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Detectará transgénicos programa de alimentos de UNAM

La licitación le fue otorgada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios
Lunes 17 de septiembre de 2007 Redacción EL UNIVERSAL.com.mx | El Universal14:45

El Programa Universitario de Alimentos (PUAL) de la UNAM ganó la licitación para detectar productos transgénicos, la cual le fue otorgada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), se informó en un comunicado.  

Está contratado mediante el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el cual manejará los fondos, precisó Amanda Gálvez Mariscal, coordinadora de dicho Programa.

 El sector Salud proveerá al PUAL de muestras de maíz de importación tomadas de barcos graneleros y vagones de tren provenientes de Estados Unidos, principalmente.

 “Nuestra labor primordial consiste en diseñar los análisis moleculares para reconocer los productos transgénicos que potencialmente estarían mezclados en tales cargamentos; y determinar qué pruebas podría implantar el sector Salud para un sistema de verificación en sus laboratorios ubicados en el estado de Veracruz”, explicó Gálvez.

 Esto es en respuesta a la preocupación en México sobre la importación de maíz transgénico, debido a que no se sabe con exactitud cuáles pueden ser sus repercusiones en el ambiente y en la salud de la gente.

 Por ello resulta conveniente detectar cuantitativamente este tipo de maíz, ya que México es el centro de origen y diversificación del cultivo, y si los granos de importación se usan como semillas, hay muchas probabilidades de que los transgenes se dispersen y se introduzcan en las variedades criollas.

 El Programa Universitario de Alimentos, con el apoyo de los departamentos de Alimentos y Biotecnología, y de Bioquímica de la Facultad de Química de esta casa de estudios, es hoy una de las entidades responsables de realizar esta tarea para el sector Salud.

 Un equipo integrado por miembros de los departamentos de Alimentos y Biotecnología, y de Bioquímica de la Facultad de Química –encabezado por Javier Plasencia de la Parra y Maricarmen Quirasco Baruch– tiene la capacidad de sustentar, por medio de pruebas experimentales, lo anterior. Por ello asesora, con la coordinación del PUAL, al sector Salud.

 Ahora bien, la gente se pregunta si todos los productos transgénicos son malos. La universitaria contestó: “No se puede generalizar: si hablamos de un algodón resistente a las plagas y al complejo bellotero, entonces sin duda es bueno, porque su cultivo en México ha evitado la utilización de una enorme cantidad de insecticidas químicos que contaminan el ambiente y afectan a las personas.

 “Pero si hablamos de variedades de maíz como las que se usan en Estados Unidos a manera de reactores biológicos para producir proteínas experimentales o plásticos biodegradables, aceites lubricantes, vacunas y otras sustancias que no son comestibles, entonces para nosotros, los mexicanos, resultan dañinas.  “No es posible contener el polen al ciento por ciento o controlar todos y cada uno de los granos provenientes de esas plantas. Con este tipo de biorreactores existe la posibilidad de que se presente flujo génico, es decir, que haya un escape de transgenes y que éstos se introduzcan en las variedades para consumo humano. Esto sí sería inaceptable y poco ético, pues aquéllas perderían su calidad como alimento y se convertirían en algo peligroso para la salud”.

 

 “El problema más grave es que cualquiera de nuestras plantas se puede cruzar con cualquier variedad de maíz transgénico comercial que se sembrara; y que las variedades de maíz transgénico disponibles actualmente en el mercado no atienden las verdaderas necesidades de protección contra plagas que se requieren en México, porque es también megadiverso en insectos y plagas. Así, desde mi punto de vista, la siembra de maíz transgénico no deberá realizarse hasta que se evalúe la bioseguridad ambiental (la seguridad de los cultivos transgénicos) y se comparen los riesgos de flujo génico con los beneficios que aportaría el cultivo de dicho maíz”, concluyó Gálvez Mariscal.

 

 

cc



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