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Una clase media que ahora vive al día

ALBERTO CUENCA [email protected]| El Universal
Domingo 06 de diciembre de 2009
Son profesionistas, burócratas, comerciantes o profesores acostumbrados a adquirir bienes que no necesariamente son parte de la canasta básica. A causa de la crisis económica, reconocen, han tenido que sacrificar proyectos y distracciones

La clase media es una “especie en peligro de extinción”. En ello coinciden empresarios, académicos y ciudadanos que hoy se perciben a sí mismos como ajenos a ese estrato social.

De acuerdo con investigadores mexicanos y de Estados Unidos, la clase media de nuestro país es aquella población que gana entre 6 mil y 60 mil pesos mensuales, que tiene un nivel de estudio de licenciatura o una especialización y que puede adquirir bienes que no necesariamente son parte de la canasta básica.

El Banco Mundial calculó que la crisis económica internacional provocaría que 10 millones de latinoamericanos volverían a ser pobres en 2009. A escala nacional esa proyección se hace cada vez más evidente.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el número de trabajadores mexicanos que ganan entre 4 mil 500 pesos y 7 mil 500 pesos mensuales (tres a cinco salarios mínimos) disminuyó en 874 mil personas entre 2007 y 2008.

En ese periodo cayó en 260 mil el número de trabajadores que ganó más de 7 mil 500 pesos al mes (cinco salarios mínimos). Hasta septiembre pasado, en México había 2.93 millones de personas desempleadas, un millón más que en 2008.

Mas allá de las cifras, pequeños y medianos empresarios, dueños de comercios o profesionistas que trabajan por su cuenta y que encajan en esa clasificación de clase media, dan testimonio de los efectos que la crisis económica ha tenido en su calidad de vida. Invariablemente han sacrificado proyectos de desarrollo personal, familiar y social.

 

 

El pequeño comercio

 

José Guadalupe Caudillo, presidente de la Cámara de Comercio en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope), explica que la combinación de la crisis económica y la contingencia por la epidemia de la influenza A H1N1, que se registró entre abril y mayo pasados, provocaron pérdidas de entre 70% y 100% a ese sector.

Hasta septiembre pasado la recuperación no había sido total, pues las ventas estaban 30% por debajo de lo registrado en el mismo periodo de 2008. A la Canacope están afiliados 30 mil comerciantes y empresarios que abarcan el ramo del comercio, los servicios y el turismo, desde papelerías, farmacias, escuelas, despachos de contadores o abogados y consultorios médicos.

En 90% de los casos, esos negocios son atendidos por integrantes de la propia familia y cuentan con un promedio de hasta dos empleados. Por la crisis, cada establecimiento afiliado a la Canacope ha despedido a un empleado, es decir, 30 mil personas en el último año, informa el presidente del organismo empresarial. Una cualidad del pequeño comercio es su capacidad para cambiar de giro como una estrategia para subsistir, dice Caudillo.

 

El empeño, una opción

 

El presidente de la Canacope advierte que ante los problemas económicos, los dueños de pequeños comercios o empresas suelen recurrir al empeño de vehículos para pagar la nómina de su personal, sobre todo los despachos de contadores o abogados. En esto coincide Gustavo Méndez Tapia, vocero del Nacional Monte de Piedad, quien explica el fenómeno que suele repetirse en esa institución los viernes de quincena.

“Los viernes tenemos arquitectos que nos empeñan un vehículo de la flotilla, porque hay que pagar al trabajador de la construcción; la obra no puede parar y en un tiempo muy reducido obtienen el recurso que necesitan para pagar la nómina”, dice el vocero del Monte de Piedad.

De acuerdo con Méndez Tapia, hasta 93% de quienes acuden a la institución para empeñar una prenda son personas de clase media. En 97% de los casos se empeñan joyas y relojes; el porcentaje restante corresponde a artículos electrodomésticos, línea blanca, vehículos, arte y antigüedades.

El Nacional Monte de Piedad realiza 60 mil 270 operaciones diarias en todo el país y los préstamos promedio por persona son de mil 800 pesos. La institución espera cerrar el año con 22 millones de transacciones, 2 millones más que en 2008.

Pero Gustavo Méndez rechaza que este incremento obedezca a la crisis económica. Dice que el crecimiento se debe al buen posicionamiento de las 152 sucursales que se tienen a nivel nacional.

Además, ese aumento lo atribuye a que desde octubre pasado la institución otorga hasta 25% más de préstamo por piezas hechas de oro, de acuerdo con las características o calidad del metal.

 

¿Qué es la clase media?

 

Hace cuatro años la revista Estudios Sociológicos del Colegio de México publicó en su número 68 un artículo sobre la clase media mexicana, a través del cual se ofrecía una definición de ese estrato.

El sociólogo Dennis Gilbert, autor del documento, definía entonces a la clase media como la población de hogares cuyo jefe o jefa de familia desempeña un trabajo no rutinario, no manual, con ingresos que les permite vivir sin apuros por arriba del promedio popular, pero por debajo de la cúspide de la pirámide nacional.

“Más precisamente, pienso en profesionales independientes y asalariados, gerentes, profesores, técnicos, burócratas, comerciantes y administradores (pero no empleados de oficina de nivel bajo o dependientes de tienda) que obtienen percepciones familiares cuando menos 50% más altas que el ingreso promedio”, explicó el jefe de del Departamento de Sociología del Colegio Hamilton en Clinton, Nueva York. Para armar una definición de clase media, Dennis Gilbert se basó en datos del INEGI, de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) y una encuesta propia que realizó entre 52 familias de clase media de Cuernavaca y el Distrito Federal.

El investigador estableció que la proporción de familias que pueden considerarse de clase media percibe entre 6 mil y 60 mil pesos.

En esta definición coincide Jorge Smeke Zwaiman, director del departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, quien califica a la clase media como aquella que propicia la estabilidad social: “Si no tienes clase media, que sería la amortiguadora entre una pequeña clase alta y una gran clase baja, se genera un panorama social muy complicado y conflictivo”.

Lamenta que por el escenario económico actual, en donde por una parte se aumenta el gasto de las familias y al mismo tiempo disminuyen los ingresos, la tendencia es caer por lo menos un escalón en el estrato social. Como opción, reconoce Smeke, sólo queda la economía informal.

El INEGI reveló que hasta septiembre pasado el sector informal del país le dio empleo a 12.4 millones de personas. En un año, 536 mil personas se sumaron a la economía informal.

 

 



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