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Y ayer, ese parquímetro quedó vacío

Rafael Montes| El Universal
Viernes 23 de septiembre de 2011

Diversos grupos de ciclistas de la capital, así como asociaciones civiles y grupos académicos participan en una jornada de rescate del espacio público, durante el Día Mundial Sin Auto Paola Bernal/ EL UNIVERSAL

Un ejemplo de esta recuperación es la calle Hamburgo, la cual los ciclistas y peateones se apropian poco a poco Paola Bernal/ EL UNIVERSAL

En esta calle, ubicada entre avenida Paseo de la Reforma y Havre, los ciudadanos han empezado a tomar franjas aledañas a las banquetas para colocar pasto, plantas, bancas, espacios de lectura, <i>biciestacionamientos</i> Paola Bernal/ EL UNIVERSAL

Además dibujan sobre el asfalto mensajes a favor del uso de la bicicleta; los peatones y el medio ambiente sano Paola Bernal/ EL UNIVERSAL

Este movimiento argumenta que a los automóviles se les privilegia con 95% del dinero público Paola Bernal/ EL UNIVERSAL

Los autos sólo transportan a 20% de la población; y son los vehículos lo que producen 60% de los gases de efecto invernadero, 80% de ruido y son la principal causa de tráfico, estrés y obesidad, agregaron los ciclistas Paola Bernal/ EL UNIVERSAL

En lugar de permitir estacionar un automóvil en ese pedazo de pavimento, organizaciones ambientalistas, grupos ciclistas y peatones en general colocaron algunos metros de pasto,

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Allí no hubo estrés. Fue un oasis en medio de la jungla de asfalto. No, ayer el parquímetro de la esquina de Hamburgo e Insurgentes, en la colonia Juárez, no recibió monedas. Fue inútil. Y la inutilidad de ese artefacto diseñado para el automóvil, fue el símbolo del Día Mundial sin Auto, que ayer se celebró en todo el planeta y en unas 15 ciudades de la República Mexicana.

En lugar de permitir estacionar un automóvil en ese pedazo de pavimento, organizaciones ambientalistas, grupos ciclistas y peatones en general colocaron algunos metros de pasto, (sí, pasto), bancas de descanso, libros, globos, una mesita de centro y bicicletas, muchas bicicletas.

Allí, como si fuera el jardín trasero de su casa, los ciudadanos se apropiaron del espacio público que cotidianamente es ocupado por un automóvil.

Fue la jornada del Parque(ando), una iniciativa civil que consiste en reverdecer y apropiarse por un día de un espacio que se ha entregado a los vehículos motorizados, para generar la reflexión de cuántos otros usos a favor del peatón y de la sustentabilidad se pueden dar a esos sitios.

Desde las seis de la mañana, los primeros participantes en el Parque(ando) llegaron a ocupar sus posiciones. Ciclistas iban y venían, amigos, estudiantes, compañeros de causa, curiosos y medios de comunicación.

La calle Hamburgo fue un hervidero de gente. Platicaban. Reían. Bebían café. Leían. Se echaban en el pasto. Otros, se dedicaron a dibujar con gises, en un carril completo, frases y mensajes a favor de la bicicleta, de ciudades más amables, de urbes sin coches. Pero no todo fue fiesta. Justo en el día simbólico, murieron arrollados dos peatones y un ciclista. Son las consecuencias de una ciudad hecha sólo para coches.



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