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Caninoterapia contra depresión y adicciones

Estimula las capacidades de personas con parálisis cerebral, Alzheimer, o de la tercera edad, y favorece el aprendizaje y la autoestima
Lunes 16 de julio de 2007 Sara Pantoja | El Universal15:56

Además de ser el “mejor amigo del hombre”, el perro también puede convertirse en un terapeuta para niños con capacidades diferentes, adultos de la tercera edad, deprimidos y adolescentes con problemas de adicciones.

A través de sus caricias, alegría, fidelidad y sensibilidad, los caninos entrenados pueden estimular las capacidades de personas con retraso mental, trastornos del desarrollo, parálisis cerebral, hiperactividad, el síndrome Alzheimer y el de Down, además de que favorecen el aprendizaje, los hábitos de estudio y trabajo, la autoestima y el trabajo en equipo.

No tan conocida en la ciudad de México, la caninoterapia es una técnica basada en el contacto con perros entrenados, explicó José Luis Alarcón, médico veterinario y encargado de guiar estas terapias en la Unidad de Control Canino de la delegación Magdalena Contreras, ubicado en la avenida San Jerónimo sin número, pasando la desviación de Rancho Pachita.

Ahí laboran cuatro “terapeutas”: Sil, Aston, Cumbias y Rumbas. Se trata de una doberman de 10 años de edad, un beagle de dos, y dos cachorras labradores de ocho meses que “dan su vida por los niños”.

Las dos primeras dieron su terapia a Mariana Martínez, de 12 años de edad, habitante de la colonia La Malinche, que padece déficit de atención, de lenguaje, aprendizaje y crecimiento.

“No, no quiere”, decía. “A ver, hágalo usted”, repetía Mariana al doctor cuando los canes no la obedecían y ella se desesperaba.

Pero el “no seas flojo, échate” que casi rogaba al perro empujándolo del cuello, se convirtió en una gran sonrisa cuando Mariana tomó la cuerda con los dos dedos de la mano izquierda, la llevó abajo, dio la orden: down y logró que Sil se echara de inmediato. El premio fue una caricia y un lenguetazo del can.

Pero antes, tuvo que respirar profundo, armarse de paciencia, diferenciar la mano izquierda de la derecha, escuchar y repetir la orden al perro, acariciarlo y “¡école!”, dijo.

Según Flor Aguirre, madre de Mariana, su hija está entusiasmada con el contacto con los perros, se muestra más animada y repasa las indicaciones de la terapia, ansiosa de regresar.

De acuerdo con José Luis Alarcón, la caninoterapia es una técnica alternativa a los tratamientos médicos que ayuda a los pacientes a mejorar hasta en 25% sus capacidades en general, ofreciéndoles un mejor nivel de vida. Aunque aclara: “El perro no cura al paciente, pero sí le ayuda a desarrollar sus capacidades”.

Su interés por esta terapia surgió de la frustración por no hallar alternativas adecuadas para su hijo que fue candidato a sufrir parálisis cerebral.

La caninoterapia también es para adultos mayores y jóvenes con problemas de adicción, cuyas sesiones cuestan 10 pesos y duran alrededor de una hora.

Las personas mayores de 60 años aprenden a entrenar a los perros y a veces, a los suyos propios. Así, estimulan su actividad física y mental y salen del relego, depresión o abandono en que pudieran encontrarse.

Además, se les integra en grupos de adopción y donación canina y en los programas delegacionales para difundir el cuidado y responsabilidad al tener mascotas.

Para los jóvenes con adicciones, la caninoterapia “los enseña a dar y recibir cariño mediante el contacto con el perro, ya que su adicción suele darse por problemas de integración familiar donde nunca se les muestra cariño”, explicó Alarcón.

También les ofrece una oportunidad de empleo al aprender lo básico de entrenar a un perro, así como su cuidado especial para exposiciones.

“Les resanamos el sentido de la obligación. Estos jóvenes suelen tener un gran problema con la responsabilidad y cuidando a los perros se hacen responsables”, agregó.

Los requisitos para estos pacientes son pertenecer a un grupo de la tercera edad de la delegación o estar bajo tratamiento específico contra adicciones.

A los participantes de ambos grupos se les da un reconocimiento. “Esta gente necesita que alguien les dé las gracias por algo, tenerlos en activo y aprovechar su potencial que está ocioso. Nosotros vamos a canalizar su problema de inactividad o adicción a una forma productiva”.



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