Miércoles 11 de abril de 2001
En 1990, el lunes 9 de abril, el escritor Mario Vargas Llosa, que había sido sometido a una larga y brutal avalancha de insultos electorales ("que era un criollo blanco y, encima, agnóstico o no creyente") ese día supo que había perdido la "primera vuelta" electoral para presidente del Perú. Ese mismo lunes, con gran talante, pidió que le comunicaran con Alberto Fujimori y le propuso que se vieran.
Con una gran ingenuidad, Mario Vargas Llosa creía que él y Fujimori habían realizado programas complementarios en favor del cambio y, después de los resultados, quería decirle que no iría a una segunda vuelta. Entendía Mario Vargas Llosa que los votos del APRA (el partido fundado por Raúl Haya de la Torre durante su exilio en México en tiempos de Vasconcelos) irían a su contrincante y que era preferible apoyar a Fujimori para que no quedara apresado en el aprismo de Alan García...
Cuando regresó al hotel sorprendió mucho a Fujimori con su posición donde tenía su cuartel general, le esperaba el arzobispo de Lima que le pidió que continuara en la segunda vuelta. Dado que la Iglesia había insistido en que era un agnóstico, un no creyente y otras lindezas por el estilo, se quedó pasmado. Su gente quería, igualmente, que continuara y así, embarcado en una aventura que ya no era la suya, emprendió la dura tarea de la segunda vuelta en la que salió derrotado por Fujimori. Éste, ya un hombre rico, apareció, ante las urnas, como un "chinito pobre", a medida del bronce de la raza. Admira, siempre, que esos modelos de manipulación tengan audiencia. Mario Vargas Llosa abandonó Perú derrotado en la segunda vuelta por Europa. Dejaba atrás el vivero de su importante obra literaria y lazos profundos. Adquiriría, después, la nacionalidad española.
Dice Vargas Llosa que salió del país decidido a no intervenir más en la política del país y decidido a abstenerse de toda crítica al gobierno. Añade: "En la madrugada del 6 de abril de 1992 me despertó una llamada de Lima. Era de Luis Bustamante Belaúnde y de Miguel Alvear...". Le comunicaban que Alberto Fujimori acababa de anunciar por televisión la clausura del Congreso, Poder Judicial, Tribunal Constitucional y la suspensión de la Constitución. El "Chinito", así le llamaban aunque era de origen japonés, se quedaba con el santo y la limosna. Vargas Llosa se quedó estupefacto.
Reelegido, en 1995, fraudulentamente, el último recorrido de Alberto Fujimori hasta su "dimisiónhuida" hacia Japón cuando quería un tercer mandato ilustra una tragedia más, patética y lúdica, para una novela de Vargas Llosa. Esperemos para leerla. Mientras tanto, Perú ha ido a nuevas elecciones y, como en 1990, no ha habido mayoría y deberá irse, por tanto, a una segunda vuelta. Mario Vargas Llosa había regresado a Lima, recientemente, para apoyar la candidatura de Alejandro Toledo, el candidato del movimiento "Perú Posible". Lo extraordinario es que Alan García haya quedado, al menos según los primeros números, detrás de Toledo. Los pueblos sin memoria pagan la desmemoria, infortunadamente, con nuevas crisis.
Alejandro Toledo no es un criollo blanco y Vargas Llosa ha hecho muy bien en apoyar a este descendiente de las altas zonas indígenas que hiciera un doctorado en Economía en Estados Unidos y que está casado con una antropóloga europea... aunque ya, en la campaña, ha sido acusado de tener un retoño no reconocido. En fin, pareciera que no se gana para escándalos.
El dilema consiste en saber si el "Perú Posible" es posible. El país tiene 25 millones de habitantes y 2,440 dólares por habitante y año, es decir, la miseria (sin contar con una redistribución del ingreso trágicamente desigual) y, añádase a ello, el problema del narcotráfico. El 90% de la cocaína mundial se cultiva en Perú, Bolivia y Colombia y a esa variable de economía subterránea y de violencia criminal se vincula pese a las violentas decisiones de Fujimori el terrorismo político y las guerrillas. Una combinación explosiva que coincide, como en toda estructura de pobreza, por un alto crecimiento demográfico: 2% anual. Ello quiere decir que la población peruana, en esas condiciones, puede duplicarse en 37 años en tanto que en España o Italia, para proceder a semejante duplicación ¡se requerían 347 años! La agricultura de la pobreza peruana puede precisarse: un kilogramo de hojas de cocaína lo vende un agricultor (en el cuadro de las mafias, entre 610 dólares y 860 dólares, mientras que un kilogramo de cocaína en polvo, con 65% de pureza, puede ser vendida en las calles de Nueva York a 110 mil dólares) a precios de miseria, pero todavía no existe una agricultura alternativa. En suma, ¿el Perú Posible es posible, Alejandro Toledo?
No olvidemos que varias generaciones de peruanos, desde Mariátegui o Raúl Haya de la Torre, desde González Prada (el que dijera aquello de "Perú es una montaña coronada por un cementerio") o Sebastián Salazar Bondi (el que hiciera famoso su libro "Lima la Horrible"), con los espadones cruzados de generales y oligarcas, de redentores y ejecutores, han intentado esclarecer el futuro. No olvide, Alejandro Toledo, que Salazar Bondy comenzaba su texto con estas palabras: "Lima y los limeños vivimos saturados de pasado". ¿Explican esas palabras el regreso de Alan García inclusive con votos? Fundar el porvenir es una enorme empresa. Salud.
alponte@prodigy.net.mx


