesta de parlamentarios como Fernández de Cevallos, el priísta Bartlett y el perredista Sodi de la Tijera fue contundente: ya no habrá ninguna otra legislación de ese asunto.

O sea, el gobierno foxista quedó atrapado entre el Congreso de la Unión y los "zapatistas", sin movilidad y menos de llegar a un diálogo inmediato, salvo que usara la fuerza, posibilidad remota.

Tras dos meses de palabrería, durante los cuales fueron desatendidos temas urgentes, como el de la reforma fiscal, ésta quedó congelada.

El primer mandatario estaba urgido de esa ley para aplicar el IVA a alimentos y medicinas, con lo cual obtendría un ingreso adicional de 134 mil millones de pesos, suma de la cual devolvería 6 mil 480 millones, esto es, la retribución "con copete".

A lo largo de 10 meses se machacó tanto en la aplicación de esa carga fiscal que la gente está furiosa y se le fue encima al señor Fox, como se vio en el acto del Día del Trabajo en el Museo de Antropología, donde miembros de la Unión Nacional de Trabajadores, manejados por el líder telefonista, Francisco Hernández, abuchearon al jefe del Ejecutivo y gritaron a coro "¡IVA, no! ¡IVA, no!".



Lo peor para Fox: dejan de oírlo

Así, el presidente Fox pierde auditorio, lo interrumpen, no le creen la devolución del IVA y tampoco que los pobres van a quedar exentos de ese gravamen. Diputados y senadores niegan la posibilidad de realizar un periodo extraordinario de sesiones para discutir dicho impuesto. Ante eso, la última orden de la Secretaría de Hacienda es de perseguir con todo a los evasores, al estilo del titular de esa dependencia, Francisco Gil Díaz. Eso sucederá en esta semana. Se quiere sacar dinero hasta de las piedras y desviar el fracaso de la reforma fiscal.

En tanto, el número de desempleados crece como lo demuestran las cifras del IMSS y el Banco de México parece agotado en la elaboración de milagros, pues a pesar de los "cortos" restricción monetaria teme el disparo de la inflación.

Por esos bamboleos, Gil Díaz ha de sentirse apabullado, a punto del fracaso. Sin embargo, del equipo presidencial el oscurantista secretario del Trabajo, Carlos Abascal, es blanco del repudio. Su efigie, junto con la del presidente Fox, fueron incendiadas en el Zócalo, en la "celebración" del Día del Trabajo, la cual culminó con una serie de saqueos a comercios del Centro Histórico. En Antropología expresaron: ¡Las mujeres a las oficinas, Abascal a la cocina! Andan tan mal los foxistas que Ernesto Derbez choca contra las puertas.

A lo sucedido en esa jornada, la Coordinación General de Comunicación de Los Pinos lo describió como "un día histórico, sin precedentes", porque "los mexicanos y mexicanas comprobamos que el ejercicio de la democracia plena, la apertura y la tolerancia se vive en los hechos". ¡Guau! En esa ocasión de festejo laboral se hizo saber que los "cuatro fantásticos" de la IP, Carlos Slim, Alfonso Romo, Lorenzo Zambrano y Rogelio Rebolledo no formarán parte del Consejo de Administración de Pemex, órgano supremo de esa empresa.

De todos modos se les dio premio de consolación a los multimillonarios empresarios, ubicándolos en un Comité Consultivo, del cual formarán parte el secretario de Energía y el director de Pemex.

Por esa reversa fue posible, al fin, realizar una segunda sesión de Consejo en este sexenio. En ella fue ratificado Julio Camelo Martínez como director Corporativo de Administración de la empresa. Camelo reúne eficiencia y responsabilidad. POR EL DISTANCIAMIENTO del Partido Acción Nacional y el gobierno foxista los priístas quieren resurgir y borrar sus diferencias.

El miércoles pasado comieron en la sede del tricolor Francisco Labastida Ochoa y Roberto Madrazo Pintado. Convinieron en que el próximo dirigente debe ser un joven militante, una cara nueva.

A ese encuentro se unieron Bartlett y Humberto Roque, así como los gobernadores de Quintana Roo y del estado de México, Joaquín Hendricks y Arturo Montiel, respectivamente. Apoyaron que el ex candidato a la gubernatura de Jalisco, Jorge Arana Arana, sea secretario adjunto a la presidencia del CEN de PRI y dirija los 15 procesos electorales de este año.

En la elección de secretario general del tricolor, el sinaloense y ex embajador en Cuba, Heriberto Galindo, desea competir con el ex gobernador hidalguense, Jesús Murillo Karam. Numerosos priístas proponen para ese puesto al ex gobernador Manlio Fabio Beltrones, debido a su experiencia política.

felixfuentes@prodigy.net.mx



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