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Obama defiende la reforma sanitaria

J. Jaime Hernández Corresponsal| El Universal
Jueves 10 de septiembre de 2009
Obama defiende la reforma sanitaria

OBAMA. El presidente de EU busca competir con la iniciativa privada. (Foto: Jason Reed / EL UNIVERSAL )

Recibe abucheos al negar que beneficiará a indocumentados

WASHINGTON.— Tal y como se esperaba, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acometió ayer una encendida defensa en favor de una reforma sanitaria, pero sin rasgarse las vestiduras a favor de la opción pública que defendió durante su campaña para no malograr la oportunidad histórica de un acuerdo bipartidista que busca garantizar un sistema de salud accesible para todos los ciudadanos y terminar con los abusos de las compañías aseguradoras.

En un mensaje de casi una hora ante el pleno del Congreso, Obama hizo alarde de su elocuencia para tender puentes a la negociación, pero también para advertir que su gobierno no piensa tolerar más tácticas dilatorias, ni campañas de miedo y mentiras que han lanzado las compañías aseguradoras (de la mano de los republicanos), para torpedear el proyecto de reforma que puede definir su Presidencia.

Un insólito abucheo en una referencia a los inmigrantes ilegales rompió las habituales salvas de aplausos en la intervención del presidente de EU. Obama había completado la primera parte de su discurso, en la que expuso las líneas maestras de la reforma, y procedía a refutar lo que consideraba “mentiras” divulgadas en torno a la medida.

Así, el presidente aseguró que “hay quienes afirman que nuestro esfuerzo de reforma asegurará a los inmigrantes ilegales. Esto, también, es falso. Las reformas que propongo no se aplicarán a quienes se encuentran aquí ilegalmente”. En ese momento, el congresista republicano por Carolina del Sur Joe Wilson gritó “¡Usted miente!”.

Desconcertado por un instante, el presidente estadounidense interrumpió su discurso un momento antes de proseguir, mientras en la balconada de la Cámara de Representantes la primera dama, Michelle Obama, movía la cabeza de un lado para otro en señal de reprobación.

“No perderé el tiempo con aquellos que han calculado que les conviene más políticamente dejar morir este plan que mejorarlo”, advirtió Obama en una sesión dominada por la expectación y por los abucheos aislados de los republicanos que lo han acusado de nazi y de buscar la expropiación “socialista” de los servicios de salud.

“Se ha acabado el momento de las riñas y del politiqueo. Ha llegado el momento de actuar para cumplir con una obligación moral”, les dijo Obama al insistir en que la reforma sanitaria será una realidad durante su mandato para regular de una vez por todas una actividad que supone la sexta parte de la economía.

“No soy el primer presidente en hacer suya esta causa, pero sí estoy decidido a ser el último”, remató Obama mientras se esforzaba en demostrar que no ha perdido la iniciativa ni la paciencia, a pesar de las frustrantes negociaciones con el Partido Republicano que ayer mismo respondía al mandatario con un vago pronunciamiento.

Actualmente, los legisladores manejan hasta cinco borradores distintos de proyectos de la ley que Obama considera vital para dar cobertura a los aproximadamente 47 millones de estadounidenses que carecen de seguro médico. A pesar de ser una nación que gasta una y media veces más en atención médica por persona que en cualquier país, las expectativas de vida en Estados Unidos son inferiores a la mayoría de las naciones más industrializadas como Japón, Francia, Alemania y el Reino Unido o de países en vías de desarrollo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con encuestas que ayer le concedían un menguante 48% de apoyo a favor de su reforma sanitaria, el presidente defendió de nuevo la opción pública de seguro médico evocando la memoria del senador Ted Kennedy.

Tres objetivos básicos

“El plan que estoy contemplando tendrá que cumplir con tres objetivos básicos: tendrá que proveer mayor seguridad y estabilidad a quienes ya tienen un seguro. Tendrá que garantizar un seguro a quien no lo tiene y deberá frenar los costos de los seguros médicos para nuestras familias, nuestros negocios y para el gobierno”, aseguró.

“Bajo este plan —prosiguió—, será ilegal que las compañías aseguradoras sigan negando cobertura alegando condiciones preexistentes”, una referencia al drama personal que el propio Obama vivió en el seno de su familia, cuando la compañía aseguradora se negó a cubrir los gastos médicos de su madre que fue diagnosticada con cáncer.

“Tan pronto como firme esta ley, las compañías aseguradoras ya no podrán abandonar a su suerte a nadie que caiga enfermo”, dijo el mandatario.

A pesar de que el presidente no quiso entrar en el terreno del ultimátum, el senador demócrata Max Baucus, presidente del Comité de Finanzas, se encargaba ayer de advertir que la próxima semana presentará formalmente su propia versión de la reforma de salud integral para que ésta siga adelante “con o sin el apoyo de la minoría republicana”. El plan de Baucus representa una erogación de 900 mil millones de dólares en 10 años, propone “cooperativas” que compitan con el sector privado y también exige que todo estadounidense consiga un seguro médico, al igual que un seguro para su automóvil. (Con información de EFE)



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