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Fuente en la Roma, sede del festejo para españoles

Rafel Montes| El Universal
Jueves 08 de julio de 2010
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Video En la embajada de Alemania, la euforia se volvi tristeza.
Desilusión y tristeza se respiró en la sede diplomática de Alemania en México, los aficionados se mostraron sorprendidos por la derrota


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Incansables, los aficionados de la Furia Roja invadieron la glorieta de la plaza Villa de Madrid, en la colonia Roma, para festejar el triunfo de la selección española ante un equipo alemán que quedó fuera de la competencia mundialista.

Tan pronto como terminó el último partido de semifinales, niños, jóvenes, adultos y ancianos de la comunidad española residente en México empezaron a llegar a la glorieta de Cibeles.

Poco a poco el sitio emblemático de los madrileños en el DF se fue pintando de rojo y amarillo. Los españoles, nativos o descendientes, llegaban en coches al ritmo del tu, tu, tuuuu, en pareja o en pequeños grupos. Todos al grito de “¡Viva España, Viva España!”.

Quizá fue el alarido que tanto repitieron los españoles, aquél que cantaban a todo pulmón: “¡Alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual!”, el que hizo que los policías que resguardaban el monumento se pasearan entre los presentes para decomisar cerveza o botellas de vino tinto.

Quienes cargaban con sus ánforas de cuero huían entre la multitud para que no les arrebataran su tradicional recipiente. La muchedumbre, que paulatinamente llegó a unos 300 individuos, no se cansó de gritar.

“¡España, España!”, gritaban, y al ritmo de los panderos y gaitas los aplausos sonaban. Luego, cantaban: “¡soy español, español, españoool!”.

Eso eran, inconfundibles, con ojos claros, piel blanca, barbados y un acento característico en la voz que se evidenciaba cuando unos con otros se saludaban con un abrazo y se decían “¡Caramba, hombre”!, con un tono ronco y carrasposo.

No fue el Ángel de la Independencia, pero los españoles, al son de sus tambores y todos con playera de su selección de futbol corrían alrededor de la fuente. “¡Vuelta, vuelta, vuelta a la Cibeles!”

Todavía no se ganan la Copa, pero su fiesta en la glorieta de la calle de Oaxaca parecía lo contrario.

De pronto, un camioncito escolar pintado de rojo y habilitado como Turibús llegó a dar la vuelta olímpica con un montón de españoles en el techo ondeando su bandera.

La tenue lluvia que cayó por ahí de las cinco de la tarde no los ahuyentó. La Fuente de la Cibeles es una réplica de la existente en la esquina de la calle de Alcalá y el paseo de la Castellana, allá en Madrid, la capital española.

Y aquí en México se convirtió ayer en el epicentro del festejo español, mientras los granaderos evitaban que aquella escena ocurrida cuando España ganó la Eurocopa se repitiera. No, esta vez los aficionados no se metieron a festejar a las aguas de la fuente.



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