Martes 09 de enero de 2001
Tiene, en el deporte del frontón, más de 30 años... Aunque si se indaga cuándo fue la primera vez que lo hizo, habría que remontarse a mucho tiempo atrás: cuando estudiaba la escuela primaria, con sus inocentes 10 años de edad... ¿Cuántos tiene ahora? El tiempo ha corrido en la palma de su mano, podría afirmarse, pues el pasatiempo se convirtió, de alguna manera, en ?ni modus vivendi?. El juego tal vez no le ha dado de comer, pero sí de cenar y hasta de desayunar porque ha apostado y hasta ha sido manejador de otros jugadores. Se le ve, con frecuencia, en el Deportivo Moctezuma, aunque también anda por otros lares.
¿Cuál será la imagen primera?
Me recuerdo en una canchita abierta. Siempre le eché muchas ganas; siendo yo pequeño, me gustaba jugar con niños más grandes y me les ponía al brinco. Siempre he tenido la característica de buscar hacer daño desde el saque.
¿No le ha pasado que el rival se enoje y le eche pleito?
Es muy raro. Sí pasa que nos disgustamos o algo, pero no al grado de llegar a las manos. En toda mi vida, en esto del frontón, si he visto cinco veces que se pelean han sido muchas.
¿Qué le atrajo del frontón en un país ?pambolero??
Jugué también futbol, de los 11 hasta los 53 años. Me han gustado las dos cosas. Considero que el frontón es más completo, tanto como la natación o el basquetbol. Es un deporte donde todos los músculos entran en función.
¿Ha soñado que juega?
Sí, cómo no. Pasa que se mete uno tanto en el juego que a veces despierta uno a media noche diciendo: ?Debí haber tirado así?, o: ?Debí haber hecho esto?. Incluso uno sueña que está jugando, y se siente como si fuera una realidad.
Soñando, así, ¿nunca ha tirado un manotazo como acto reflejo?
Si ocurre, le doy a mi vieja. Que se despierte con el ojo morado y me reclame; le diría: ?Yo no fui, fue el sueño?.
Le apasiona el frontón.
Definitivamente. Ahora tengo casi cuatro años de venir casi diario, pues estoy jubilado. Juego un promedio de cuarenta partidos semanales.
¿Qué es lo más triste que le ha ocurrido en este ambiente?
La muerte de un compañero. Falleció en un frotoncito particular. Parece que ya había tenido otros problemas de ataques al corazón, y después de jugar le vino uno... Es una cosa muy triste. Otra cosa mala es ver tanto vicio en los deportivos, la droga y todo eso tipo de cosas. Uno quisiera aconsejar a los jóvenes, pero desgraciadamente no te hacen caso. Hacen oídos sordos a lo que tú les digas.
Y un centro deportivo se convierte en otra cosa: centro de muchos vicios.
Más que nada es descuido dentro de los hogares. Aparte de eso, de un tiempo para acá se ha desatado mucho eso de las drogas casi a nivel mundial, y México no se ha quedado atrás... Para mí es descuido de las mamás y los papás. A mí de niño no me dejaban andar en la calle a las diez de la noche; mi mamá me decía: ?Estás aquí a tal hora porque si no te toca rumba?. A veces llegaba a mi casa diez minutos después de la hora que me fijaban, y me daban mis palos. A nosotros nos educaron de una forma muy diferente. Los jefes entonces eran más estrictos, y los jóvenes éramos más calmados que en la actualidad.
Y eso de las drogas lo ha visto en...
En todos los deportivos en los que he estado, y conozco muchos: voy al Calles, al Deportivo Metropolitano en Neza, al Leandro Valle, al Poli, a Iztapaluca...
Pero viene más al Moctezuma, ¿no?
Sí porque me queda de camino a la casa. Vivo cerca de Plaza Aragón. De mi casa al deportivo hago 15 o 20 minutos. Y aquí ya me acoplé, hay buenos camaradas, buen ambiente.
Y buenos rivales.
Hay de todo.
¿Cuál es el rival más duro?
Hay un resto... Ahí está el niño David, que le decimos ?El Chayote?, o ?El Chema?, es muy difícil ganarles a ellos. David tiene mucha clase, y ?El Chema? ni se diga.
¿De qué edad son sus rivales?
Juego con jóvenes de 15 o veintitantos, hasta rivales de mi edad, pero esos casi no me juegan.
No le gusta lo fácil.
No, así no se siente nada, no es ningún mérito. Es como el que juega billar y siempre se agarra un pichón, así no va a aprender más. Pero si juega con los de su categoría o con rivales de más jerarquía, el día que les gana le va a dar más satisfacción. Yo juego por deporte; también juego de apuesta porque uno se acostumbró así, pero como le puedo jugar de a cien pesos le juego de a cinco. La finalidad es el deporte. El chiste es venir a correr, a disfrutar, a quemar la grasa.
¿Qué le ha dejado el frontón?
Es un placer, y es una cosa muy saludable. Como dicen: mente sana en cuerpo sano. Y sirve como un desahogo del estrés que tiene uno en el día. Si tiene un problemita, viniendo a jugar por lo menos se le olvida a uno por un buen rato.
Parece territorio de machos, ¿no se acercan las mujeres?
Casi no. Recuerdo a la hija de un compañero, zurdita ella, que jugaba bien, pero no al nivel de enfrentarse con un hombre... Probablemente donde puedan jugar bien es con raqueta.
Porque con la mano, duele.
Duele cuando se inicia. A uno ya no le duelen las manos porque se acostumbró a pegarle a la pelota. El que empieza a jugar normalmente le pega a la pelota con la mano abierta, y si lo hace así le queda como tamal. Si le pega con el puño, puede jugar 10 o 15 partidos y no pasa nada.
Aún así, quedan hinchadas las manos, ¿no?
No, no. A nosotros ya no se nos hinchan las manos.
¿Qué siente cuando gana?
Es satisfactorio, nada más. Cuando uno le gana a un rival de más categoría, sí es algo especial, se siente gran euforia: como cuando se conquista un título en el futbol. Yo celebro con un grito o algo así, no acostumbro celebrar con bebidas. No es mi estilo.
toledos@aguila.eluniversal.com.mx


