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Transporte: seis horas perdidas

EMILIO FERNÁNDEZ| El Universal
Lunes 23 de octubre de 2006
Especialistas consideran que el largo tiempo para trasladarse en la metrópoli se ha convertido en un problema de salud pública; transporte deficiente, aumento del parque vehicular, saturación de vialidades e incremento de viviendas, son algunas de las causas que han propiciado que se pierda más tiempo en los traslados

Más de 300 días completos de los últimos seis años de su vida, Sergio de León los ha pasado en unidades de transporte público para trasladarse de su casa en el municipio de Amecameca a su trabajo en la colonia Anáhuac del Distrito Federal.

Seis horas diarias, en promedio, le lleva recorrer los 68 kilómetros que hay entre el municipio mexiquense y la delegación capitalina Miguel Hidalgo y viceversa.

Camión suburbano-Metro-micro es la combinación que utiliza de lunes a viernes para llegar su empresa donde labora como contador público.

De noche a noche

EL UNIVERSAL acompañó a Sergio en uno de sus recorridos habituales de su hogar a su centro laboral y de regreso.

El día empieza para él antes de las cinco de la mañana. Después de darse una ducha y desayunar algo ligero. El joven de 32 años camina una cuadra para llegar a la terminal de autobuses.

A las 5:56 aborda un autobús suburbano y Sergio paga los primeros 20 pesos por el traslado al DF. Se acomoda en uno de los asientos de la parte trasera del autobús. Casi todos sus compañeros de viaje duermen.

Sergio no los imita y permanece despierto todo el camino. En la mayor parte del traslado por la carretera México-Cuautla no hay problemas de circulación.

Inusualmente, la autopista México-Puebla a esa hora de la mañana no registra congestionamiento vial. Los vehículos avanzan a una velocidad de 50 km por hora.

Al ingresar a la calzada Ignacio Zaragoza se acaba el encanto. A vuelta de rueda circulan miles y miles de vehículos.

Más de una hora tarda en recorrer el autobús donde viaja Sergio el tramo del metro Guelatao hasta el metro Zaragoza, donde desciende a las 7:36 para seguir el trayecto hacia su trabajo.

La segunda parte del trayecto inició ya. Entre apretujones y codazos Sergio logró entrar al convoy naranja con destino a la estación Chapultepec.

A las 8:16, sale de la estación y se dirige hacia el paradero para buscar el micro de la ruta 2 que lo conducirá hacia la empresa donde labora.

Dos cincuenta entrega al operador y se sienta en la parte trasera de la unidad. A las 8:22 el micro deja el paradero y se enfila hacia la colonia Anáhuac.

A las 8:34, 12 minutos después, la unidad se detiene en Lago Alberto, en esa calle Sergio se baja para dirigirse a su oficina.

Al contador público le llevó 2 horas 44 minutos recorrer los 68 kilómetros que separan a Amecameca de la colonia Anáhuac. Esta vez tuvo suerte y llegó antes de las nueve de la mañana, pero algunas ocasiones no ha sido tan afortunado.

El regreso

Después de una jornada laboral de ocho horas y media, Sergio sale de su trabajo a las 18:40 horas e inmediatamente sube al micro que lo llevará al metro San Cosme. A las 19:00 horas, aborda el Metro con dirección a Tasqueña. En Pino Suárez desciende y transborda a la Línea. Antes, Sergio tiene que dejar pasar varios trenes porque el servicio está a su máxima capacidad.

A las 19:40 llega a la TAPO, donde aborda el camión que lo conducirá de regreso a Amecameca.

El autobús parte de la central camionera a las 19:45 horas y en la calzada Ignacio Zaragoza el tráfico es otra vez un dolor de cabeza.

Durante el trayecto, Sergio comenta que eso no es nada. Mientras duraron los plantones en el corredor Zócalo-Reforma, tardaba más de seis horas y media en llegar a su trabajo y regresar a su casa.

Dormir más, convivir con su familia, tomar cursos especializados, o divertirse, son las cosas en las que él invertiría el tiempo que ha dejado en los traslados.

Salir bien librado de la calzada Ignacio Zaragoza a esa hora es imposible. El trébol de Zaragoza donde se construye el distribuidor vial es un cuello de botella. Camiones y automóviles avanzan a cuatro kilómetros por hora.

El cansancio por fin lo vence y después de pasar Chalco sus ojos se cierran.

