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Vuela alto el Politécnico

Nurit Martínez Carballo | El Universal
Miércoles 13 de agosto de 2008
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Video: Y el Dios del Viento tom formas de avin.

Estudiantes ganan premio con ‘Ehécatl’, un avión controlado a distancia y que ya es usado en tareas de seguridad nacional

nurit.martinez@eluniversal.com.mx

El dios del viento tomó forma de avión y lo hizo a través de las manos de ingenieros del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quienes por su elaboración obtuvieron el premio Leonardo Da Vinci, entregado por la revista especializada en temas de aeronáutica Interlíneas.

Este avión, de 3.4 metros de extensión, 55 kilogramos de peso y elaborado principalmente con fibra de vidrio, es utilizado para el cuidado de instalaciones estratégicas, ductos y refinerías de Pemex, así como de la industria eléctrica en México.

La Secretaría de Seguridad Pública ya lo usa en el combate al narcotráfico, pues detecta transporte y siembra de drogas. Además, monitorea zonas fronterizas y desastres naturales, debido a que está equipado con sensores térmicos, cámara electroóptica y de alta resolución que le permite hacer detecciones por medio de imágenes de cambio de temperatura.

En las costas mexicanas, El dios del viento es utilizado en la búsqueda y rescate de pescadores perdidos en el mar; o bien, en la supervisión de carreteras de tránsito conflictivo.

La autonomía de vuelo que desarrollaron los ingenieros politécnicos le permite hacer recorridos de día o de noche durante ocho horas, a una altura de 15 mil pies y a una velocidad de entre 80 y 120 kilómetros.

El avión, denominado Ehécatl, palabra de origen náhuatl que significa El dios del viento, fue construido para la empresa Hydra Technologies.

El reconocimiento al que se hicieron acreedores estudiantes e investigadores de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), unidad Ticomán, fue por las contribuciones realizadas al sector aeronáutico.

El galardón también reconoce la labor de los jóvenes en la elaboración del E1 Gavilán, que pesa 5 kilogramos y mide sólo metro y medio de extensión. Con dos horas de autonomía en el vuelo, permite que sea empleado en operativos antisecuestro y para la vigilancia de inmuebles utilizados para el resguardo de personas privadas de su libertad.

Sirve para el monitoreo de multitudes durante eventos deportivos en estadios, o de manifestaciones y marchas en la ciudad de México.

Este avión, que utiliza baterías y viaja a altitudes reducidas, también es empleado para el monitoreo de inundaciones y derramas de químicos sobre ríos.

El jurado que otorgó el premio —integrado por especialistas y destacados representantes de la industria aeronáutica—, evaluó las aportaciones que en materia de ingeniería realizaron los estudiantes de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, unidad Ticomán, al desarrollar estos aviones que son controlados desde tierra.

 

 



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