Mal de Parkinson gana la batalla
El 10 de octubre de 1986, René Drucker e Ignacio Madrazo realizaron el primer trasplante de células suprarrenales en el cerebro para contrarrestar el Parkinson. Empero, hoy Drucker admite que la técnica no funciona en todos los pacientes ni quita el malEl 10 de octubre de 1986, René Drucker e Ignacio Madrazo realizaron el primer trasplante de células suprarrenales en el cerebro para contrarrestar el Parkinson; la noticia dio esperanzas al mundo. Empero, hoy Drucker admite que la técnica que inauguró hace dos décadas no funciona en todos los pacientes ni quita el mal.
?No es la manera de contener el problema?, reconoce en entrevista sobre la conmemoración hoy del Día Mundial del Parkinson.
El doctor René Drucker Colín hace dos décadas -junto con su colega Ignacio Madrazo- dio esperanzas a millones de personas en el mundo con mal de Parkinson; hoy admite que esta enfermedad es un problema no resuelto y que la técnica que inauguró en 1986, al trasplantar células suprarrenales en el cerebro para controlar sus efectos, no funciona en todos los pacientes ni tampoco quita la enfermedad.
"No es la manera de contener el problema, además que las células ideales para trasplantar no se han encontrado", reconoce ahora Drucker, coordinador de Investigación Científica de la UNAM, en entrevista a propósito de la conmemoración hoy del Día Mundial del Parkinson.
No obstante, revela que en la UNAM se investiga en torno al uso de células troncales adultas para combatir la enfermedad, pero aclara: "Aún faltan muchos años para ver los resultados".
El 10 de octubre de 1986, Drucker y Madrazo realizaron en el Centro Médico La Raza el primer trasplante de células suprarrenales en el cerebro para controlar los efectos del mal de Parkinson; la noticia se difundió en la edición del 2 de abril de 1987 en The New England Journal of Medicine. Incluso personalidades como el boxeador Mohammed Alí, quien desarrolló la enfermedad, se interesó en el tratamiento.
Otros de los personajes famosos víctimas de este mal son el actor Michael J. Fox, quien incluso impulsa una fundación para enfrentar la enfermedad y el Papa Juan Pablo II.
Desde su experiencia, explica Drucker, adscrito al Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, el problema con los pacientes del Parkinson es que sólo tienen paliativos, ya sea farmacológicos o quirúrgicos.
En el primer caso, los medicamentos tienen una efectividad de determinado tiempo y después dejan de surtir efecto, mientras que en el segundo, los quirúrgicos no funcionan en todos los pacientes.
Por ello, sostiene, el Parkinson es un problema no resuelto.
En México ni siquiera hay cifras oficiales precisas sobre su incidencia en la población. En 2001, en el Programa Nacional de Salud Mental se estimaba que en el país había alrededor de 400 mil personas mayores de 65 años con la enfermedad. Desde entonces, las autoridades de salud han reconocido que el Parkinson aumenta porque no se cuenta con la capacidad suficientemente instalada en el primer y segundo niveles de atención para brindar un diagnóstico oportuno y tratamiento correcto. El domingo pasado, en un comunicado, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco de la Secretaría de Salud señaló que 50 de cada 100 mil mexicanos pueden padecer la enfermedad que derrotó a uno de los más grandes boxeadores de la historia.
En el mundo, el Parkinson ocupa el tercer lugar en casos dentro de los padecimientos neurológicos; se calcula que 25 millones de personas lo sufren. Suele comenzar entre los 50 y 60 años, aunque existe un número reducido de casos que se desarrollan antes de los 40 años y se les llama Parkinson juvenil.
Aún no hay cura para el Parkinson, recuerda Drucker; hay muchas investigaciones, pero ninguna ha logrado encontrar las causas que lo provocan, agrega.