A las 22:04 el camión llega a la terminal de Amecameca, la misma de la que Sergio salió más de 16 horas antes.

El tiempo de traslado total que destinó ese día fue de cinco horas con 48 minutos y el gastó fue de 49 pesos, sin incluir alimentos.

Los traslados interminables

En los últimos seis años, el tiempo de traslado en transporte público y privado de los habitantes de la Zona Metropolitana del valle de México a su destino, principalmente trabajo o escuela, ha aumentado considerablemente.

Un estudio del Instituto Politécnico Nacional (IPN) reveló que el rango máximo que emplean residentes del norponiente mexiquense en desplazarse es de seis horas diarias.

El análisis se realizó en los municipios de Huehuetoca y Zumpango que en el último lustro se han convertido en dos de las localidades conurbadas donde se han edificado el mayor número de viviendas.

El muestreo, explicó Vicente Mayagoitia, miembro del Centro de Investigación e Innovación Tecnológica del IPN, estableció que las personas que viven en esa zona de la metrópoli son las que emplean más tiempo para transportarse.

Transporte deficiente, aumento del parque vehicular, saturación de vialidades e incremento de viviendas, son algunas de las causas que han propiciado que se pierda más tiempo en los traslados.

"Hay periodos de 18 a 24 minutos en los que las unidades permanecen inmóviles", señaló el especialista.

Por el tiempo que las personas pasan a bordo de unidades de transporte público o particulares, se incrementa el desgaste físico, hay mayor frustración y cansancio en las personas, puntualizó el académico.

Miriam Téllez Ballesteros, investigadora de la UNAM, sostuvo que el perder mucho tiempo en trasladarse en el transporte público se ha convertido en un problema de salud pública.

"La mala calidad del transporte significa mala calidad de vida", aseguró la investigadora.

Se han incrementado los accidentes automovilísticos y los infartos mientras se maneja, además de que el nivel de estrés también ha aumentado, destacó.

Los parámetros internacionales, establecen que si una persona tarda en un viaje a su trabajo más de 60 minutos, llega cansada y no es productiva, aseguró.

No sólo pierden tiempo en viajar diariamente en transporte público, sino además dinero, expresó.

De 50 a 70 pesos diarios gastan habitantes de la zona conurbada en transporte.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Transporte del estado de México, los residentes mexiquenses gastan entre 20 y 30% de su salario en los viajes que realizan diariamente.

Más viajes largos

Desde hace dos décadas los viajes metropolitanos (los que cruzan el límite del DF y el estado de México) pasaron del 17 a casi 22%, es decir, tienden a predominar más los viajes largos sobre los viajes cortos, según una investigación de Sergio Flores Peña, coordinador de la carrera de Urbanismo en la UNAM.

Mientras aumenta el parque vehicular y los viajes en transporte público, la infraestructura vial prácticamente es la misma desde hace muchos años.

Las principales arterias que comunican a la ciudad de México con los municipios conurbados están saturadas la mayor parte del tiempo y las avenidas del Distrito Federal tampoco tienen capacidad para desfogar la carga vehicular.

El colapso

De continuar la actual tendencia, se presentaría un colapso de vialidades, advierte el investigador del IPN Vicente Mayagoitia.

Lo que se tiene que hacer para evitar que se siga incrementando el tiempo de traslado, sugirió, es poner en práctica sistemas de transporte masivo.

Roberto Eibenschutz, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, considera que se debe continuar con el esquema de anillos concéntricos para conectar las carreteras radiales, terminar los anillos interiores Periférico y transmetropolitano, incluyendo el libramiento norte desde Atlacomulco hasta Ciudad Serdán.

Además, propone construir un aeropuerto alterno en el valle de Tizayuca y consolidar el sistema aeroportuario metropolitano. Desarrollar el sistema de trenes suburbanos, continuar la red del Metro, incluyendo los municipios conurbados, establecer el sistema de Metrobús metropolitano y definir la localización de nuevas terminales intermodales de transporte.

La académica de la UNAM, Miriam Téllez, apuntó que también se tiene que legislar en materia de transporte urbano para determinar quién va a reglamentar y autorizar el transporte metropolitano.

Vicente Mayagoitia opinó que el problema tiene que atenderse ya y para ello, dijo, se debe permitir la construcción de unidades habitacionales sin que se creen zonas industriales en el mismo lugar para evitar que la gente tenga que trasladarse a otros puntos a trabajar.



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