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Cicatrices en los pulmones

El Universal
Jueves 11 de junio de 2009
Una fibrosis pulmonar puede ser irreversible y mortal. La más agresiva es la idiopática, para la cual aún no hay cura

Una fibrosis pulmonar, cuyo resultado final es la aparición de cicatrices en los pulmones, acompaña a cada una de las enfermedades conocidas como fibrosantes pulmonares, las cuales afectan a personas de todas las edades (hay, además, enfermedades fibrosantes del hígado, los riñones y la piel, entre otras).

Algunas enfermedades reumáticas, como la esclerodermia, el lupus y la artritis reumatoide, atacan también los pulmones con una gran inflamación y desembocan en una fibrosis pulmonar.

 

“La neumonitis por hipersensibilidad, causada por la exposición a partículas orgánicas (en especial proteínas) de aves tales como canarios, loritos australianos, palomas y pichones, puede ocasionar a la larga una fibrosis pulmonar temprana”, dice Moisés Selman Lama, director de investigación en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) y profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM.

 

Si son descubiertas a tiempo, las enfermedades fibrosantes pueden ser tratadas e incluso curadas. El problema es que sus síntomas no son muy específicos y pueden confundirse con los de otros padecimientos.

 

De esta manera, se corre el riesgo de que muchos pacientes (niños o adultos) reciban un tratamiento contra una bronquitis o alguna otra infección, cuando en realidad ya han empezado a desarrollar una fibrosis pulmonar.

 

La fibrosis pulmonar idiopática (FPI) es la más agresiva de todas

 

“Cuando una persona tiene una fibrosis pulmonar de causa conocida (por exposición a partículas orgánicas de aves, por ejemplo) y llega a un hospital, siempre hay medidas para estabilizarla, incluso para curarla y prolongar su vida señala Selman Lama. Pero cuando en principio no se conoce la causa de una fibrosis pulmonar, lo que todos los médicos deseamos es que no sea idiopática, porque entonces no tenemos nada qué hacer.”

 

La fibrosis pulmonar idiopática (FPI) es la más agresiva de todas las fibrosis pulmonares (idiopática significa “de causa desconocida”). Más peligrosa que muchos cánceres, está asociada al envejecimiento (aparece por lo general a partir de los 50 años de edad); es progresiva, irreversible, incapacitante y mortal.

 

Desde el momento en que es diagnosticada, alrededor de la mitad de los enfermos fallece en los primeros tres años. Aunque no se sabe qué la ocasiona, en México se presenta con más frecuencia entre los diabéticos.

 

“En la actualidad se trabaja en el desarrollo de un tratamiento eficaz contra la FPI, para lo cual se llevan a cabo estudios clínicos en muchos centros hospitalarios de todo el mundo, pero hasta ahora todos los resultados han sido un fracaso”, apunta Selman Lama.

 

Existe una opción para las personas que padecen FPI: someterse a un trasplante pulmonar que, si bien no es la panacea, al menos ofrece una posibilidad de sobrevida a algunos pacientes.

 

“El problema es que en México no se realizan, de manera sistemática, trasplantes pulmonares. Así, en teoría, todos los enfermos tendrían que irse a Estados Unidos, donde sí los practican. Pero muy pocos pueden pagar uno”, afirma el investigador universitario.

 

Todas las fibrosis pulmonares pueden causar lesiones irreversibles y ser mortales, pero algunas pueden ser estabilizadas, gracias a lo cual los pacienten llegan a vivir más tiempo. Como ya se dijo, la idiopática ataca sobre todo a partir de los 50 años de edad; las demás pueden atacar a cualquier edad, dependiendo de la enfermedad fibrosante que las desate.

 

Disneas

Una persona que lleva una vida sedentaria, que no hace ejercicio, puede agotarse y sentir que le falta aire cuando sube unas escaleras, pero luego de llegar a su destino se recuperará pronto, sin ningún problema.

 

“En cambio, en una persona con una fibrosis pulmonar, la sensación de falta de aire (disnea) por algún esfuerzo progresa. Esta progresión puede ser muy lenta pero perceptible, y va acompañada de una tos muy persistente. La persona observará que lo que antes no la agotaba ahora sí la agota, y que esto es cada día más evidente, sobre todo porque ocurre progresivamente con esfuerzos cada día menores. A esto se le llama disnea del esfuerzo progresivo y es una señal de alguna de las enfermedades que desembocan en una fibrosis pulmonar”, dice Selman Lama.

 

Cuando una fibrosis pulmonar está muy avanzada, el paciente necesita “jalar” aire, incluso si está sentado, porque siente que se ahoga. A esto se le llama disnea del reposo.

 

Si una persona presenta tos persistente y falta de aire, debe consultar a un neumólogo, no a un médico general. Si es fumadora, quizá no tenga fibrosis pulmonar, sino otra cosa, como bronquitis crónica... De todos modos, debe consultar a un neumólogo que sea capaz de diferenciar entre una enfermedad benigna, larga, tratable, y una fibrosis pulmonar, que puede ser muy agresiva.

 

“Un buen neumólogo manda hacer pruebas funcionales respiratorias, una prueba de esfuerzo, espinometrías y una tomografía. Con unas buenas pruebas funcionales y una buena tomografía puede dar un diagnóstico acertado. Hay casos, sin embargo, en que es necesario realizar una biopsia pulmonar y examinarla al microscopio.”

 

Lo importante es detectar a tiempo la presencia de disnea del esfuerzo progresivo, aunque a la gente con una vida sedentaria y con cierta obesidad puede resultarle difícil distinguir si le falta aire por su obesidad o porque está incubando una enfermedad pulmonar.

 

“Cualquier persona en esa condición debe consultar a un neumólogo porque, entre más temprano se diagnostiquen, todas las fibrosis pulmonares, a excepción de la idiopática, son más fáciles de curar o controlar”, declara el investigador universitario.

 

Cabe apuntar que cada año se reciben en el INER alrededor de 300 nuevos pacientes con alguna fibrosis pulmonar (de ellos, unos 50 son de fibrosis pulmonar idiopática) y que el equipo de colaboradores de Selman Lama es considerado uno de los cinco grupos dedicados al estudio de las fibrosis pulmonares más importantes del mundo de ahí que los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos respalden su hipótesis sobre el origen de la FPI (ver notas adjuntas); de hecho, cuando un investigador solicita a dichos institutos financiamiento para llevar a cabo una investigación sobre ese mal, debe trabajar con la mencionada hipótesis y desechar la que apunta a un proceso inflamatorio.

 

 

Por otra parte, en noviembre de 2007, Selman Lama obtuvo el Premio Scopus por las citas que han acumulado sus trabajos en los últimos 10 años; y en marzo de este año, el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el área de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales. (Leonardo Huerta Mendoza).

 

 



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