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La diaria batalla contra el acoso

Sara Pantoja| El Universal
Lunes 26 de mayo de 2008

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Pocas veces una mujer agradece la voz autoritaria de un policía: “Caballeros, a la parte de atrás por favor”. Mejor aún, cuando el tono sube y ordena: “Los que vengan sentados o dormidos, se paran y se pasan para atrás”.

Es la orden contundente de las autoridades del Metrobús y de la policía capitalina para inhibir el acoso sexual, práctica cotidiana en ese sistema de transporte.

La respuesta fue inmediata: “¡Ay hasta que alguien se atrevió a decirlo!”, exclamó una mujer, que aunque no alcanzó lugar, se sintió más segura, más protegida.

El viernes 23 de mayo, a las 12 del día en la línea 1 del Metrobús en la estación Buenavista, en dirección a Doctor Gálvez. Una uniformada desde afuera indicó: “Caballeros por las puertas de atrás, esta es para mujeres y niños”.

Paradas más adelante, en la glorieta de Insurgentes otra, más robusta, de cabello rubio, raíces negras y exagerado maquillaje, ordenó: “Te sales y te vas para atrás”. Silencio. Un joven de unos 20 años, delgado, la ignoró.

“Te digo que te pases para atrás, si no, no avanza la unidad”, reiteró al momento de hacer una indicación de alto al conductor.

La presión sobre el joven fue reforzada por más de 10 miradas femeninas que demostraban prisa por llegar a sus destinos.

Un chasquido en la boca y pasos arrastrados lo llevaron a regañadientes a la siguiente puerta. El Metrobús arrancó.

La orden es remitir al Juzgado Cívico a todos los varones que no cooperen con las indicaciones, explicó un uniformado regordete con radiotransmisor escandaloso.

El propósito, dijo, es evitar tocamientos, “arrimones” o miradas que “desvisten”. El acoso sexual a las pasajeras. “Hemos tenido constantes quejas y el operativo es permanente, nomás que a veces nos gana la afluencia”, admitió.

Y sí. A la siguiente estación, donde ya no había policías, los primeros en entrar fueron hombres que pasaban de largo la cadena y los letreros arriba y abajo de “Exclusivo mujeres, niños y tercera edad”.

Es la lucha cotidiana en el transporte público de la ciudad de México.



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