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McLuhan, indispensable y complejo

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Lunes 25 de julio de 2011 Octavio Islas | El Universal
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El pasado jueves 21 de julio de 2011 celebramos 100 años del natalicio de Herbert Marshall McLuhan, quien nació el 21 de julio de 1911, en Edmonton, Canadá, y murió el 31 de diciembre de 1980, en Toronto.

A pesar de los furiosos cuestionamientos de sus detractores -los cuales se prolongan hasta nuestros días-, Marshall McLuhan hoy es mundialmente reconocido como uno de los pensadores más importantes y emblemáticos del siglo XX. Un total de nueve universidades le concedieron doctorados honoris causa.

En 1962, después de la publicación del libro The Gutenberg Galaxy: the making of tipographic man, publicado por la University of Toronto Quarterly, Raymond Williams afirmó que McLuhan era uno de los pocos hombres que efectivamente podrían contribuir al desarrollo de la teoría de la comunicación. No se equivocó.

McLuhan anticipó el tránsito a la "aldea global", afirmó que el medio es el mensaje, explicó la importancia de los ambientes mediáticos, propuso la teoría de la invisibilidad-visibilidad de los mismos, introdujo una aguda tétrada destinada a la comprensión de los cambios culturales generados por los medios y las tecnologías, destacó que éstas admiten ser consideradas como prolongaciones de nuestro cuerpo y nuestros sentidos, y que es posible distinguir entre medios calientes y fríos.

No obstante, McLuhan, hombre sumamente religioso y de agudo humor, categóricamente rechazaba el título de "experto". El prefería ser llamado "explorador".

En 1964, después de haber sido publicado Understanding media: the extensions of man, que lo convirtió en celebridad y moda, Tom Wolfe afirmó que McLuhan tendría que ser reconocido como el pensador más grande en la historia, después de Newton, Darwin, Einstein y Pavlov.

De la primera edición del referido libro fueron vendidos más de 150 mil ejemplares. Understanding media: the extensions of man admite ser considerado como la inspiración seminal de su principal escuela teórica: la "Ecología de los Medios". El libro ha sido traducido a más de 20 idiomas.

En la agitada década de 1960 -era de sueños y pronunciamientos, tiempo de radicales críticas y generosas utopías-, McLuhan fue considerado celebridad y disidente, fue calificado como charlatán y reconocido como genio. Influyentes sociólogos, como Robert King Merton, calificaron las tesis de McLuhan como absurdas. En cambio, destacados discípulos como Neil Postman recuperaron el legado teórico de McLuhan para afirmar una escuela de pensamiento. McLuhan definitivamente no fue convencional.

En la década de 1970 McLuhan entró en el olvido. En sus últimos años de vida, la cruel enfermedad que padeció le impidió comunicarse. Poco después de su muerte, la Universidad de Toronto se apresuró a cerrar el Center for Culture and Technology, que dirigió McLuhan desde el 24 de octubre de 1963 hasta el día de su muerte.

En años recientes, las comunidades sensibles de Internet han convertido a Marshall McLuhan en referencia obligada, partiendo, quizá, de una elemental consideración: no hay nada más práctico que una buena teoría. La revista Wired, por ejemplo, lo convirtió en su "santo patrón". En el libro Business @ the speed of thought (1999), Bill Gates recuperó el concepto de exteriorización del sistema nervioso central para indicar que Internet, extranet e intranet son el sistema nervioso digital de las organizaciones. Robert Logan afirmó que McLuhan fue Internet en la década de 1960: "Hombre, él entendió Internet. Él fue Internet en la década de 1960. Finalmente, el mundo se puso a su altura".

Es necesario comprender el pensamiento de Marshall McLuhan -complejo y holístico- más allá de las fronteras teórico-conceptuales de las ciencias de la comunicación. En los próximos años será indispensable reubicar sus tesis en la perspectiva de la ingeniería social posible, en la cual el papel de los medios y las tecnologías, por supuesto es fundamental.



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