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‘Plaga’ canina invade ciudades

Carolina Rocha Menocal /Perspectiva 13| El Universal
Domingo 20 de julio de 2008
Siempre hay un propietario que los defiende de las redadas, pero luego los abandona

sociedad@eluniversal.com.mx

La escena parece sacada del guión de una película. Un niño de camisa verde, sin pantalones, llora desesperado: “¡Déjenlos, déjenlos!”.

No mide más de 50 centímetros, pero enfila hacia el hombre de overol café claro y lo toma de las solapas. Su madre trata de detenerlo, pero no puede. Está prácticamente colgado a él. Exige con puños y lágrimas que liberen a su perro.

¿Qué hacía en la calle? Es lo de menos. El encargado de protección canina de Iztapalapa se rinde confundido. “¿Cuál es tu perro?... ya no llores”.

Y así, sale de la camioneta blanca uno de los 10 canes que esa mañana cayeron víctimas de una de las tantas redadas que se llevan a cabo en Iztapalapa.

“¡Gracias señor, gracias!”, exclama sobrecogido el niño.

Y tan intempestivamente como se le fue a los golpes, lo abraza. Final feliz.

Aunque parezca contradictorio, resulta que en esa, como en otras demarcaciones de la ciudad, no hay perros callejeros.

Viven en plena calle. Duermen a la intemperie. Pero a la hora de la hora, siempre surge un propietario.

La sobrepoblación canina en la zona metropolitana es un problema de salud pública. “Son más de 5 millones de callejeros tan sólo en el DF”, de acuerdo con el vocero de la Federación Canófila de México. En promedio se tiene al menos un perro por cada seis habitantes en el país.

Y si ellos son el mejor amigo del hombre, pareciera que el hombre es su peor enemigo. “Cuando se enferman, crecen y dejan de ser un atractivo para convertirse en inversión, entonces la gente los bota a la calle, se olvida de ellos”, indica Cuauhtémoc Camacho, coordinador de Salud Pública de Iztapala.

En el centro canino de la delegación se capturan cerca de 25 mil perros al año en redadas y se sacrifican dos terceras partes de ellos. Porque a pesar de la resistencia de la gente en la calle, una vez capturados, ya nadie los reclama en la perrera.

“Los dueños no se preocupan por ellos y los perros se reproducen libremente”, insiste el veterinario de Iztapalapa. Por cada perra que ande libre y sin esterilizar surge una camada de seis o siete perros al menos dos veces por año. No están vacunados. No son esterilizados. Nadie los cuida.

“Los perros de la calle tienen hectoparásitos, pulgas, garrapatas y piojos. Pero es más grave lo que pasa con los 5 ó 6 millones de perros que defecan en la calle. Todo se pulveriza y es lo que respiramos. Ahí hay una fuente de enfermedades gastrointestinales, respiratorias y de la piel”, señala Osvaldo Alfaro Rivero, de la Federación Canófila.

Sobrepoblación canina

Si uno recorre las colonias de Ecatepec, se avista en un sillón de terciopelo viejo, al pie de la carretera, al Manchas, el Pancho y la Trole. Tienen cama, pero no casa. En la zona alta del municipio, se observa a siete perros que duermen en el pasto, entre las casas y una escuela. A 200 metros hay una charola de desperdicios. Los vecinos dejan lo que pueden y los canes se alimentan.

Las 16 delegaciones y los principales municipios del estado de México intentan hacerle frente al problema por medio de esterilizaciones, campañas de vacunación y redadas. Pero son pocos los resultados. En México estamos a años luz de una cultura canina adecuada.



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